Testimonio del Doctor Stanley Clark y su esposa Catalina



Llegué a la Argentina el último día de febrero de 1964 con mi esposa Catalina. Vine para colaborar en el Seminario Internacional Teológico Bautista como profesor de Nuevo Testamento y griego. Debe haber sido el segundo o el tercer domingo después de haber llegado a la Argentina que asistimos por primera vez a un culto en la Iglesia Bautista de Flores. Desde aquel momento hemos sido siempre miembros de esta congregación salvo alguna oportunidad de servir como pastor interino por tiempo corto de alguna otra congregación. Desde el principio fuimos recibidos por la iglesia de Flores como hermanos en la fe sin reserva y con un afecto demostrado en las pruebas y en los momentos de alegría. 

De modo que por unos 59 años hemos participado en la vida y el ministerio pastoral de esta congregación especialmente en la predicación en los cultos. Nuestra experiencia de fe y desarrollo espiritual han sido tremendamente enriquecidos por la fidelidad y compromiso de los hermanos de este compañerismo de fe. Les debemos una enorme deuda espiritual. Su lealtad constante y su aliento continuo nos ha sostenido en el ministerio pastoral y especialmente en la tarea de predicar el evangelio. 

Los sermones incluidos en este libro se predicaron en la iglesia de Flores y reflejan la realidad vivida por los hermanos en las variadas circunstancias de estos años. Su existencia en gran parte se debe al apoya espiritual sobre todo en oración de los hermanos a quienes amamos entrañablemente. 

Pero además de la congregación de Flores que nos ha recibido con tanto afecto, debo agradecer a algunas personas que han contribuido más específicamente a la publicación de los sermones. La idea de publicar los sermones se debe a una propuesta por Cristina Bedrossian de Lavezzari. Ha sido su persistencia en el proyecto lo que al fin se ve concretada en la publicación del libro. Además, agradezco el trabajo eficaz de los editores Yoel y Natalia Bellota. De manera especial agradezco a mi esposa Catalina por su constante aliento y acompañamiento en el ministerio y en el desarrollo de un sistema de archivo y acceso fácil a los sermones predicados en todos estos años. 

Mi oración es que el lector pueda ser bendecido por la disponibilidad de los mensajes en forma impresa y que por medio de la lectura de los sermones Dios pueda enriquecer su diario caminar con Cristo, tema central del libro. 

Agradezco a Dios que me llamó al ministerio de la Palabra y me ha dado la oportunidad de proclamar su evangelio durante todos estos años y en tantos lugares diferentes. Mis sentimientos son como los que Pablo expresa al final del Romanos 11. Después de trazar cómo el plan redentor de Dios se ha expresado en la historia en la salvación de judíos y de gentiles y de cómo será su proyección futura él queda maravillado por la sabiduría de Dios revelada en esta historia. Exclama: “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!” (Rom. 11.33, NVI). Entonces termina el capítulo 11 con una doxología que hago mía. “Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén.” (Rom 11:36 NVI)

Extraido del Prefacio del Libro del Doctor. "El Crisol de la adversidad y otros Sermones "












Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Dr. S. Clark sobre: Galatas

Introduccion a las Cartas NT II

N.T. II: 1 Corintios 8 al 16 Apuntes, Stanley D. Clark, p.