Elías: La terapia de Dios para un hijo suyo deprimido

 


El primer domingo de este mes estuvimos viendo en la vida de Elías señales de advertencia para nuestro bien espiritual. Advertimos ciertas circunstancias que pueden predisponernos a caer en el desaliento y la depresión. Hoy quiero volver a mirar la vida de Elías, pero esta vez quiero que pensemos en la terapia de Dios para un hijo suyo deprimido. ¿Qué hizo Dios para ayudar a Elías a salir de la depresión? Creo que lo que hizo Dios para el desaliento de Elías pude ser precisamente lo que nosotros necesitamos que él haga en nuestras vidas en circunstancias de desaliento.

Recordar el contexto del incidente. 1 Reyes 19.5-18

¿Cómo es la terapia de Dios para un hijo suyo deprimido? ¿Qué hace Dios cuando él es el terapeuta, el profesional? Consideremos lo que hizo Dios.

I. Puso en movimiento al deprimido.

1 Reyes 19:5-7: Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: "Levántate y come". Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua; comió, bebió y volvió a dormirse. Regresó el ángel de Jehová por segunda vez, lo tocó y le dijo: "Levántate y come, porque largo camino te resta".

El ángel tuvo que decirle dos veces que se levantara. Elías quería quedarse dormido, inactivo. El primer gran problema del deprimido es movilizarse, ponerse en acción. La inercia se ha apoderado de él y simplemente salir de la cama requiere un gran esfuerzo. Lo primero que Dios hace es poner en movimiento al profeta.

En estos días he leído la historia de Elizabet y Esteban Alderman cuyo hijo Pedro de 25 años murió en la tragedia de las torres hace diez años. La tristeza por la muerte del hijo en estas circunstancias los aplastó. Esteban se retiró su profesión médica. Elizabet perdió interés en sus actividades artísticas. Algunos días era casi imposible salir de la cama.

Al fin encontraron una manera de hacer frente a lo que les había pasado. Decía Elizabet: “Aprendí que en las peores circunstancias de la vida hay solamente dos opciones. Uno puede matarse, literal o emocionalmente, por acostarse en la cama y nunca salir. O uno puede poner un pie delante del otro y tomar pasos de un bebe hacia adelante.” 

Su descubrimiento ocurrió una noche cuando estaba viendo un programa de televisión acerca de las llagas psíquicas que la guerra y el terrorismo dejan en la gente. Descubrió que hay mil millones de personas en el mundo que han sufrido las consecuencias de guerras y desastres naturales. Dos tercios de estas personas sufrirán depresión u otros problemas psíquicos agudos. La mayoría de estas personas no tienen acceso a ninguna clase apoyo emocional o espiritual. Establecieron una fundación en nombre del hijo para entrenar a médicos y enfermeros en países donde hay guerra en el tratamiento de traumas emocionales provocados.

Dijo Elizabet uno puede matarse emocionalmente y hasta literalmente o puede levantarse y empezar a dar pasos de un bebé hacia adelante.

Lo primero que Dios hace para salgamos de la depresión es ayudarnos a empezar a movernos y al principio pueden ser pasitos no más.   

II. Atendió bien las necesidades físicas.

1 Reyes 19.6: Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua; comió, bebió y volvió a dormirse.

1 Reyes 19:8 Se levantó, pues, comió y bebió. Fortalecido con aquella comida anduvo cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

Elías volvió a dormirse, pero el ángel lo despertó y por segunda vez lo mandó comer y beber. Esta comida le proveyó de una fortaleza extraordinaria para el largo viaje. 

Entre las  primeras cosas que el deprimido debe hacer es revisar su estado físico. Nos sorprende descubrir con cuanta frecuencia nuestro pobre estado anímico y aun espiritual se debe a algún problema de salud. Lo que debemos descartar siempre cuando hay un estado depresivo es que se debe a desequilibrios químicos u hormonales que pueden ser controlados con medicamentos.

III. Corrigió la perspectiva equivocada.

Dos veces en el pasaje Elías declara a Dios “los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida” (1 Reyes 19.10 y 14, RVR95). Pero Dios corrige esta perspectiva equivocada de la situación en Israel.

1 Reyes 19:18: Pero yo he hecho que queden en Israel 7000, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y todas las bocas que no lo han besado. (RVA)

El deprimido es incapaz de hacer una evaluación justa de su situación. La perspectiva de Dios es siempre la válida. Nuestra tendencia es casi siempre ser demasiado pesimistas. En esta mañana escucha la voz de Dios sobre su situación. Déjalo animarte con una visión más realista y más optimista.

Raymond Towler, un músico y pintor de Cleveland, Ohio, paso 29 años en prisión por un crimen que no había cometido. Lo dejaron libre cuando al fin la evidencia de su DNA comprobó que era inocente. Towler reconoció que es doloroso mirar hacia atrás a todo lo que pasó en su vida. Sin embargo, dice, “Crean me todo lo que pasó de ninguna manera pesa más, que todo lo que puedo anticipar adelante. Ni se acerca.” Ha elegido no mirar atrás sino hacia adelante.


IV. Lo llevó a recordar momentos importantes.

El relato nos da la impresión de que al principio Elías simplemente estaba tratando de escaparse de las amenazas de Jezabel y que no tenía un destino determinado. La meta era alejarse cuanto antes y cuan lejos que pudo del peligro. Él había estado divagando sin rumbo fijo. Sin embargo, las palabras del ángel en su referencia a un camino largo nos dan la idea de un destino fijo. El versículo 8 identifica el destino, el monte Horeb, o sea, el monte Sinaí, el monte donde Dios se había revelado a Moisés y donde había hecho el pacto con el pueblo. Seguro que no es por accidente que Dios llevó al profeta a este lugar; no es por su distancia de donde estaba Jezabel, sino por el significado del lugar para Israel.

El lugar debía haber traído a la mente del profeta el recuerdo de todas estas experiencias tan importantes en la historia del pueblo. Quizás meramente estar en el lugar de los orígenes de la nación y recordar lo que Dios había hecho puede empezar a despertar en Elías la esperanza de una restauración en el pueblo.

En momentos de desaliento y depresión nos ayuda volver a recordar otros momentos en nuestro peregrinaje espiritual. El valor de tener un diario y registrar lo que nos pasa espiritualmente es poder recordar estos momentos de gran bendición cuando estamos desalentados. Una mirada al pasado puede fortalecernos para el presente. 

Un número reciente de Selecciones en inglés cuenta la historia de Jake y Reagan Breinholt. Su hija nació con el síndrome cerebro-costo-mandibular. Se conocen menos de 80 casos en todo el mundo de esta enfermedad. Su hija Piper ha pasado sus 4 años en el hospital y vive con respiración asistida. Hablando de como la pareja ha podido sobrevivir la situación, Reagan dice que ellos se dieron cuenta que la felicidad en su vida no iba a ser por accidente, sino que ellos tendrían que buscarla. “Yo podría decir, ‘¿Por qué a mi?’ Pero nunca sabría porque Piper había sido elegida para esto. Entonces decidí intentar ser fuerte y estar feliz por todas las pequeñas misericordias.” Han sobrevivido una situación trágica porque decidieron buscar las pequeñas misericordias de Dios en la vida de su hija.

V. Le dio una nueva tarea.

Elías esta en la cueva en el monte Horeb y dos veces en el pasaje Dios pregunta a Elías, “¿Qué haces aquí Elías?” (1 Reyes 19.8, 13) La implicación parece clara. Dios puede haber traído a Elías al monte Horeb, pero no es para que se quede allí y en última instancia él debe estar en otro lugar y haciendo otra cosa.

1 Reyes 19:15-17: Jehová le dijo: -- Ve, vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Llegarás y ungirás a Hazael como rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi lo ungirás como rey de Israel, y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, lo ungirás como profeta para que ocupe tu lugar. Al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará, y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. (RVA)

Dios le asigna a Elías una nueva misión. No todo ha terminado. Hay todavía tarea para el profeta. Jehú acabaría con la casa de Acab y sería responsable de la muerte de Jezabel, la vieja enemiga de Elías. Además, según 2 Reyes 10.28 Jehú exterminó a el culto a Baal en Israel.

La unción de Eliseo significaría la continuidad del ministerio profético de Elías. De hecho, esta es la primera referencia a la unción de profetas. Hasta este momento la práctica era ungir reyes y sacerdotes.

Nada ayuda más a salir de la depresión que tener una tarea significativa para hacer. Quita la atención de nosotros y nuestros problemas y enfoca la atención en los demás y lo que podemos hacer por ellos.

David Manz de Canadá es un ingeniero ambiental. En sus viajes a Sudáfrica y Filipinas se encontraba continuamente con personas que se enfermaban por el agua que tomaban. De hecho, la causa principal de muerte y enfermedad en el mundo no es malaria, ni tuberculosis, ni SIDA, sino diarrea. Mas de 900 millones de personas toman, se bañan en y cocinan con agua contaminada. Mainz pensaba que no hay tantas oportunidades en la vida de hacer una diferencia importante. Usando su propio tiempo y sus propios recursos inventó un filtro que utiliza arena y una capa de microorganismos que comen los microbios. Elimina el 99% de las bacterias y parásitos que causan diarrea. 

El costo de uno de los filtros, que para una casa de familia es del tamaño de un dispensador de agua, es de 150 dólares y unos 750,000 de estos filtros han sido distribuidos gratis. Dice Mainz que médicos en las aldeas donde se han colocado dicen que antes no podían mantener en existencia medicamentos para la diarrea y hoy casi no los necesitan. Nosotros creemos que Dios tiene una misión, una tarea importante y única para todo hijo suyo. ¿Ha descubierto su vocación?

VI. Le proveyó una visión diferente de Dios y de su manera de obrar.

1 Reyes 19:11-13: Jehová le dijo: -- Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová. En ese momento pasaba Jehová, y un viento grande y poderoso rompía los montes y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuchó un silbo apacible y delicado. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva. 

Este es precisamente el aspecto del pasaje más llamativo y hace que sea uno de los grandes pasajes de las Escrituras sobre el tema de la revelación de Dios. En este sentido es semejante al pasaje en Éxodo 3 cuando Dios aparece a Moisés en medio de la zarza que arde o el pasaje de Isaías 6 cuando Dios aparece al profeta en el templo. El monte Sinaí es uno de los lugares más inhóspitos del mundo donde puede haber tormentas feroces. Según Éxodo 19 cuando Dios apareció al pueblo en Sinaí hubo truenos, relámpagos y una espesa nube y se oyó un sonido de bocina muy fuerte. En el caso de Elías hay viento feroz que rompe los montes y quiebra las peñas, hay un terremoto que sacudió la tierra y hay fuego. Pero Dios no estaba presente en ninguna de estas manifestaciones tan extraordinarias de poder.

Después hubo un silbo apacible y delicado (RVR95), “un sonido suave y delicado” (DHH), “un suave murmullo” (NVI), “el susurro de una brisa apacible” (BLA). Según el Éxodo en este mismo lugar Dios se había manifestado en el huracán, en el terremoto y en el fuego. Aquí en cambio estos fenómenos son las señales que preceden el silbo apacible y delicado en el cual Dios se hace presente. Una nota en la Biblia de Estudio RVR95 dice: “Esta nueva manera de experimentar la presencia divina acentúa el contraste entre Jehová, Dios de Israel, y Baal, que en tiempos de Elías era conocido como dios de las tormentas, del rayo y de los fenómenos meteorológicos.” 

Esta nueva manera de experimentar la presencia divina puede ser una lección para Elías de que Dios está obrando aun cuando no hay manifestaciones extraordinarias de su presencia como las que había vivido en el monte Carmelo. Quizás sea una lección que nosotros también necesitamos aprender. Buscamos a Dios en lo extraordinario, quizás debemos buscarlo en lo ordinario. Buscamos a Dios en los momentos trascendentales cuando quizás debemos buscarlo en los eventos de todos los días. Debemos acostumbrar a nuestros oídos a escuchar a Dios en el “suave murmullo” (NVI), “el susurro de una brisa apacible”.

Hace un tiempo que escuchando el texto de Isaías mientras caminaba un texto me llamó poderosamente la atención.

Isaiah 50:4-5: El Señor Jehovah me ha dado una lengua adiestrada para saber responder palabra al cansado. Me despierta cada mañana; cada mañana despierta mi oído para que yo escuche, como los que son adiestrados.

El Señor Jehovah me abrió el oído, y no fui rebelde ni me volví atrás. (RVA)

Mike Matenkosky de Atwater, California cuenta su testimonio. El y su esposa amaban pasar tiempo en carpa maravillándose de la grandeza de la naturaleza y palpando la santidad y majestad de Dios en las montañas. Una enfermedad obligó a los médicos a fusionar la articulación en las dos rodillas con el resultado de que, como dice Mike, caminaba como un pingüino. Se movilizaba en una silla de ruedas y no podía ir con la esposa a las montañas. Se enojó con la naturaleza y con Dios. ¿Por qué algo bueno y sagrado le había sido quitado? Se sentía alejado de Dios y dejo de asistir a los cultos con su esposa y las dos hijas. 

Un día sentado en su silla de ruedas observaba a los pájaros en el patio de su casa. Se le ocurrió sacar fotos. Después se dio cuenta que podía ir en auto y sacar fotos desde el auto y desde lejos de estos lugares que le hablaban de la grandeza de Dios. Hoy saca fotógrafos de la naturaleza desde lugares de estacionamiento para el auto y vuelve a sentir la santidad de Dios en la naturaleza como antes. 

Dice Mike que todavía camina como un pingüino, pero ahora camina con propósito. El Dios que parecía estar tan lejos, se siente más cerca que nunca. El ha vuelto a asistir a los cultos con su esposa e hijas.

Los místicos solían hablar de la noche oscura del alma, un tiempo cuando Dios parece haber desaparecido de nuestra vida, cuando no lo podemos sentir, algo bastante semejante en un aspecto a la depresión. Ellos piensan que la noche oscura del alma es necesaria para nuestra madurez espiritual. Dios está enseñándonos a no depender de los sentidos para confirmar su presencia y su favor en nuestra vida.

Quizás el aspecto positivo de la depresión de Elías es lo que aprendió acerca de Dios y como él obra que no habría aprendido de otra manera. En este sentido su depresión nos ha dejado un legado importante para nuestra fe. Dios usó su depresión para dar a todos nosotros una revelación especial de su persona. Dios puede hacer uso aun de la depresión.

Invitación: Mat. 11.28-30




























  Il. Del libro de Michael Baron, Crossing the Bridge. En estos días he leído una novela acera del hijo de un matrimonio, Hugo, que ha tenido que volver a su hogar porque el padre, Ricardo, ha sufrido un ataque al corazón y no puede seguir atendiendo su negocio, una librería ubicada en una pequeña ciudad turística en el nordeste de los EE. UU. donde Hugo fue criado. Ricardo está recuperándose bien del ataque pero él no cree en su recuperación y ha caído en una depresión aguda.


Tiene miedo de subir al dormitorio en la planta alta de la casa. Hay un sofá que se hace cama en el living y allí se ha instalado. Vive en los piyamas y le traen la comida en bandeja. Pasa todo el día sentado frente al televisor. No conversa con nadie y no sale de la casa salvo para ir al médico. El hijo intenta conversar con él y hacerle sugerencias sin ningún resultado positivo.


Después de semanas así, un día Hugo encuentra al padre mirando a la pantalla del televisor apagado. Alarmado empieza a pensar en lo que puede hacer. Recuerda que a su padre le gustaba jugar al ajedrez y lo hacía muy bien. Sin preguntar nada un día simplemente arma el tablero de ajedrez frente al padre. Hugo nunca había aprendido jugar bien al ajedrez. Al principio parece que Ricardo no va a acceder a jugar, pero al fin lo hace. Hugo hace que el partido dure tanto tiempo como pueda. Terminado el partido, Hugo va al negocio. Para hacer que el juego dure más compra un libro de ajedrez y aprende algunas movidas nuevas. 


Un día trae te antes de iniciarse el juego. Después acompaña el te con begels, estos bollos o rosquillas tan características del ambiente judío. Lentamente Hugo empieza a hacerle preguntas a Ricardo y hablar de tiempos pasados. Comparte cosas de su propia vida durante los últimos diez años que ha estado fuera de su hogar y descubre cosas acerca de la familia y la vida del padre que nunca había sabido. El proceso es lento pero con pasos como de un bebé Ricardo empieza a salir de su depresión hasta que un día pide comer en la mesa no en bandeja frente al televisor. Se anima a salir a ver la librería.



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