Tres imágenes de una iglesia sana

 



Estoy en deuda con John Stott, conocido predicador evangélico inglés y autor, por el tema del mensaje de esta mañana. Él dio las conferencias anuales en el Seminario en 1995 y una de las conferencias tenía como título “Imágenes de la iglesia”. 

La conferencia estaba basada en 1 Corintios 3. El motivo inmediato de 1 Corintios aparece en el primer párrafo del cuerpo de la carta. No bien termina Pablo de saludarlos cuando precisa lo que provocó la carta. Estando en la ciudad de Éfeso, él había recibido informes de divisiones en la iglesia de Corinto. En 1 Corintios 1.12-13 se refiere a la situación según el informe que había recibida.

Me refiero a que unos dicen: «Yo sigo a Pablo»; otros afirman: «Yo, a Apolos»; otros: «Yo, a Cefas»; y otros: «Yo, a Cristo.» ¡Cómo! ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O es que fueron bautizados en el nombre de Pablo? (1 Cor. 1.12-13, NVI)

Estas divisiones se deben a la inmadurez espiritual de los creyentes corintios como detalla Pablo en el capítulo 2. Al seguir criterios meramente humanos tienen ideas equivocadas con respecto al rol de los líderes y la naturaleza de la iglesia. De modo que para corregir estos errores él presenta tres imágenes de la iglesia en el capítulo 3. Pensemos en esta mañana en estas tres imágenes como modelos de una iglesia sana. La primera imagen de una iglesia sana es la de un campo de cultivo.

I. Primera imagen:  El campo de cultivo de Dios (3.9)

“ustedes son el campo de cultivo de Dios.”  (1 Cor. 3.9 NVI)

Otras traducciones dicen “labranza de Dios” (RVR95); “sembrado” de Dios (DHH); “huerto de Dios” (RVA). Es una metáfora agrícola para describir la iglesia. Pablo se refiere a dos aspectos de la iglesia como el campo de cultivo de Dios.

 

A. El rol de los obreros en la vida de la iglesia

El primer aspecto es el rol de los obreros en la iglesia. Mediante una serie de cinco declaraciones describe su rol. 

1. No son jefes de partidos.

“Cuando uno afirma: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no es porque están actuando con criterios humanos?” (1 Cor. 3.4, NVI)

Ver los obreros como jefes de partidos es interpretar su rol según criterios humanos. 

2. Son servidores.

“Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores . . . .” (1 Cor. 3.5, NVI)

No dice, “¿quién es Apolos?” o “¿quién es Pablo?” sino “qué es Apolos?” y “¿qué es Pablo?” La pregunta no está formulada en términos de la identidad personal, sino en términos de la función de cada uno. “¿Qué son Apolos y Pablo?” 

No son jefes sino “servidores”. Son servidores de Dios, servidores del evangelio y servidores de la iglesia. La declaración “yo soy de Apolos” o “yo soy de Pablo” como indica el lenguaje más preciso de RV y BLA invierte la relación. En lugar de pertenecer ellos a Apolos y Pablo, se afirma en 3.21-22 que Pablo, Apolos y Cefas pertenecen a los corintios. Es el gozo y el privilegio del siervo del Señor pertenecer a aquellos a quienes sirve.

3. Son instrumentos usados por Dios.

¿Qué son Pablo y Apolos? Instrumentos “por medio de los cuales ustedes llegaron a creer . . . .” (1 Cor. 3.5, NVI) Son meros medios que Dios había usado para llevar el evangelio a los corintios.

4. Son instrumentos con roles asignados por Dios.

Son instrumentos con roles diferentes “según lo que el Señor le asignó a cada uno” (3.5). En el caso de él y Apolos identifica estos roles según la metáfora agrícola que está empleando.

Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. (1 Cor. 3.6, NVI)

Pablo había iniciado la obra en Corinto durante el segundo viaje misionero y había pasado un año y medio allí (Hch. 18.11). Después vino Apolos y regó lo que Pablo había plantado en Corinto. Dice Hechos 18.27 que Apolos “ayudó mucho a quienes por la gracia habían creído, pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús es el Mesías. (Hch. 18.27-28, NVI)

5. Son colaboradores. 

Además, son colaboradores.

“En efecto, nosotros [los obreros] somos colaboradores al servicio de Dios” (1 Co. 3.9. NVI)

Es claro que la colaboración a que Pablo se refiere aquí es la colaboración entre los obreros y no la colaboración de los obreros con Dios como puede sugerir la traducción “colaboradores de Dios” de RVR95.

El problema de las divisiones surgía de un mal concepto del rol de los obreros. Los obreros no son jefes sino simples servidores, instrumentos en las manos de Dios con tareas asignados por Dios. Son colaboradores y no competidores. Una iglesia sana comprende el rol de los obreros.

B. El rol de Dios en la vida de la iglesia

No solamente tenían un concepto equivocado con respecto a los obreros sino un concepto equivocado con respecto al rol de Dios en la vida de la iglesia.

Vuelvo a citar 1 Corintios 3.6. Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento”. (1 Cor. 3.6, NVI) Pablo plantó y Apolos regó en momentos puntuales en el establecimiento y el desarrollo de la iglesia. Pero Dios iba dando el crecimiento en todo el proceso. La acción de Dios no es puntual sino continua. Dios iba produciendo crecimiento en cada etapa. Su acción es lo que es crucial y es constante en los tiempos de participación de cada obrero.  

“Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. (1 Cor. 3.7, NVI) 

Lo que cuenta en última instancia es el accionar de Dios en el proceso. Esto es lo esencial. Nosotros podemos planificar e implementar los planes y esto es necesario, pero lo que determina el crecimiento es el obrar de Dios. En una iglesia sana hay un reconocimiento absoluto y una dependencia plena del rol crucial de Dios en todo lo que se hace.

La segunda imagen de una iglesia sana es la de un edificio. 


II. Segunda imagen: Edificio de Dios

“ustedes son . . . . el edificio de Dios (1 Cor. 3.9, NVI)

Los creyentes corintios son el edificio o “construcción de Dios” (Per.) Es una metáfora arquitectónica para describir la iglesia. Jesús mismo usó la metáfora de construcción al hablar de edificar su iglesia en Mateo 16.18. En relación con esta imagen Pablo hace una advertencia. “Pero cada uno tenga cuidado de cómo construye . . . .” (1 Cor. 3.11). La advertencia está dirigida a cada uno de los miembros de la congregación en Corinto. Ellos deben tener cuidado con respecto a cómo participan en la construcción del edificio que es la iglesia. Se mencionan específicamente dos elementos de la construcción con respecto a los cuales deben tener cuidado: el fundamento y los materiales 

A. El fundamento: Jesucristo

Los corintios deben tener cuidado de estar construyendo sobre el fundamento que había puesto Pablo: “nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo”. (1 Cor. 3.11, NVI)

La práctica de Pablo era iniciar la obra, poner la base. Después de él venía otros a edificar en cima. Deben tener cuidado de estar edificando sobre el fundamento ya puesto, Jesucristo.

En un momento crucial en su ministerio Jesús hizo una pregunta a los discípulos. “¿quién dicen que soy yo?” (Mat. 16.15, NVI) Pedro responde en nombre de todos. “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”  (Mat 16:16 NVI) Era a partir de esta confesión que Jesús pudo hablar de la edificación de su iglesia. En una iglesia sana se entiende que el fundamento del edificio de Dios es Jesús y no puede haber otro. 

En esta mañana Jesús nos está preguntando, “¿Quién dicen que yo soy?” ¿Qué es Jesús para mí? ¿Es el fundamento y centro de mi vida? En estos días escuché la letra de una canción que me impactó. La canción es una invitación a ir a Jesús en las variadas experiencias de la vida. En una versión libre la letra dice, si tenemos que caer, caemos en los brazos de Jesús; si tenemos que llorar, lloramos a Jesús; si tenemos gozo y queremos celebrar, bailamos para Jesús; y al fin cuando nos toca irnos de esta vida, volamos a Jesús. 

Es a partir de una confesión de fe en Jesús como Hijo de Dios y Salvador del mundo que uno puede formar parte del edificio de Dios que es su iglesia. ¿He hecho yo esta confesión de fe? ¿Estoy dispuesto a hacerlo delante de los hombres como manda Jesús? La manera de hacerlo en el N. T. era mediante el bautismo. ¿Ha llegado el momento de ser bautizado como confesión de mi fe? 


B. Los materiales:  Dos clases

Los corintios deben cuidarse con respecto a los materiales empleados para construir sobre el fundamento que es Jesucristo.

Si alguien construye sobre este fundamento, ya sea con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y paja, su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno. Si lo que alguien ha construido permanece, recibirá su recompensa, pero si su obra es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida. Será salvo, pero como quien pasa por el fuego. (1 Cor. 3.12-15, NVI)

Pablo ilustra las dos clases de materiales para construir el edificio de Dios mediante dos clases de materiales usadas en la construcción de edificios en el siglo I: oro, plata y piedras preciosas y madera, heno y paja. Piedras preciosas puede ser una referencia al mármol usado en construcciones de la época. La primera clase de materiales se distingue por su valor inherente y por ser duradera. Aguantarán el fuego del día de juicio y de la prueba del tiempo. 

Una de las preocupaciones de Pablo era la necesidad de dar a los corintios leche y no comida sólida porque no podían asimilarlo (1 Cor. 3.2). Comparto con John Stott la convicción de que si lo que enseñamos es bíblico y balanceado vamos a estar agregando al fundamento que es Jesús los materiales duraderos. Una iglesia sana se dedica a asegurar que hay una enseñanza eficaz de la doctrina cristiana para sus miembros. 

La tercera imagen de una iglesia sana es la del templo de Dios.

III. Tercera imagen: El templo de Dios

“No saben que ustedes son templo de Dios” (1 Cor. 3.16, NVI)

Stott señala que la pregunta “¿no saben?” aparece diez veces en 1 Corintios. Él dice que el apóstol atribuye muchas de nuestras fallas a la ignorancia o a la negligencia con respecto a lo que debemos saber. La implicación es que si solamente supiéramos actuaríamos de otra manera. 

En este caso lo que no han advertido los corintios es que son el “templo de Dios”, “santuario de Dios” (BNP). Es una extensión de la metáfora arquitectónica pero aplicado a un edificio con un fin específico. Pablo enfatiza dos aspectos de la metáfora.

A. Por ser el templo de Dios la iglesia es la morada del Espíritu de Dios.

“el Espíritu de Dios habita en ustedes . . . .” (1 Cor. 3.16, NVI)

En el A. T. los edificios, el tabernáculo y el templo, representaban la presencia de Dios entre su pueblo. Pero todo cambió con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Ahora el templo de Dios son las personas y no un edificio y él mora en ellos. Esto es cierto de cada creyente y Pablo lo afirma en 1 Corintios 6.19. “¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños.” (NVI) Pero es también cierto de la congregación como conjunto de creyentes. De modo que Pablo declara en 3.16 “ustedes son templo de Dios”. La totalidad de los creyentes en la iglesia de Corinto constituían el templo de Dios.

La iglesia de Flores es el templo de Dios cuando se reúne para el culto, pero sigue siendo el templo de Dios cuando se dispersa a los centenares de lugares donde se encuentran los miembros. Además, las congregaciones cristianas en todas partes constituyen el templo de Dios según la enseñanza de Efesios 2.22. Hablando de los creyentes judíos y paganos Pablo declara: “En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.” (NVI) Una iglesia sana comprende que es el templo, el santuario de Dios.


B. Por ser templo de Dios la iglesia es sagrado.

Hay una verdad asociada con el hecho de ser el templo de Dios: “el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.” (1 Cor 3.17, NVI)

El hecho de ser el templo de Dios inevitablemente significa su carácter sagrado. Esto da lugar a una solemne advertencia. Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. (1 Cor. 3.17, NVI) Dios se opone a todo intento de dañar a la iglesia porque es su templo. Cito las palabras de Stott en aquella conferencia de 1995. “Por causa de la naturaleza sagrada de la comunidad cristiana, como el lugar de la morada de Dios mismo, no debe ser deshonrada de ninguna manera. No debe ser dividida por celos y peleas, no debe ser engañada a través de las enseñanzas falsas. Porque estas tres cosas destruyen efectivamente la iglesia de Dios, destruyen su identidad única como el pueblo de Dios.”

Hacia el final de su conferencia sobre las tres imágenes de la iglesia Stott pregunta si los oyentes se han dado cuenta del carácter trinitario de las tres imágenes. La iglesia es el campo de cultivo de Dios donde el Padre da el crecimiento. La iglesia es el edificio de Dios donde el Hijo Jesucristo es el fundamento. La iglesia es el templo de Dios donde habita el Espíritu Santo. 

Dios conceda que la iglesia de Flores sea el campo de cultivo donde Dios da el crecimiento, el edificio de Dios donde Cristo es el fundamento sobre el cual se construye con los mejores materiales, y { el templo de Dios donde el Espíritu mora y que ninguno de nosotros hagamos daño al santo templo de Dios.
















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