El Cristo vencedor

Donde se predico: 

  • SITB (14/04/64)
  • Rey de Paz, Santa Fe (03/12/64)
  • Rio Cuarto (03/01/64)
  • Va. Sarmiento (20/06/65)
  • San Nicolas (01/08/65)
  • Primera, La Plata (07/11/65)
  • Llavallol (16/10/66)
  • Flores (29/08/79)
  • SITB (29/03/83)
  • Zarate (20/IV/84)
  • Rio Cuarto (30/03/91)
  • Flores (17/04/92)
  • Tapiales (05/04/96)
  • San Juan, Primera (16/12/96)
  • Martín Coronado (28/03/97)
  • Flores (21/04/00)
  • Pleasant Hill, Bañadle, Ar (05/08/02)
  • Lomas, Primera (19/04/03)
  • Culto SITB (16/04/14)
  • Vigilia Flores (18/04/14)
  • Flores (20/05/14)
  • Aposento (27/05/14)


Col. 2:8-15

Introducción: Semana Santa. Resumir las actividades en la noche del jueves y el día del viernes de la última semana de Jesús: Celebró con ellos la pascua, se retiró al Monte de los Olivos; detenido es llevado ante las autoridades religiosos de los judíos que lo condenan por blasfemia en una serie de tres procesos jurídicos; muy temprano lo llevan ante el gobernador romano en Jerusalén, Pilato, que intenta derivar el caso al gobernador de la provincia de Galilea, Herodes Antipas, porque Jesús es de Galilea; Herodes lo devuelve a Pilato quien al fin condena a Jesús a ser crucificado; desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde Jesús permanece en la cruz; a esta hora lo sacan de la cruz y lo sepultan en la tumba de José de Arimatea.

Esta noche pensamos en el significado de su muerte para nosotros. La última frase del pasaje que leímos dice: “triunfando . . . en la cruz” (2:15). Es una expresión paradójica. ¿Cómo es posible ver la cruz como victoria? Para muchas personas la cruz parece la derrota final, ineludible.

Don Santiago Canclini en su libro La paradójica victoria de la cruz dice: “El concepto generalizado en los pueblos hispánicos [es el] de considerar al Cristo como un buen Maestro pero con un final de derrota, llegando el sentimiento popular hasta compadecer y llorar su fracaso en el Calvario. Es la idea de un Cristo permanentemente claudicante y vencido que tanto han divulgado las esculturas, imágenes y leyendas del ambiente religiosos de nuestros pueblos en general”.

Un teólogo escandinavo Gustaf Aulén ha escrito un libro acerca de la muerte de Cristo que se llama  Christus Victor, El Cristo Vencedor.

En la carpeta con los apuntes para este sermón tengo un pequeño recorte de la revista Decisión de la Asociación Billy Graham. Cuenta la historia de un joven que predicaba al aire libre el viernes de semana santa. Decía a la gente, “No quiero que piensen del viernes santo como un día de derrota, y entonces viene el domingo de pascua y todo se pone correcto de nuevo. No. Enfáticamente no. En el viernes de la última semana de Jesús en la tierra nuestro Salvador estaba triunfando todo el tiempo”.

A la luz del texto que hemos leído, pensemos en la victoria de Jesús en la cruz. ¿Cuáles son las cosas que Jesús vence en su muerte?

I. Victoria sobre el pecado y su castigo (2:13c-14)

En primer lugar hay victoria sobre el pecado y su castigo.

Dice el texto, “perdonándonos todos los pecados”, no dice meramente “perdonándonos los pecados”, sino “perdonándonos ¡ todos los pecados”, absolutamente todos.

El pecado se presenta aquí como una deuda que debemos a Dios. El texto habla de “el acta de los decretos que había contra nosotros”. La palabra traducida “acta” significa pagaré. Existía una deuda por incumplimiento de las leyes de Dios con nuestra firma. Dice el texto que Era una duda en nuestra contra, vale decir, una deuda por la cual éramos responsables y por la cual no podíamos responder. ¿Qué ha hecho Dios en la cruz con esta deuda, con el pagaré donde figuraba la deuda?

Ha hecho tres cosas con el pagaré. (1) Lo ha anulado, lo ha cancelado. Literalmente, lo ha borrado. Es el mismo verbo que se usa en Apocalipsis 3.5 para hablar de borrar un nombre del libro de la vida. El documento quedó sin efecto. (2) Lo ha removido; no está más en los archivos de Dios. No quedan antecedentes. (3) Lo ha clavado en la cruz. Es precisamente por medio de la muerte de Cristo que el pagaré que nos era imposible saldar ha sido anulado, quitado y clavado en la cruz, expuesto públicamente como cancelado. 

Cristo en la cruz sufrió el castigo por nuestros pecados y ahora Dios nos puede perdonar libre y plenamente.

“Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo” (Hechos 3:19, RVR95). La palabra traducida “borrados” aquí es la misma que en nuestro texto se traduce anular.

“Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo” (Hechos 3:19, RVR95). La palabra “borrados” es el mismo de nuestro texto.

El poeta inglés Roberto Southey cuenta la historia de un devoto de una religión pagana en la costa de Malabar de la India. Para expiar sus pecados, es comprometió a andar quinientas millas con sandalias que tenían clavos metidos en las suelas. Al fin cansado de la jornada y debilitado por la pérdida de sangre, se sentó a la sombra de un árbol. Según cuenta Southey se le ascercó un misionero y empezó a predicar sobre el texto, “la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7, RVR95). El hombre se quitó las sandalias, se levantó y exclamó, “Eso es lo que yo necesito. Eso es lo que yo necesito.”

Hay perdón por la sangre de Jesús.
Hay perdón por su muerte en la cruz.
Proclamad que hay perdón,
Para todos hay perdón, 
Que acudan al Señor Jesús

Hay victoria sobre el pecado y su castigo.

II. Victoria sobre Satanás y sus huestes (2:15)

En segundo lugar, hay victoria sobre el diablo y sus huestes.

“Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15, RVR95).

Jesús mismo había dicho con respecto a su muerte. “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31, RVR95).

Pablo dice: Por lo cual dice: «Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,» (Efesios 4:8, RVR95) o, como dice, BLA, “Llevó contigo una hueste de cautivos”.

La referencia es a la práctica de realizar grandes desfiles triunfales después de las victorias en grandes batallas. Un ejemplo de esto ocurrió en el 63 a. de J.C. la ciudad de Jerusalén fue sitiada por el general romano Pompeyo. Después de tres meses, se hizo una brecha en el muro y la ciudad fue tomada con gran matanza. Aristóbulo, el gobernante judío fue llevado preso a Roma y exhibido en un desfile triunfal en Roma en el 61 a. de J.C.

En este caso los cautivos son los poderes de la maldad. Nuestro texto dice que en Cristo los ha despojado y los ha exhibido como vencidos. De modo que la cruz forma parte de una celebración de victoria.

El teólogo alemán Cullmann habla del día de la crucifixión de Cristo como el día D en la lucha de Dios contra el mal. Es una alusión a la ocasión en la Segunda Guerra Mundial cuando las tropas aliadas desembarcaron en las playas de Normandía. Era el momento decisivo de la guerra. Desde este momento el fin de la guerra y la victoria de las tropas aliadas eran previsibles. Quedaban muchas batallas, pero la victoria final se había asegurado.

No es necesario estar sujeto a los poderes del mal. Cristo Jesús los ha vencido y nos ofrece participar en su desfile triunfal.

“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca” (1 Juan 5:18, RVR95).

En su libro The Life God Blesses Gordon MacDonald, cuenta la historia de una mujer que se llama Janet que tenía un trabajo importante en uno de los bancos más importantes de la ciudad. La conoció en una congregación en Nueva York. Se convirtió al evangelio y el Espíritu la transformó. Pero con el correr del tiempo se hizo manifiesto que había escondido muy profundo en su persona corrientes de ira. Dos o tres veces en el año se explotaba su ira y el resultado era depresión e incomunicación aun con los amigos más íntimos.

Era evidente que el desarrollo espiritual de Janet no podía seguir sin vencer estas explosiones periódicas de ira. Una mañana en un pequeño grupo de intercesión Janet les dijo que necesitaba de manera especial las oraciones del grupo. Sentía que estaba creciendo la ira dentro de su ser. Dijo a los compañeros de oración que si hubiera una explosión de ira que la dejaran sola. No había nada que ellos podían hacer y lo más probable es que intentar a hablar con ella provocaría aun mas enojo y fastidio. De modo que pidió oración para que no hubiera una explosión y si ocurriese que Dios la sanara lo más pronto posible.

Agregó que no le gustaba esta ira, que le causaba vergüenza, y que haría cualquier cosa para librarse de ella. Ella quería saber de donde venía. Oraron con urgencia y fervor por su liberación. Hubo lágrimas por los miembros del grupo por su amor por Janet y el deseo de que ella pudiera vencer la ira. Después MacDonald habló con ella tratando de ayudarla a buscar las fuentes de enojo. Ella prometió seguir buscando el motivo. Dice MacDonald que no sabe precisamente lo que ocurrió, pero desde este momento ella empezó a ganar la victoria sobre su ira. La fuerza de este sentimiento empezó a disiparse y aunque hubo momentos difíciles ella llegó a ser vencedora en esta esfera de su vida.  

III. Victoria sobre la muerte y sus consecuencias (2:13)

En tercer lugar, hay victoria sobre la muerte y sus consecuencias. Dice el texto: “os dio vida juntamente con él”.

A. En primer lugar nos da vida espiritual ahora.

La condición del hombre sin Dios se presenta en la Biblia como una condición de fracaso total, frustración absoluta, derrota en todos los sentidos. Tal es su situación que se presenta como muerto mientras todavía respira, ocupa espacio y se mueve. Su situación es miserable y lamentable. Solamente Cristo puede ofrecer vida en lugar de muerte.

B. En segundo lugar nos da vida eterna más allá de la muerte.

Jesús que muere en la cruz ha de resucitarse al tercer día. Tuvo que morir para poder resucitarse de los muertos. En su resurrección Dios está anunciado la resurrección de todos los que creen en el.

Il. muerte de Rebeca

Isaias 65:17-20:
»Porque he aquí que yo crearé
nuevos cielos y nueva tierra.
De lo pasado no habrá memoria
ni vendrá al pensamiento.
Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre
en las cosas que yo he creado,
porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría
y a su pueblo gozo.
Yo me alegraré con Jerusalén
y me gozaré con mi pueblo,
y nunca más se oirán en ella
voz de lloro ni voz de clamor.
No habrá más allí niño que muera de pocos días
ni viejo que sus días no cumpla (RVR95).

La victoria de Cristo en la cruz nos ofrece victoria sobre le pecado y su castigo, victoria sobre el diablo y sus huestes, victoria sobre la muerte y sus consecuencias.

Norman Vincent Peale cuenta la siguiente historia de su ministerio. Predicaba en el estado de Nueva Jersey un domingo por la tarde. Mientras estaba sentado en la plataforma antes del mensaje mirando la congregación, su fijó en la cara de un miembro de la congregación. El hombre le respondió con una sonrisa. Peale quedó pensando en la historia de la transformación del hombre.

Hubo un tiempo en que estaba totalmente derrotado y había llegado a ser tomador fuerte porque era la única manera en que podían aguantar la manera en que estaba viviendo. Estaba totalmente confundido, sin esperanza y se le terminaba el dinero. Cambiaba de trabajo en trabajo.

Una noche en estaba apoyado en un bar medio tomado. Hubo un radio en el bar estaba sintonizado al culto vespertino de la iglesia de Peale. El hombre escuchó el sermón. Se dijo algo en el sermón acerca de las inmensas posiblidades en la vida de una persona que está dispuesta a invitar a Dios a su vida, a aceptarlo en su vida. 

El domingo siguiente el hombre estuvo presente en el culto de la iglesia de Peale y siguió durante muchos años como miembro. Se hizo miembro del grupo de adultos jóvenes. Su vida fue transformada. Pero decía que no era en la iglesia ni en el grupo que ocurrió el cambio, sino en el bar aquella noche cuando escuchó el sermón. La transformación vino por creer que Dios podía cambiarlo, de invitar a Dios a su vida. 

 
“todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo (Romanos 10:13, RVR95).






Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Dr. S. Clark sobre: Galatas

Introduccion a las Cartas NT II

N.T. II: 1 Corintios 8 al 16 Apuntes, Stanley D. Clark, p.