La disciplina de la desilusión


 Lucas 18:9-14

Oswald Chambers habla de la disciplina de desilusión. La frase nos parece incorrecta. Cuando pensamos en desilusión pensamos en una decepción. Sin embargo, el diccionario define ilusión como "concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos". La ilustración del mago. 

El verbo desilusionar significa "perder las ilusiones". Lo que Chambers está sugiriendo es que hay ilusiones en la comprensión popular de la fe cristiana, hay conceptos sin verdadera realidad. Debemos quitar estas ilusiones de nuestra mente. En este sentido debe haber una disciplina desilusión en la vida cristiana.

En el libro de Gail MacDonald, A Step Farther and a Step Higher ella sugiere tres de estas ilusiones. Cuando las leí me hizo tanto bien que pensaba que compartirlas podría ayudar a otros hermanos.

Creo que estas ilusiones están en la mente del fariseo que aparecen en el relato de Jesús en el Evangelio de Lucas.

I. La primera ilusión: la que tiene que ver con nosotros mismos.

La ilusión: No soy capaz de un pecado mayor; la verdad es que he progresado mucho en este asunto de ser bueno. Dios debe estar muy contento y bastante afortunado de contarme de su lado. Era la ilusión del fariseo. Jesús contó la parábola con esta ilusión en mente: (leer 18:9.)

Romanos 7:14-25. Leerlo. ¿Quién es este hombre? Creo que es Pablo el líder cristiano. Encontramos motivos para interpretar el pasaje como si fuera Pablo el inconverso o Pablo el creyente inmaduro, pero hoy pienso que es Pablo el creyente espiritual cuyos escritos bajo inspiración del Espíritu Santo nos hacen tanto bien. 

Tomás de Kempis: No te haría ningún daño considerarte menos justo que otros, pero será desastroso considerarte mejor que una sola otra persona.

Me preocupa la falta de reconocimiento de culpabilidad en mis oraciones. Me preocupa la falta de aflicción por mi pecado. Creo que es la clave para el avivamiento que estamos anhelando. 

Sean cuales fueren los detalles con respecto a la circunstancia de los pastores de Ondas de Amor y Paz, es claro que en términos de la relación de pareja y laactitud de cada uno hacia el otro existe una situación lamentable, lejos del ideal del evangelio. Lo que esto debe decirnos es que nadie está exento de caer, aun el ungido del Señor.

II. La segunda ilusión: la que tiene que ver con los demás.

La ilusión: Creer que el pecado es un defecto presente solamente en las personas que son plenamente malas, buscar amistades y hacer relaciones bajo el presupuesto de que somos, nosotros y los amigos, tan buenos que nunca vamos a defraudarnos los unos a los otros.

El fariseo tenía un concepto tan claro de la condición del publicano que para él no había ningún valor en él. "Gracias porque no soy como ese cobrador de impuestos." Pero el cobrador de impuestos tenía un valor crucial que no tenía el fariseo. No sufría ninguna ilusión con respecto a su propia necesidad del perdón y la gracia de Dios.

La misma lección está presente en la parábola del Hijo Pródigo. "Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo." El hijo mayor en cambio que ha sido un hijo obediente y trabajador no puede ver ninguna posibilidad de cambio en su hermano y no puede amarlo y perdonarlo. Hay resentimiento y amargura en su corazón. 

¿Qué habría ocurrido si el hijo pródigo se hubiera encontrado con el hermano antes de encontrarse con el Padre? La parábola terminaría de otra manera. El presidente de un seminario en un país de América del Sur era estudiante en el SITB. Desapareció dinero de las piezas de los alumnos. Tuvimos  un trabajo de detective para determinar el responsable. Porque hubo perdón y restauración hoy es un siervo efectivo en la obra.

III. La tercera ilusión: La que tiene que ver con Dios.

La ilusión: Si conozco a Dios suficientemente bien, creo las promesas de las Escrituras con fuerza suficiente, y oro con fe suficiente, puedo estar seguro de lo que Dios hará y no hará.

El fariseo estaba convencido de que sabía cómo Dios actúa. Dios está en el cielo para dar buenas marcas a los que se destacan en cosas medibles: dos días de oración por semana y dar el diezmo de los ingresos.

Las dos cosas son buenas cuando las intenciones son correctas. Dios quiere escuchar oraciones de confesión y perdonar pecadores.

La ilustración de la duda de Juan el Bautista.

Fenelón: "Si hay algo capaz de introducir al creyente a un lugar espacioso, es abandono absoluto a Dios".


Il. Experiencia de Christy y Betty Wilson, A Step    Higher. p. 646.


 Invitación: Lo que puedo asegurar que Dios  perdona al pecador arrepentido. "Al que a mi viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).

 


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