La venida del Espíritu: Anticipo de la segunda instancia
Introducción: En el discurso de despedida Jesús prometió a los discípulos la venida del Paracleto, el Espíritu, para ocupar de alguna manera el lugar que él había ocupado en sus vidas. El cumplimiento de esta promesa se hizo en dos instancias. En una reunión de oración en enero estudiamos el relato en Juan 20.19-23 de lo que ocurrió en la noche del día de su resurrección. Lo llamé la primera instancia en el cumplimiento de la promesa de la venida del Espíritu.
En el pasaje de Juan 20 encontramos una comisión, una capacitación que involucraba un gesto y una declaración y una autoridad especial para señalar las condiciones para la remisión y la retención del pecado.
La segunda instancia del cumplimiento ocurrió en Pentecostés. Pero hay una especie de anticipó de la segunda instancia al final de Lucas y en el comienzo de Hechos. Miremos esta noche los dos pasajes donde encontramos este anticipo de la segunda instancia en la venida del Espíritu
Leer Lucas 24.44-49
Aquí encontramos lo que puede verse como la Gran Comisión según Lucas. Encontramos otra versión de esta comisión al principio de Hechos.
Leer Hch. 1.4-5 y 8
Elementos en común: (1) Promesa del Padre, (2) quedarse en Jerusalén, (3) poder, (4) ser testigos, (5) extensión, “en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lu. 24.47, RVR95)) y “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1.8, RVR95).
I. Una promesa preciosa (24:49)
“Ciertamente, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” (Lucas 24.49, RVR95)
Debemos notar que estas palabras confirman que lo que ocurrió en la noche del día de la resurrección de Jesús cuando Jesús sopló en ellos y les dijo “reciban el Espíritu” no representaba el cumplimiento total de la promesa del Padre. Queda una segunda instancia en el cumplimiento. Jesús está anticipando esta segunda instancia del cumplimiento de la promesa en lo que dice aquí.
A. Una promesa del Padre
“la promesa de mi Padre” (Lu. 24.49, RVR95)
“la promesa del Padre, la cual oísteis de mí” (Hch. 1:4, R95)
Jesús puede estar refiriéndose a la promesa de Joel 2:28-29: “derramaré mi espíritu sobre todo ser humano, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. También sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días” (RVR95). Pedro cita el pasaje en el día de Pentecostés.
O puede estar refiriéndose a la promesa que él había hecho a ellos en el discurso de despedida. Él había dicho que rogaría al Padre y él les daría otro Consolador (Jn. 14.16). También les había dicho que el Padre enviaría el Consolador en el nombre de Jesús (Jn. 14.26).
Lo significativo es que es una promesa del Padre. Promesas tienen valor de acuerdo con la confiabilidad del que hace la promesa. En este caso es una promesa de uno que es totalmente confiable. Dios es fiel es la afirmación de todas las Escrituras.
B. Una promesa de una investidura
“seáis investidos de poder desde lo alto.” (Lu. 24.49, RVR95)
NVI y LPD traducen “ser revestidos del poder de lo alto.
En lugar de hablar de ser investido o revestido, la versión de la comisión en Hechos usa dos expresiones diferentes: ser bautizado en el Espíritu y la venida del Espíritu sobre ellos.
“vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” (Hch. 1:5, R95)
“recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.” (Hch. 1:8, R95)
Sentido literal: Mat. 6:25; 22:11; 27:31 (Mar. 15:20); Mar. 1:6; 6:9; Luc. 8:27; 15:22; Hecho 12:21; Apoc. 1:13; 15:6; 19:14
Activo: vestir a otro
Sentido reflexivo: vestirse.
Sentido figurado: Vestirse de “las armas de luz” (Rom. 13:12), “del Señor Jesucristo” (Rom. 13:14); “de Cristo” (Gál. 3:27); “del nuevo hombre” (Ef. 4:24); “de toda la armadura de Dios” (Ef. 6:11); “de la coraza de justicia” (Ef. 6:14); “de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).
Hay roles que requieren que la persona se vista de cierta manera para poder desempeñar la tarea. Uno piensa en el uniforme de los soldados y la policía o el guardapolvo de los maestros y los médicos. La vestimenta es la condición previa necesaria para poder cumplir la tarea.
El verbo es pasivo. Serán investidos. Dios los a revestir.
El Espíritu es el ropaje, la vestimenta esencial para cumplir con la misión. Dios nunca nos da una tarea sin los recursos para realizarlo.
C. Una promesa de poder.
Ser “investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24.49, RVR95).
“recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.” (Hch. 1:8, R95)
La promesa es de ser revestido de poder en Lucas y simplemente recibir poder en Hechos. Poder es en término de moda. Poder militar, poder de máquinas (autos veloces), poder físico sobre todo en la vida deportiva. Nuevos sentidos; poder de computadoras y programas.
Fee resume el contenido de un libro de varios centenares de páginas sobre el Espíritu Santo en Pablo con tres términos: Persona, presencia, poder.
Referirse al peligro de verlo mayormente en términos de las manifestaciones extraordinarias del poder. Nos fascinan. Jesús tenía el mismo problema y en dos ocasiones en Mateo se refiere al tema y en Mateo 12.39 y 16.4 repite las mismas palabras. "Una generación malvada y adúltera demanda señal, pero no le será dada ninguna señal, sino la señal del profeta Jonás" (Mateo 12:39, BLA). "Una generación malvada y adúltera pide señal, pero no le será dada ninguna señal, sino la señal de Jonás." Y dejándolos se fue. (Mateo 16:4, BLA).
Aquí se trata de poder espiritual para cumplir la misión, poder para ser transformados y ser medios para la transformación de otros.
El poder no está residente en nosotros, no tiene su origen en nosotros. No somos como la turbina o la usina o el motor. Somos como los cables, transmisores del poder. Somos medios y no fuentes de poder
II. Una condición indispensable: Esperar (24:49)
“. . . pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24.49, RVR95).
“No salgáis de Jerusalén” (Hch. 1:4, R95)
Una referencia a Pentecostés, algo que en términos de sus aspectos específicos es único e irrepetible en la historia de la iglesia. Pero también en nuestra vida debe haber un esperar. Hay poder, pero se transmite a la vida abierta a recibirlo. Nos cuesta esperar. Estamos en movimiento continuo.
C. S. Lewis: "El problema real de la vida cristiana aparece donde la gente no lo espera. Aparece el mismo momento en que nos despertamos cada día. Todos nuestros deseos y esperanzas para el día se nos vienen en sima como fieras. Y la primera tarea cada mañana consiste simplemente en empujar estos deseos y esperanzas hacia afuera y escuchar aquella otra voz, en tomar el otro punto de vista, en dejar que entre en nosotros la otra vida que es más grande, más fuerte, más quieta. Y así es todo el día."
III. Una misión prioritaria
A. Ser testigos (24.48)
“Vosotros sois testigos de estas cosas” (Lucas 24.48, RVR95).
“me seréis testigos” (Hch. 1:8, R95)
Concepto jurídico. Uno aporta evidencia de algo que ha vivido.
Stott: "Testimonio" y "testigo" son términos que han sido muy desvalorizados y a veces se usan para describir lo que es poco más que un ensayo de autobiografía religiosa. El testigo cristiano es testigo de Cristo y el Cristo de quien debemos testificar no es meramente el Cristo de nuestra experiencia sino el Cristo histórico, el Cristo del testimonio evangélico.
1. Aportamos evidencia por lo que somos.
Jimmy Carter, expresidente de los EE. UU., en su libro “Una fe viviente” cuenta una historia que leyó en el material para la clase de Escuela Dominical. Unos creyentes en una brigada de evangelización llegaron a una comunidad de los Amish. Le preguntaron a chacarero Amish si era cristiano. El hombre pensó por un ratito y entonces les dijo que esperen un momento. Entonces escribió una lista de nombres en un papel y se lo dio al que le había preguntado si era cristiano y le dijo. “Aquí hay una listo de las personas que mejor me conocen. Pregúntenles si soy cristiano.”
Si me llevara a juicio acusado de ser creyente, habría evidencia suficiente para encontrarme culpable.
2. Aportamos evidencia por lo que decimos.
Il. Testimonio de Managó ref. a trabajo de Iris en un laboratorio. Su esposa fue ganada y después él. Hoy hay una presencia cristiana en este laboratorio.
B. Predicar
“. . . y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24.47, RVR95).
Es un mensaje de arrepentimiento para el perdón de los pecados
La buena noticia es que hay perdón. Hay una absolución de culpabilidad. Presentarse delante del tribunal de Dios es como cuando uno va al tribunal de faltas de tránsito y se fijan en los archivos de la base de datos para ver si hay multas impagas.
Pero la absolución de culpabilidad depende de una decisión nuestra, nuestro arrepentimiento.
IV. Un campo sin límites: todas las naciones (24:47)
“. . . en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24.47, RVR95).
“en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1.8, RVR95).
A. Punto de partida: Jerusalén
“tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hch. 1:8. NVI)
Mi hogar. Mi vecino. Mi compañero de trabajo o estudio. Flores.
Piense en alguien de tu círculo de amistades con quien puede compartir tu evidencia en esta semana.
B. Alcance final: A todas las naciones, todos los pueblos El sentido de ta; e[qnh. No naciones en el sentido moderno del término sino de pueblos distinguidos por ciertos característicos: Lengua, religión, cultura, color de la piel, aspectos físicos, etc. Hay unas 250 naciones del mundo. Pero los expertos dicen que hay unos 16,000 pueblos.
V. Una tarea inconclusa
A. Resumen del Estado:
Pueblos étnicos:
Total Global 16,000
No alcanzados/Menos alcanzados 6,850
Población mundial
Creyentes genuinos 10%
Cristianos nominales 20%
Oyeron, sin respuesta 40%
Casi sin acceso 30%
B. Estado del evangelio para cada persona
Tienen acceso de alguna manera el 70%: 4,9 mil millones.
Sin acceso el 30%: 2,1 mil millones
C. Desafío a la iglesia
Más del 85% de los misioneros transculturales trabajan en pueblos que son nominalmente cristianos.
Por cada millón de musulmanes no alcanzados hay menos de 3 misioneros.
De cada $100 dólares de ofrendas cristianas globales solamente cinco centavos van para la plantación de iglesias entre los pueblos no alcanzados.
D. Aliento por el crecimiento de creyentes
Patrick Johnstone y David Barrett:
En 1974 hubo 150 millones de cristianos
evangélicos; hoy hay 645 millones.
El 10% (o 11%) de la población.
Crece 3,5 veces más rápidamente que la población.
Entre grupos religiosos principales es el ritmo de crecimiento más rápido.
“Nunca en la historia ha habido . . . un mayor crecimiento global de las iglesias cristianas [evangélicas] que en la actualidad. . . . se establecen entre 2,000 y 3,000 iglesias cada semana.” (Wolfgang Simson, Casas que transformarán el mundo)
E. Aliento por la traducción de la Biblia
Porciones de la Biblia o la Biblia entera han sido traducidas a casi 2,500 diferentes idiomas.
Se traducen porciones a 18 nuevos idiomas por año.
El 80% de la población del mundo posee toda la Biblia o una porción de ella en su idioma.
El 20% que falta requerirá más de 5,500 nuevas traducciones.
Si se sigue al ritmo actual habrá porciones de la Biblia en todos los idiomas del mundo para 2025.
F. Aliento por el número de programas cristianos de radio
Programas radiales cristianos para el 81 % de la población mundial.
G. Aliento por el uso de la película “Jesús”
Disponible en idiomas conocidos por más del 90% de la población del mundo.
Conclusión: Mi respuesta a la misión:
Conocer: Cabeza
Orar: Rodilla
Ofrendar: Mano
Ir: Pie
Mi experiencia al leer la historia biográfica de las misiones de Ruth Tucker, Desde Jerusalén hasta Irian Jaya. Tomé en cuenta de nuevo con cuanto compromiso y sacrificio los siervos de Cristo han respondido a su llamado.
Tucker cuenta la historia de Henry Martyn quien dijo al llegar a la India en 1806 a los 25 años de edad: “Ahora, que pueda quemarme (gastarme) para Dios.” Tradujo el N. T. al hindustani, persa y árabe y murió a los 31 años de edad.
Alexander Mackay era uno de ocho misioneros enviados a Africa central en 1876. En su mensaje de despedida a la comisión dijo: “Quiero recordar a la comisión que dentro de seis meses es probable que reciban noticias de la muerte de uno de nosotros. ¿Qué probabilidad hay de que ocho ingleses salgan para Africa central y que todos estén vivos seis meses después? Seguro que uno de nosotros, puede ser yo, habrá caído para aquel entonces. Cuando llegue la noticia, no se desanimen, pero envíen a otro en seguida para tomar el lugar vacío.” Todavía sonaban en sus oídos las palabras de Mackay cuando llegó la noticia de que uno del grupo había fallecido. Antes de terminar el primer año un total de cinco había fallecido en el cementerio africano y al finalizar el segundo año Mackay era el único de los ocho que quedaba con vida.
En 2009 se publicó un libro escrito por dos jóvenes, Alex y Brett Harris, con el título “Hacer cosas difíciles”. Es un desafío a compromisos grandes. Decía Ralph Winters en un artículo sobre el libro que la respuesta de parte de jóvenes a la propuesta del libro confirma que hemos estado esperando demasiado poco de ellos.
Cristo nos está llamando a “hacer cosas difíciles” y a llamar a sus seguidores a que hagan cosas difíciles. Tengo la sensación que nos hemos puesto tímidos en desafiar a la gente a un compromiso riguroso. Como el Padre lo ha enviado, así nos envía Cristo. En el caso de Cristo fue enviado a morir en la cruz. A sus seguidores los llamó a tomar su cruz y a perder su vida. La pregunta siempre es ¿En qué medida estoy dispuesto a seguir hasta las últimas consecuencias? Y la otra, ¿Estoy llamando a la gente a obedecer sea cual fuere el costo? ¿O es que me parece demasiado heroico esta clase de llamado?
Al mundo id, a realizar la obra,
Id a servir en medio del dolor;
Desprecio habrá y burlas y congojas,
Más “hay que ir”, nos dice el Señor.
Al mundo id, cumplid vuestros ideales,
Y renunciad al goce terrenal:
A trabajar do reinan las maldades,
Os ruego ir en actitud leal.
Al mundo id, con soledad y ansias,
Sintiendo hambre en vuestro corazón;
Sin más hogar, ni amigos ni familia:
Yo os daré mi amor y bendición.
Al mundo id, de odio y rencillas,
Do ciegos hay, porque no quieren ver,
Y allí gastad humildes vuestras vidas,
Que el Calvario vuestro ha de ser.
Como el Padre me envió, os envío yo.
(Himnario Bautista, 295)
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