Pautas para un ministerio eficaz


Pautas para un ministerio eficaz
Pablo es el ejemplo de un ministerio eficaz. Tomémoslo como modelo para nuestro ministerio.

Col. 1:24-29

En los versículos 28 y 29 encontramos pautas para un ministerio eficaz. Para llevar a cabo un ministerio que agrada al Señor, debemos tener:

I. Una misión prioritaria: Anunciar a Cristo.

a quien {eso es, Cristo} anunciamos

las palabras de los griegos a Felipe registradas en Juan 12:21: "Señor, quisiéramos ver a Jesús".

Dime la historia de Cristo, Grábala en mi corazón;
Dime la historia preciosa; ¡Cuán melodioso es su son!
Dime que en aquella noche ángeles con dulce voz
“Paz en la tierra,” cantaron, “Y en las alturas gloria a 
Dios.”

Dime del tiempo en que a solas en el desierto se halló;
De Satanás fue tentado mas con poder lo venció.
Dime de todas sus obras, de su tristeza y dolor,
Pues sin hogar, despreciado, anduvo nuestro Salvador.

Di cuando crucificado, él por nosotros murió;
Di del sepulcro sellado, de como resucitó.
En esa historia tan tierna miro las pruebas de amor.
Mi redención ha comprado el bondadoso Salvador.

Dime la historia de Cristo, Grábala en mi corazón;
Dime la historia preciosa; ¡Cuán melodioso es su son!

Primera pauta: Da prioridad al anuncio de Cristo. 

II. Un alcance absoluto: Todo hombre.

Tres veces en Col. 1:28-29 aparece la frase “todo hombre”. 

Estímulo al testimonio constante
Estímulo al desafío misionero

Segunda pauta: Un alcance absoluto, llegar a todo hombre con el mensaje.

III. Una finalidad definida: Presentar perfecto a todo hombre.

La meta es presentar a Dios a todo hombre como perfecto.

Se mencionan dos medios y una modalidad para lograr esta finalidad. 

A. La enseñanza

B. La amonestación (así RV, BLA, RVA)

C. Con toda sabiduría. 

Esto nos hace pensar en la declaración de Pablo en Ef. 4:11 que Dios ha dado a la iglesia los pastores maestros “a fin de perfeccionar a los santos para el ministerio”. 

La tentación del pastor siempre es hacer el ministerio en lugar de capacitar a los santos para que ellos hagan el ministerio. Es la manera de multiplicar nuestro ministerio. 

No deben ser 147 seleccionados sino absolutamente todos los miembros de la iglesia que reciben capacitación para realizar su ministerio. Alan Richardson en su libro sobre la teología del N. T. dice que el bautismo mismo es un acto de ordenación al ministerio.  

Tercera pauta: Presentar a Dios a todos los hombres perfectos, maduros, completos.

IV. Un recurso suficiente: La potencia de Cristo 

El ministerio es trabajo. 

El ministerio es lucha. 

Si es trabajo hasta el cansancio y lucha sobrehumana, entonces, como dice Pablo en otro pasaje, “para estas cosas, ¿quién es suficiente?” (2 Cor. 2:16). Unos versículos más adelante Pablo suple la respuesta al decir que es cierto que no somos suficientes por nosotros mismos, pero nuestra suficiencia viene de Dios que nos hace competentes o suficientes (2 Cor. 3:4-6). 
En nuestro texto Pablo afirma que él trabaja y lucha según la potencia de Cristo que actúa poderosamente en él. El poder nunca tiene su origen en nosotros sino en Cristo. No somos la turbina que genera el poder, sino los medios por los cuales se transmita el poder. El poder siempre es de Cristo.

Dos implicaciones:

(1) Una advertencia: Nunca depender de los recursos propios.

(2) Un aliento: Cuando dependemos de la potencia de Cristo, de sus recursos, la eficacia en el ministerio es asegurado.

Cuatro pautas para un ministerio eficaz:

Una misión prioritaria: Anunciar a Cristo
Un alcance absoluto: Todo hombre
Una finalidad definida: Presentar a todo hombre perfecto
Un recurso suficiente: La potencia de Cristo






Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Dr. S. Clark sobre: Galatas

Introduccion a las Cartas NT II

Tres imágenes de una iglesia sana