ROMANOS 4 : Abraham ejemplo de la justificación por la fe (4:1-25) Parte V



5. Prototipo del justo por la e (4:23-25)

En los últimos versículos del capítulo el apóstol demostrará cómo lo que se dijo de Abraham tiene validez no solamente para él sino para todo hombre que pone su fe en Dios. El ejemplo del patriarca no fue un caso de excepción, sino un caso normativo cuyos principios son aplicables a todos los hombres de fe.
23 Pero no sólo para él fue escrito que le fue contada. Es un principio hermenéutico de validez general que "lo que fue escrito anteriormente fue escrito para nuestra enseñanza" (15:4; comp. 2 Tim. 3:16; l Cor. 9:9-10; 10:11). Esto significa que, aunque la declaración con respecto a la fe del patriarca era de mucha importancia para él y la gente de su época, "esas palabras de la Escritura no se refieren solamente a Abraham" (BI).
24a sino también para nosotros a quienes nos habría de ser contada. Esta frase indica la pertenencia de la historia de Abraham para los lectores. En su caso también, la fe será contada como justicia. La última frase de la primera parte del versículo 24 puede traducirse más precisamente "a quienes ha de ser contado" (comp. RV, BJ, BC). El tiempo es futuro. Esto ha llevado algunos comentaristas a pensar que el apóstol se refiere a que nuestra fe será contada por justicia en el juicio final. 
Sin embargo, la tendencia general con respecto al lenguaje de Pablo al hablar de la justificación (ver 5:1 y 9) y el tiempo del verbo en el pasaje de Génesis, "le fue contada", parecen indicar que la frase es una referencia a la justificación como un hecho en la vida del creyente más bien que una referencia a su esperanza escatalógica. La justificación del creyente ha ocurrido y el veredicto en el juicio final simplemente confirmará lo que Dios ya ha resuelto. 
24b a los que creemos en el que resucitó de entre los muertos a Jesús, nuestro Señor. Ahora se identifican más precisamente los "nosotros" de la primera parte del 24. La referencia en este caso es a fe en Dios el Padre como agente de la resurrección en vez de fe en el Hijo. En el Nuevo Testamento comúnmente la resurrección de Cristo se presenta como un acto de Dios Padre (comp. 8:11; 10:9; Hech. 3:15; 4:10; 1 Cor. 6:14; 15:15; 2 Cor. 4:14; 1 Pet. 1:21).
25 quien fue entregado por causa de nuestras trasgresiones y resucitado para nuestra justificación. Este versículo constituye la conclusión de la sección sobre Abraham como ejemplo del hombre justificado por la fe, 4:1-25. Hay una marcada solemnidad en el tono a partir de la última frase del versículo 24 acorde con la terminación del tema. La influencia de Isaías 52:12-53:13 parece evidente. Aunque Pablo no dice que fue entregado a la muerte, es claro que su interés está en la muerte redentora de Cristo y no en el mero acto de su entrega a las autoridades. 
No es posible hacer una separación tajante entre la muerte y la resurrección de Jesús y asignar a cada acto un valor limitado. Es claro que es la muerte y la resurrección lo que hace posible nuestra justificación y en 5:9 el apóstol asocia la justificación con la muerte de Cristo. Los eruditos entienden que posiblemente la forma de la expresión se debe a una fórmula ya en uso en la iglesia primitiva. Sin embargo, la asociación de las ideas no es arbitraria. Es claro que el perdón de nuestros pecados tiene una relación específica con la muerte de Cristo como Pablo ya ha señalado (3:24-26); y la resurrección es la evidencia explícita de la eficacia de la muerte para nuestra justificación. La muerte y la resurrección son dos aspectos inseparables de un solo acto redentor. 

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