ROMANOS 4 : Abraham ejemplo de la justificación por la fe (4:1-25) Parte IV
4. La naturaleza de la fe (4:17b-22)
Gramaticalmente el resto del versículo 17 pertenece a la oración que Pablo viene desarrollando. Sin embargo, lógicamente representa el comienzo de una sección (4:17b-22) en la cual el apóstol hablará de la naturaleza de la fe de Abraham. Hasta ahora ha insistido en que la salvación es por la fe, pero recién ahora se refiere a lo que significa la fe. Ningún otro pasaje de las Escrituras dice con tanta claridad que la fe es plena confianza en la promesa de Dios a pesar de todas las dificultades en contra.
17b delante de Dios, a quien el creyó. Esta sección empieza en la mitad de la oración. El sentido pleno de la oración es éste: "Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó" (LPD). El es nuestro padre a los ojos de Dios, y precisamente de él el patriarca se fió (NBE).
17c quien vivifica a los muertos y llama a las cosas que no existen como si existieran. Al hablar de Dios como aquel que da vida a los muertos, Pablo puede estar pensando en el milagro que se obró en el cuerpo de Abraham y la matriz de Sara, que para los propósitos de tener familia estaban como muertos (v. 19); posiblemente esté pensando también en el relato del sacrificio de Isaac (Gén. 22; comp. Heb. 11:19); y con seguridad tendrá en mente la resurrección de Jesús (vs. 24 y 25). Algunos creen que está pensando en los gentiles (Acaba de referirse a Abraham como "padre de muchas naciones".) que espiritualmente están muertos; tendrá en mente el poder renovador del Espíritu en sus vidas (comp. Eze. 37).
Sea que pensemos en la muerte como queramos, en términos físicos o espirituales, Dios es aquel que da vida a los muertos. Además, él "llama a la existencia a las cosas que no existen" (LPD; así también BJ, BI, DHH, NBE). Parece claro que la referencia es a la creación del mundo y esto aplicado al acto de llamar a la salvación a un pueblo que no existía. La palabra "llamar" es prácticamente un término técnico para indicar la iniciativa de Dios en la salvación. Morris dice: "Los justificados no traen nada; están tan muertos, como los que no existen. Pero por un llamado creador Dios produce en ellos nueva vida".
18 Abraham creyó contra toda esperanza, de modo que vino a ser padre de muchas naciones, de acuerdo con lo que le había sido dicho: Así será tu descendencia. El texto dice: "El creyó en esperanza contra esperanza" (BLA). Se ha señalado que aquí hay dos esperanzas, la humana y la divina. Basándose en la esperanza divina que Dios imparte al hombre, Abraham creyó contra toda esperanza humana. La fe de Abraham iba en contra de todos los cálculos humanos. "Esperando en Dios cuando parecía cerrado todo camino a la esperanza, creyó" (BI). Cuando humanamente hablando no había razón para seguir esperando, el patriarca confió en el cumplimiento de la promesa dependiendo de una esperanza que Dios había inspirado en él. El resultado era que a pesar de todo en contra él llegó a ser padre de muchas naciones y esto estaba de acuerdo con las palabras de Dios a él. Las citas son de Génesis 17:5 y 15:5.
19 Sin debilitarse en la fe, él tuvo muy en cuenta su cuerpo ya muerto (pues tenía casi cien años) y la matriz muerta de Sara.. Pablo sigue describiendo la fe de Abraham, primero en términos negativos, y después positivos. Abraham no flaqueó con respecto a la fe a pesar de haber considerado debidamente sus cien años (comp. Gén. 17:1, 17). Con respecto a la posibilidad de engendrar hijos su cuerpo estaba "ya muerto" ("materialmente muerto", NBE; "ya consumido", BI). Tampoco desfalleció su fe al considerar la condición física de Sara para dar a luz. Abraham, por lo menos, había engendrado a Ismael cuando todavía podía tener hijos. Sara nunca había tenido un hijo. El énfasis está en la muerte; no hay posibilidad de una nueva vida (comp. 4:17). La fe del patriarca no era una fe ciega; consideró detenidamente la realidad de la imposibilidad de la pareja de tener hijos y, sin embargo, siguió creyendo en la promesa de una descendencia numerosa (comp. Gén. 17:17).
20 Pero no dudó de la promesa de Dios por falta de fe. Al contrario, fue fortalecido en su fe, dando gloria a Dios. Más precisamente el texto dice: "Con respecto a la promesa de Dios, él no dudó en incredulidad". Abraham no fue llevado por la incredulidad a vacilar o titubear con respecto a su confianza en el cumplimiento de la promesa. Las imposibilidades le sirvieron como ocasiones para ser fortalecido en la fe por Dios. Así daba gloria a Dios.
No hay ocasión que pueda significar más honra para Dios que cuando un hijo confía en su palabra aunque su cumplimiento parece imposible. Al recibir la promesa y creerla, el hombre de fe hace lo que los hombres de 1:22-23 no hicieron, da gloria a Dios. Anders Nygren hace un comentario extraordinario sobre este versículo.
Sería natural pensar que la fe se debilitaría cuando se le oponen dificultades en aumento, y que cedería a la duda cuando aquellas son tan grandes, tan avasalladoras que parece imposible el cumplimiento de la promesa. Y que viceversa, cuando las perspectivas mejoran y el cumplimiento vuelve a parecer posible, también la fe vuelve a fortalecerse. Pablo afirma lo contrario; cuando nuestras propias posibilidades disminuyen, la fe aumenta; porque no descansa en nosotros mismos ni en nuestras capacidades, sino en Dios y sus promesas
21 plenamente convencido de que Dios, quien había prometido, era poderoso para hacerlo. Pablo termina la descripción de la fe de Abraham con la característica clave. En su esencia la fe es la plena convicción de que Dios es capaz de cumplir toda promesa que hace y fiel para hacerlo. Abraham se describe como totalmente persuadido del cumplimiento de la promesa. De hecho, toda esta sección subraya la firmeza del patriarca en su convicción de que Dios le daría una posteridad. Si se comparan las afirmaciones de Pablo con el cuadro de Abraham presentado en el Antiguo Testamento, la descripción del apóstol puede parecer una exageración (comp. Gén. 16; 17:17-18). La fe no fue fácil para Abraham; pasaron muchos años entre la promesa (Gén. 15:5) y su cumplimiento (Gén. 21:2). La demora debe haber significado una prueba dura y en alguna ocasión preguntas deben haber surgido en su mente.
No obstante, Pablo se refiere a la actitud predominante y característica del patriarca, no a alguna duda ocasional y pasajera. La vacilación momentánea no puede anular ni negar la realidad de una confianza permanente y determinante. Los fieles confían en la promesa de Dios porque lo conocen como fiel a su palabra, no porque saben de qué manera y en qué momento él cumplirá lo prometido.
22 Por esta razón le fue contada por justicia. La sección termina con la repetición de la última parte de Génesis 15:6 que ya se había citado al iniciar el capítulo (v. 3). Es precisamente porque la fe de Abraham era la clase de confianza en Dios que Pablo acaba de describir que "le fue abonado a cuenta de justicia" (BC). Una relación correcta con Dios depende de esta confianza absoluta en Dios y de ninguna otra cosa.
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