ROMANOS 5: La Nueva Vida del Hombre Justificado (5:1-8:39).Parte V
15. Pero el don no es como la ofensa. Porque si por la ofensa de aquel uno murieron muchos, cuánto más abundaron para muchos la gracia de Dios y la dádiva por la gracia de un solo hombre, Jesucristo. Pablo acaba de declarar que Adán es figura o tipo de Cristo, lo que presupone aspectos en común. Sin embargo, hay muchos sentidos en que lo que caracteriza la relación entre los dos no son las semejanzas sino las diferencias. Antes de señalar en el versículo 18 el punto en que son semejantes, el apóstol indica sentidos en que son diferentes. Esta es la primera de dos declaraciones formales de la diferencia; la otra está en el versículo 16. En cada caso hay argumentos de apoyo.
Lo que caracteriza a Adán es su "ofensa" ("delito", NBE, BJ, DHH, BI; "falta", LPD). El término describe el pecado como un paso en falso, el desviarse del camino (4:25), más bien que transgredir un mandamiento como es el caso en el versículo 14 donde se usa otro término. Enfatiza el pecado como una violación de la relación con Dios. Lo que caracterizó a Cristo y su obra e "la gracia de Dios" y "la dádiva por la gracia".
La consecuencia del delito de Adán era la muerte para "muchos" y la consecuencia de la vida y obra de Jesús era la gracia de Dios y el don de gracia para "muchos". En los dos casos "muchos" debe ser una expresión semítica equivalente al término "todos" (así lo traducen BJ y BI aquí) que aparece en 5:12 y 18. Pablo enfatiza que el hombre recuperó más en Cristo de lo que perdió en Adán: "cuánto más abundaron . . . la gracia . . . y la dádiva por la gracia" ("se han desbordado", BJ; "se volcó mucho más abundantemente", BI).
16 Ni tampoco es la dádiva como el pecado de aquel uno; porque el juicio, a la verdad, surgió de una sola ofensa para condencación, pero la gracia surgió de muchas ofensas para justificación. Sigue la segunda declaración formal de las diferencias entre Adán y Cristo. Se señalan dos aspectos de la diferencia entre Adán y Cristo. En primer lugar, las circunstancias eran muy distintas. El juicio era el resultado de un solo pecado, pero la dádiva vino después de los pecados acumulados de los seres humanos a través de los siglos. Es comprensible que el pecado de Adán resultó en condenación. Lo que es incomprensible es como la obra de Cristo puede ser la repuesta a los pecados y la culpabilidad de los siglos. Es un misterio más allá de la comprensión humana. En segundo lugar, los resultados de la obra de Adán y de Cristo son muy distintos; en el primer caso era condenación, en el segundo, justificación.
17 Porque si por la ofensa de uno reinó la muerte por aquel uno, cuánto más reinarán en vida los que reciben la abundancia de su gracia y la dádiva de la justicia mediante aquel uno, Jesucristo. El apóstol sigue señalando diferencias entre Adán y Cristo: Pablo vuelve a expresar el pensamiento ya presente en los versículos 14 y 15 y especialmente en 15b. La muerte es personificada y presentada como el soberano de cuyo dominio nadie puede escaparse (es "dueña y señora de todos", BI). Se ha dicho que el mundo es un lugar de cementerios. El énfasis está en el comienzo de la acción en el verbo "reinó". Con el pecado de Adán "la muerte inauguró su reinado" (NBE). Este reinado de la muerte se asocia explícitamente con Adán mediante dos frases. Es "por la ofensa de uno" y "por aquel uno". El apóstol dice que la muerte inició su reinado al pecar Adán. Desde Adán en adelante la muerte como la espada de Damocles está encima de la cabeza de todos nosotros.
Las consecuencias de la vida de Cristo son muy diferentes. Las palabras "cuánto más" expresan el mundo de diferencia que hay entre el efecto de las vidas de Adán y Cristo. En el caso de Adán, se recibe el resultado justo; el pecado produce la muerte como consecuencia lógica y esperada. Pero en el caso de Cristo, los resultados favorables son increíblemente mayores. No es posible medir la gracia o anticipar sus consecuencias. Siempre nos sorprende por lo que nos parece una bondad excesiva. La gracia es siempre generosidad superlativa, abundancia rebosante.
Pablo ha hablado del reinado de la muerte en la primera parte de 5:17. Una correspondencia lógica requeriría que él hablara ahora del reinado de la vida. Sin embargo, elige hablar de los que "reinarán en vida" y esto es mucho más significativo. La gracia no simplemente reemplaza el reinado de la muerte por el reinado de la vida, sino logra que aquellos que reciben sus beneficios se conviertan en reyes. Es acertada la observación de que el apóstol se ha expresado de esta manera para destacar de la forma más enfática la generosidad inmensurable de la gracia de Dios y el propósito glorioso que él tiene para el hombre. El tiempo futuro del verbo subraya el hecho de que la referencia es al reinado escatalógico de los santos.
Estas bendiciones son para "los que reciben la abundancia de su gracia". El texto griego dice simplemente de "la gracia" (comp. RV), pero los traductores de RVA hacen explícito el sentido al decir “su gracia” y así relacionarlo con Dios (Véase 5:15.). El ofrece su gracia, no la impone. La decisión de recibirla es siempre del hombre. Al hablar de la "abundancia" de la gracia, Pablo usa un término enfático relativamente infrecuente en el Nuevo Testamento (2 Cor. 8:2; 10:15; Stg. 1:21; comp. "sobreabundancia", BC y "tanta abundancia", BI). Estos reciben, además, "la dádiva de la justicia". La justicia es un don y no un logro. Esta frase confirma el significado de "justicia" aceptado en 1:17. Todo esto es "mediante aquel uno, Jesucristo". Es por medio de la vida, muerte y resurrección de Cristo que el hombre puede recibir la abundancia de gracia y el don de la justicia.
En 5:14 Pablo había dicho que Adán es la figura de Cristo, lo que implica una correspondencia entre los dos. Pero antes de referirse al sentido en que son semejantes, era necesario referirse a los aspectos en que son diferentes para evitar interpretaciones equivocadas. En 5:15 a 17 él ha demostrado que en realidad lo que predomina son las diferencias (comp. "el don no es como la ofensa", v. 15; "tampoco es la dádiva como el pecado", v. 16 y el uso de la expresión "cuanto más" al referirse a la obra de Cristo, vss. 16 y 17). Habiendo aclarado estas diferencias, ahora en 5:18 al 21 puede seguir con la comparación introducida en primera instancia en 5:12.
18 Así que, como la ofensa de uno alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la justificación de vida. El énfasis está en la semejanza entre Adán y Cristo como indican las partículas "como . . . así", no en su diferencia como era el caso en 5:15-17. Hay grandes diferencias entre Adán y Cristo, pero hay una semejanza fundamental. Lo que hizo cada uno influyó en todos los que vinieron después de ellos. La expresión “a todos los hombres” se usa al hablar de Adán y de Cristo para subrayar esta influencia efectiva en los dos casos. La influencia de los dos ineludiblemente se expresa en absolutamente todos los que vinieron después de ellos.
El lenguaje del versículo es muy comprimido y no hay verbo en el texto griego. Para completar el sentido los traductores de RVA han suplido el verbo "alcanzó" en las dos oraciones (RV suple "vino" en ambas oraciones; NVI suple “causó” en la primera oración y “produjo” en la segunda oración.).
Lo que caracterizó la vida de Adán era “la ofensa” y lo que caracterizó la vida Cristo era “la justicia”. La palabra traducida "la justicia" aquí es la misma traducida "justificación" en el versículo 16. Aunque el significado "la justicia" (más precisamente, "el acto de justicia", BC, LPD, o "la obra de justicia", BJ) es cuestionado por algunos, es aceptado por los traductores y comentaristas en general. Además, parece ser requerido por la palabra "ofensa", el término que le corresponde en este versículo.
La consecuencia de la ofensa de Adán es la condenación y la consecuencia de la conducta justa de Cristo es "la justificación de vida". Es una justificación que resulta en vida ("que conduce a la vida", LPD; "que da la vida", BJ). Es la vida que en otros pasajes se describe como "vida eterna" (v. 21), la vida abundante propia de la edad venidera. La combinación del término jurídico "justificación" y el término creativo "vida" sugiere que para Pablo justificación no debe limitarse a un sentido negativo, mera absolución de culpa, sino que debe entenderse en términos creativos. Para Pablo la justificación y la creación de vida son dos aspectos de un mismo acto de redención.
Pablo ha dicho que Adán causó la condenación de "todos los hombres" y que Cristo ha logrado la justificación de "todos los hombres". Es necesario preguntar con respecto al sentido de esta expresión en los dos casos. En el caso de Adán el alcance de su acto de pecado es absoluto, aunque para los que creen en Jesús la condenación no es final. En el caso de Cristo el alcance de su acto de justicia es también absoluto en su intención y eficacia; vale decir, es para "todos los hombres". Sin embargo, "la justificación de vida" alcanza efectivamente solamente a los que tienen fe en la obra de Cristo. En el caso de Adán “todos los hombres” quiere decir todos sin excepción de nadie y en el caso Cristo quiere decir todos sin exclusión de nadie.
19a Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores. “Porque” indica que el contenido del versículo 19 no es una mera repetición del sentido del versículo 18 sino una implicación lógica. Sigue la comparación entre Adán y Cristo y esta vez la construcción es perfectamente paralela en los elementos que la componen: La ofensa de Adán se caracteriza como desobediencia; era voluntaria. Por la desobediencia de este solitario hombre "los muchos" (así RV y BLA siguiendo el griego que tiene el artículo) "fueron constituidos pecadores". "Los muchos" realmente son todos (comp. "todos los hombres" del v. 18a; BJ, LPD, y BI tienen "todos" aquí). ¿En qué sentido se constituyen o se convierten (LPD) en pecadores? Aparentemente lo que el apóstol quiere decir es que el ingreso del pecado a la raza humana por la desobediencia de Adán condenó a todos los hombres a una vida de pecado. Todo hombre nace en una raza separada de Dios y confirma por su propia elección las inevitables consecuencias de la desobediencia de Adán.
Se completa la comparación: así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos. No parece necesario pensar que hay una correspondencia exacta entre la manera en que la desobediencia de Adán y la obediencia de Cristo se hicieron efectivas en la vida de otros hombre. En el caso de Adán el efecto es inevitable y en el caso de Cristo el efecto depende de una decisión. Evidentemente basta con entender simplemente que en ambos casos lo que hace cada uno influye en los demás hombres y es determinante para ellos. Aquí también "muchos" o "los muchos" (RV, BLA) corresponde a "todos los hombres" del v. 18b (BJ, LPD, y BI tienen "todos" aquí también). En el caso de la desobediencia "los muchos" son todos los hombres; en el caso de Cristo los muchos son todos los hombres que ponen su fe en él. Al hablar de la obediencia de Cristo, Pablo se refiere a toda su vida y no meramente a su muerte y resurrección.
Otra vez es necesario hacer la pregunta con respecto a cómo los muchos se constituyen justos por la obediencia de Cristo. La respuesta: Dios acepta a los pecadores como justos en base a la obediencia perfecta de Cristo. Evidentemente aquí "ser constituidos justos" indica un estado legal y equivale a ser reconocidos como justos y no ser hechos justos.
La única diferencia en la forma de expresión de la comparación entre Adán y Cristo es el tiempo del verbo. Aquí es futuro, "serán constituidos", en contraste con el pasado, "fueron constituidos", usado al hablar de la desobediencia de Adán. Puede entenderse como un futuro escatalógico que se refiere al juicio final. Sin embargo, lo más probable es que se refiere al presente e indica que en todas las generaciones futuras cuando un hombre pone su fe en la obra redentora de Cristo será constituido justo.
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