ROMANOS 6 . Vida libre del dominio del pecado (6:1-23) Parte I
Los que consideran que el capítulo 5 de Romanos forma parte de la sección anterior (3:21-4:25), encuentran aquí el primer capítulo de una nueva división de la carta. En la introducción al capítulo 5, se han dado las razones para entender que el capítulo 5 es el primero de la sección 5 al 8. Trata el tema de la nueva vida del hombre justificado. Mientras Romanos 5 habla de esta nueva vida como una vida de paz con Dios, Romanos 6 habla de ella como una vida libre del dominio del pecado. Quizás el término que mejor caracteriza el capítulo es "santificación" aunque aparece recién hacia el final (6:19 y 22).
La doctrina de salvación por gracia sin obras siempre levanta una pregunta en la mente de algunos. Si nuestra salvación depende solamente de nuestra fe en la obra redentora de Cristo y no de nuestros esfuerzos para cumplir la ley de Dios, ¿qué hay para impedir que el creyente siga una vida de pecado? A veces la pregunta surge de motivos sinceros de aquellos que no han comprendido la doctrina de la gracia. A veces la pregunta se hace por personas que no están de acuerdo con la doctrina e intentan refutarla. Algunos acusaban a Pablo de enseñar una doctrina que promovía el pecado para dar mayor oportunidad a experimentar la gracia y el perdón de Dios (3:8).
El apóstol tenía que luchar constantemente para evitar una interpretación equivocada de su doctrina de gracia. Por un lado, la interpretación venía de quiénes rechazaban su enseñanza. Por otro lado, venía de quiénes estaban dispuestos a aceptarla si les permitía vivir una vida libre de exigencias morales. La pregunta fundamental es: ¿por qué no sigue pecando el hombre justificado por la gracia? La pregunta aparece en 6:1 y vuelve a aparecer en 6:15 con alguna variante. Todo el capítulo responde a esta pregunta. La repetición de la pregunta en 6:15 divide el capítulo en dos partes. En la primera sección (6:1-14) la respuesta se basa en el hecho de la muerte del creyente con Cristo y en la segunda sección la respuesta se basa en el señorío de Cristo en la vida de la persona convertida.
Se debe tener en cuenta que la respuesta en Romanos 6 a la pregunta de ¿por qué el cristiano no sigue pecando? es parcial, ya que no contiene una referencia explícita a la obra del Espíritu Santo, la que será expuesta en Romanos 8.
1. Por la muerte con Cristo (6:1-14)
1 ¿Que, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? La referencia en 5:20 a la sobreabundancia de la gracia ante el aumento del pecado es la ocasión inmediata de las dos preguntas con que el capítulo empieza. La primera pregunta introduce una conclusión equivocada a que se puede llegar en base a la declaración anterior (comp. 3:5, 7:7 y 9:14). Pablo quiere rechazar esta conclusión falsa. La segunda pregunta se relaciona directamente con 5:20b. La forma gramatical de la pregunta no anticipa como respuesta ni "sí" ni "no" (Esto contrasta con 3:5 y 9:14 donde a la pregunta, "¿qué diremos?" le sigue otra pregunta y la forma gramatical de la segunda anticipa claramente la respuesta "no".). Vale decir, la pregunta es abierta y sirve para introducir el tema de manera neutral. La doctrina de la gracia puede interpretarse como invitación a persistir en la práctica del pecado (comp. 3:7-8). La traducción de BI es sugestiva: "¿Querrá todo esto decir que debemos seguir pecando para que la gracia tenga ocasión de desbordarse?"
2 ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos todavía en él? La respuesta es categórica: (Ver 3:4). Lógicamente el orden de los dos elementos de la segunda oración debe invertirse. Entonces se leería de esta manera: "¿Cómo viviremos en el pecado? ya que hemos muerto a él." La muerte del creyente con Cristo recibe mayor énfasis al invertir el orden y mencionarse primero. Los verbos en estos dos versículos "permanecer" y "vivir todavía", enfatizan la persistencia en la vida de pecado. NBE traduce la pregunta en 6:2 de esta manera: "¿cómo vamos a vivir todavía sujetos a él [el pecado]?" La idea expuesta no es de liberación de pecar, sino de liberación del dominio del pecado (comp. 6:14). El creyente puede pecar, pero no es su práctica habitual.
La comprensión de la idea de morir con Cristo es crucial para una interpretación adecuada de este pasaje. Sin embargo, no es tan fácil seguir el pensamiento ya que el apóstol usa el concepto de distintas maneras. C. E. B. Cranfield ha identificando cuatro sentidos que se da a la idea de morir con Cristo en el pasaje. Los cuatro sentidos se refieren a cuatro momentos diferentes en la obra redentora de Dios.
(1) Hay un sentido jurídico. Los creyentes murieron al pecado a los ojos de Dios cuando Cristo murió por ellos en la cruz. Dios por decisión propia asumió sus pecados en la persona de su Hijo. Ellos murieron al pecado en la muerte de Cristo y fueron resucitados a la nueva vida por su resurrección.
(2) Hay un sentido bautismal o experimental. Los creyentes mueren con Cristo cuando por decisión propia en un acto de fe en
Jesús confirman la decisión de Dios a su favor (la decisión de considerar la muerte Cristo por los pecados como la muerte del pecador y la resurrección de Cristo como la resurrección a nueva vida del pecador). El bautismo en agua es el símbolo y el sello de la experiencia espiritual.
(3) Hay un sentido moral o efectivo. Los creyentes mueren con Cristo cada día al dejar que el Espíritu realice la muerte de las prácticas pecaminosas de la vida vieja (Rom. 8:13).
(4) Hay un sentido escatalógico. Los creyentes morirán al pecado finalmente al pasar de esta vida y serán resucitados al volver Cristo.
Es necesario tener en cuenta estos cuatros sentidos al interpretar el pasaje.
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