ROMANOS 6 . Vida libre del dominio del pecado (6:1-23) Parte IV
13a Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado, como instrumentos de injusticia. La exhortación sigue con una aplicación negativa y positiva. Como en el caso del versículo 12, el tiempo del verbo indica la suspensión de una acción ya en proceso. Se puede traducir: "ni sigáis ofreciendo al pecado vuestros miembros". Lo que había caracterizado la vida antes de convertirse no debe seguir. El verbo traducido "presentar" a veces se refiere a la presentación de una ofrenda o sacrificio. El término "miembros" puede abarcar los órganos como es el caso en 1 Corintios 12:14-26 donde incluye el ojo y la oreja. Si la palabra traducida "cuerpo" en el 12 se refiere a toda la persona del creyente, entonces el sentido de "miembros" aquí es más amplio aún y significa algo así como "capacidades" (comp. Rom. 7:23, "en mis miembros", con Rom. 7:17 y 20, "en mi"). El término traducido "instrumentos" a veces significa "armas" (así BJ en este versículo) o "herramientas". En este pasaje los miembros se convierten en medios para la injusticia o para la justicia y la traducción "instrumentos" es preferible.
13b sino más bien presentaos a Dios como vivos de entre los muertos y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Pablo sigue con la aplicación positiva. Hay algunos contrastes con la exhortación anterior. El tiempo del verbo en el griego es aoristo lo que sugiere una entrega puntual, absoluta. Además, antes de referirse a la presentación de los miembros, el apóstol los exhorta a que se entreguen ellos mismos a Dios "como vivos de entre los muertos". La traducción de BI es sugestiva. "Presentaos, más bien, ante Dios como lo que sois: muertos que habéis vuelto a la vida." Los creyentes deben presentar toda su persona a Dios en un acto de entrega final y absoluta. Esto hará factible la presentación de los distintos aspectos de su personalidad a Dios como, por ejemplo, sus miembros para ser medios de justicia en el mundo.
14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, ya que no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Pablo cierra esta sección del capítulo 6 con una declaración enfática que señala la razón que justifica las exhortaciones anteriores. Algunos han entendido el verbo en futuro, "enseñoreará", como un mandato. Sin embargo, parece claro que lo que tenemos aquí no es un mandato, sino una promesa. El pecado se personifica; es el amo que quiere ejercer autoridad sobre el hombre. En 6:9 Pablo declaró que Cristo por su muerte y resurrección había terminado con el señorío de la muerte. Aquí declara la terminación del señorío del pecado sobre los creyentes. No habla del fin del pecado en la vida del creyente, sino del fin de su señorío.
2. Por la entrega a Cristo (6:15-23)
La repetición de la pregunta con variantes marca una clara división en el capítulo como ya se ha señalado y le da al apóstol la oportunidad de elaborar una nueva respuesta. En la nueva respuesta se aprovecha la analogía de la esclavitud. Al ser humano se le presentan dos alternativas solamente; puede tener como señor de su vida al pecado o a Dios. Pecar es reconocer el señorío del pecado sobre su vida y a la vez negar el señorío de Dios. La analogía de la esclavitud tiene sus limitaciones para describir la relación del creyente con Dios como reconoce el apóstol en 6:19. No obstante, como casi ninguna otra figura puede hacerlo, expresa de manera vívida y clara el hecho de que el creyente pertenece a Dios y que le debe obediencia absoluta.
15a ¿Qué pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? “¿Qué pues?” es una fórmula frecuente en los escritos de Pablo para indicar transición en el argumento (6:1; 7:7). La segunda pregunta del versículo es muy semejante a la de 6:1. Sin embargo, hay variantes importantes. Las expresiones son diferentes; en 6:1 Pablo habla de la permanencia del creyente en el pecado, mientras aquí habla simplemente de pecar. El tiempo del verbo griego traducido “pecar” en 6:1 es presente de subjuntivo y subraya la continuidad de la acción indicada por el verbo permanecer; en 6;15 el tiempo del mismo verbo es aoristo de subjuntivo e indica acción puntual. A la luz de estos factores, se ha sugerido diferentes sentidos. En 6:1 el asunto es seguir en el pecado para que abunde la gracia; en 6:15 la referencia parece ser a pecar ocasionalmente debido a que uno no está bajo el régimen de la ley sino bajo el de la gracia. En 6:1-14 Pablo indica porque el creyente no seguirá llevando una vida de pecado; en 6:15-23 indica porque tampoco pensará que no hay nada malo en pecar ocasionalmente.
Pablo se refiere a dos regímenes aquí, el de la ley y el de la gracia. La expresión "estar bajo la ley" y "estar bajo la gracia" indica estar sujeto o sometido a la ley (NBE: "bajo el yugo de la ley") o a la gracia. Son dos regímenes que ejercen su autoridad sobre sus sujetos. Por supuesto, el régimen de la gracia representa una autoridad libertadora mientras el régimen de la ley representa una autoridad que esclaviza. Este segundo régimen será el tema del capítulo 7.
15b ¡De ninguna manera! La respuesta a la pregunta de si el creyente puede pensar en que un pecado ocasional no tiene importancia es tajante. Las preguntas de 6:1 y 6:15 son diferentes, pero la respuesta en los dos casos es la misma y es categórica. La gracia no da licencia para una vida de pecado; tampoco da licencia para pensar que pecados ocasionales no tienen importancia.
16 ¿No sabéis que cuando os ofrecéis a alguien para obedecerle como esclavos, sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia? La expresión introductoria, "¿No sabéis que?" se usa en 11:2 y con frecuencia en 1 Corintios (3:16; 5:6; 6:2, 3, 9, 15, 16,19; 9:13, 14). La frase semejante "¿Ignoráis que?" aparece en 6:3 y 7:1. La pregunta retórica anticipa la respuesta "si" y presupone con seguridad el conocimiento por los lectores de los datos mencionados. Algunas versiones lo reflejan con una declaración en lugar de pregunta: "Sabéis de sobra" (BI), "Saben muy bien" (NBE).
Pablo puede apelar confiadamente al conocimiento que sus lectores tienen de la institución de la esclavitud y su exigencia de obediencia absoluta. No era posible ser esclavo de dos amos diferentes (Mat. 6:24). Uno puede atender a dos trabajos si no hay conflicto de horarios. Pero no es posible ser el esclavo de dos dueños porque no es posible estar a la total disposición de más de un amo. En el mundo antiguo no era infrecuente casos de personas sin recursos y sin la esperanza de fuentes de ingresos que se entregaban a la esclavitud como intento de asegurar su sobrevivencia. Por lo tanto, Pablo puede hablar de personas que se ofrecen como esclavos.
El argumento de este versículo provee la base para el desarrollo que sigue hasta el final del capítulo. Hay dos presupuestos que sostiene el apóstol: (1) el ser humano es el esclavo de aquel poder a quien se somete en obediencia; (2) hay solamente dos alternativas de las cuales elegir, uno puede ser el esclavo del pecado con la muerte como su resultado o puede ser el esclavo de la obediencia con la justicia como su resultado.
Algunas de las expresiones requieren análisis. En primer lugar, los dos amos posibles que figuran son el pecado y la obediencia (vss. 16 y 17). En los versículos 18, 19 y 20 el contraste es entre el pecado y la justicia, que parecen ser conceptos lógicos de contraste. Sin embargo, en el versículo 16 la justicia es el resultado de la sumisión al amo de la obediencia y no el amo mismo. En el versículo 13 el contraste es entre el pecado y Dios, contraste repetido en los versículos 22 y 23. Parecerían ser los términos requeridos por el argumento que se está desarrollando. No obstante esto, es claro que Pablo quiere subrayar el tema de la obediencia. Entre el sustantivo y el verbo el término aparece tres veces en el versículo 16. Es cierto que en última instancia uno o es el esclavo del pecado o el esclavo de Dios; pero lo que se subraya es el hecho de que estar bajo el régimen de la gracia de Dios es estar bajo la obligación de ser obediente a él.
La esclavitud al pecado es "para muerte" y la esclavitud a la obediencia es "para justicia". Vale decir, estas esclavitudes conducen o llevan a la muerte o a la justicia; estos son sus resultados. Aquí, de nuevo, parece que los contrastes lógicos son "muerte" y "vida" (comp. 6:23), pero lo que Pablo quiere remarcar es obediencia que resulta en justicia. "Muerte" indica las consecuencias plenas del pecado y no meramente la muerte física. Algunas de las versiones entienden "justicia" en el sentido de salvación (DHH, BI) y otras en el sentido de una vida recta (NBE, NVI). Posiblemente para Pablo abarcaba tanto la relación correcta con Dios como una vida consecuente.
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