Cristo ha ido delante de nosotros

 Cristo ha ido delante de nosotros


Los cuatro evangelios cuentan la visita de las mujeres a la tumba de Jesús temprano en la mañana del día de su resurrección. Fueron para ungir el cuerpo. Se encontraron con una tumba vacía y un ángel que les dijo que Jesús había resucitado. Las invitó a mirar el lugar donde lo habían puesto. Según el relato de Mateo 28.7-10 en la NVI, el ángel entonces les dijo:


“vayan pronto a decirles a sus discípulos: “Él se ha levantado de entre los muertos y va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán.” Ahora ya lo saben.Así que las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, asustadas pero muy alegres, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces Jesús les dijo: -- No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. (Mat. 28.8-10, NVI)

El mensaje del ángel a las mujeres que ellas debían comunicar a sus discípulos era, “Él se ha levantado de entre los muertos y va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán.”  

Durante la última cena Jesús había anticipado a sus discípulos que después de la resurrección iría delante de ellos a Galilea (Mar. 14.28; Mat. 26.32). Ahora da indicaciones a que ellos vayan a Galilea donde lo verán. 

Jesús iba a Galilea delante de ellos. Llama la atención el detalle especifico de que Jesús iría delante de ellos. Es lo que Jesús había anticipado en la cena. Podría haber dicho simplemente que ellos fueran a Galilea y que allí él se encontraría con ellos. Vale decir, su llegada a Galilea podría haber sido simultanea o posterior a la llegada de ellos. Sin embargo, el mensaje específico era que él iba a llegar primero y él quería que ellos lo supieran. 

Es en este detalle de ir delante de ellos en que quiero que pensemos en esta mañana. Me parece que una característica de Cristo en su relación con los suyos es ir delante de ellos. Por lo tanto, el mensaje del ángel para los discípulos es también un mensaje para nosotros en este domingo de Pascua. Cristo quiere que sepamos que él siempre va delante de nosotros a los lugares a donde hemos de ir. Quisiera simplemente bosquejar lo que significa que Cristo ha ido delante de nosotros. 

I. En primer lugar, porque Cristo ha ido delante de nosotros hay pisadas para seguir.

Es la declaración a los esclavos creyentes en 1 Pedro. “Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos.” (1 Ped. 2.21, NTV) No nos manda a hacer lo que él no estuvo dispuesto a hacer. En los evangelios nos ha dejado un ejemplo, huellas a seguir. En las circunstancias de la vida cuando hay que decidir cómo proceder sigue pertinente la pregunta, ¿qué haría Jesús? Porque Jesús ha ido delante de nosotros hay pisadas para seguir.

II. En segundo lugar, porque Cristo ha ido delante de nosotros hay la posibilidad de encontrarnos con él en los caminos de la vida.

El ángel había prometido “allí lo verán” y Mateo 28.16-27 cuenta que esto es precisamente lo que ocurrió. “Entonces los once discípulos salieron hacia Galilea y se dirigieron al monte que Jesús les había indicado. Cuando vieron a Jesús, lo adoraron, ¡pero algunos de ellos dudaban! (NTV) Es un encuentro de reconocimiento y adoración. Podemos suponer que Jesús quitó las dudas de los que dudaban de la misma manera que había quitado las de Tomás según el relato en Juan 20.

Cuando despertamos por la mañana, Jesús ya se ha adelantado de nosotros. Él ya está en los lugares a donde iremos en este día en la esperanza de tener momentos de comunión con nosotros, momentos de adoración y la oportunidad de quitar dudas. Es porque Cristo ha ido delante de nosotros que hay la posibilidad de encontrarnos con él en los caminos de la vida. 

III. En tercer lugar, porque Cristo ha ido delante de nosotros hay la promesa de su presencia siempre. 

Las últimas palabras del evangelio de Mateo tan conocidas son las palabras que Jesús dijo a los discípulos en aquel monte de Galilea a donde habían ido a encontrarse con él: “les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mat. 28.18-20, NVI) Me agrada ls traducción más precisa de RVR95 dice “yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. No habría ningún día en que no estaría con ellos.

Un comentarista (José Sizoo) ha hecho el siguiente comentario. “Cristo había vuelto a sus vidas. La muerte no lo había cambiado. Su amor no había terminado. Su compasión no se había enfriado. En el corazón del relato de la resurrección está la seguridad absoluta de que no vamos solos por el mundo. Cristo no es una memoria; es una presencia. Cuando las puertas se cierran y la vida se nos viene abajo, cuando la esperanza no puede ver ninguna estrella, cuando los horizontes no son más dorados y el cielo se ha puesto como plomo. Entonces se escucha una voz que dice: “No tengan miedo, estoy vivo”.”  

Porque Cristo ha ido delante de nosotros hay la promesa de su presencia siempre, nunca vamos solos por la vida. 

IV. En cuarto lugar, porque Cristo ha ido delante de nosotros hay seguridad de la resurrección. 

Es la declaración de Pablo en 1 Corintios 15.20. “Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron.” (NVI) Cristo es la primicia, es decir, el primer fruto de la cosecha, el primero de los que han de resucitar. Pero además de llamar a Cristo la primicia de la resurrección, en Colosenses 1.18 Pablo lo llama “el primogénito de entre los muertos” (RVR95), eso es, “el primogénito de la resurrección” como dice la NVI o “el primero en resucitar” como dice LA. Es el primero de todos los que resucitarán. 

En su libro Mero cristianismo C. S. Lewis dice que Dios envió a la raza humana lo que él llama sueños buenos. Se refiere a las extrañas historias que se encuentran ampliamente presentes en las religiones paganas de un dios que muere y vuelve a la vida y por su muerte de alguna manera ha dado nueva vida a los hombres. Lewis creía que estos mitos eran insinuaciones que Dios le dio al mundo pagano de la persona y obra de Cristo. Él es la realidad que estos mitos anticipában. 

Su resurrección es la confirmación y garantía de nuestra resurrección. Porque Cristo ha ido delante de nosotros hay seguridad de la resurrección.

V. En quinto lugar, porque Cristo ha ido delante de nosotros hay la perspectiva preciosa del reencuentro con los seres queridos fallecidos. 

Es la declaración de Pablo en 1 Tesalonicenses 4.14 que según RVR95 afirma lo siguiente. “Si creemos [y es así] que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él [eso es, “a los que han muerto en unión con él”, NVI].” En su segunda venida Dios traerá con Cristo a los fieles que han muerto. Cada vez que acompañamos al cuerpo de un ser querido al cementerio como hicimos con el de Ángela la semana pasada hay más razón para anhelar la segunda venida de Cristo y el reencuentro con aquellos a quienes extrañamos tanto. Dice el apóstol que los muertos en Cristo resucitarán primero y luego los vivos serán transformados y arrebatados para recibir al Señor en el aire juntamente con los muertos resucitados. Entonces todos, muertos resucitados y vivos transformados, estarán siempre con él (1 Tes. 4.16-17). Porque Cristo ha ido delante de nosotros hay la perspectiva preciosa del reencuentro con los seres queridos fallecidos. 

Una norteamericana que vivía en Paris en la época de la segunda guerra mundial ha escrito de su experiencia en un libro que se llama “El Paris subterráneo” (Paris—Underground). Francia estaba dividida. Las tropas alemanas controlaban la mitad del país y la otra mitad estaba libre. El gran deseo de muchos de los que vivían en la parte de Francia ocupada por Alemania era escaparse a la Francia libre.

En cierta aldea cerca de la frontera que dividía la Francia ocupada de la Francia libre, los habitantes observaron un fenómeno extraño en el cementerio local. Cada vez que había un sepelio, más gente de duelo entraba al cementerio que lo que salía después del sepelio. Hubo una buena razón.

Aunque el portón principal del cementerio estaba en la Francia ocupada por Alemania, en el fondo del cementerio había un viejo y olvidado portón. Era posible pasar por este portón a la parte de Francia libre. 

Piensen de esto como una metáfora de la Pascua. Por su muerte y resurrección Cristo ha abierto un portón en el fondo del cementerio. Seguimos entrando al cementerio. Pero no nos quedamos allí. Hay vida eterna esperando más allá de la tumba. 

Resumimos lo que significa que Cristo ha ido delante de nosotros. Porque Cristo ha ido delante (1) hay pisadas a seguir, (2) hay la posibilidad de encontrarnos con él en los caminos de la vida, (3) hay la promesa de su presencia siempre, (4) hay la seguridad de la resurrección y (5) hay la perspectiva preciosa del reencuentro con los seres queridos fallecidos. Pero todo esto depende de que Cristo sea nuestro Salvador. 


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