La miseria y la misericordia

 

Juan 7:53-8:11

Introducción: Resumir la historia.

Los escribas y fariseos querían ponerle una trampa a Jesús (8:6). Querían ponerle en una situación de la cual no podía salir sin comprometerse. Si Jesús hubiera indicado que fuera apedreada según las indicaciones de la ley de Moisés, estaría asumiendo una autoridad no permitido por los romanos. Además, quizás los escribas y fariseos pensaban que una actitud tan severa resultaría en una pérdida de la adhesión popular que tenía Jesús, el amigo de pecadores. En cambio, si Jesús hubiera elegido una medida de misericordia, estaría culpable de no seguir las indicaciones de la ley de Moisés. La intención de las autoridades religiosas es poner a Jesús en un aprieto.

Un aspecto de la historia que siempre ha provocado preguntas es la reacción de Jesús. Dos veces Jesús se inclina y escribe en tierra (vss. 6, 8). Es la única ocasión en que se refiere al acto de escribir de parte de Jesús. Se han sugerido varios motivos para esta reacción de Jesús.

1. Para ganar tiempo, pensar, hablar con el Padre, decidir qué hacer.

2. Para forzar a los escribas y fariseos a enfrentarse con la crueldad y la hipocresía de su plan. Algunos mss. agregan aquí "como si no los hubiera escuchado".

3. Para cubrir su propia vergüenza. No podía mirar a la multitud, a los acusadores, a la mujer. La crueldad de los escribas y los fariseos, la curiosidad lujuriosa de la multitud, el sentido de vergüenza de la mujer.

4. Para escribir los pecados de los acusadores, así la versión armenia. Una interpretación más apropiada en la segunda instancia (v. 8) que la primera (v. 6). 

5. Para representar el papel de un juez romano, teoría de T. W. Manson. Los jueces romanos primero escribían sus veredictos y después los leían.

Sea como fuere este detalle, la historia es muy interesante para nosotros porque nos damos cuenta de que todos estaremos en la misma situación de esta mujer algún día. Estaremos frente a Cristo el juez.

Él nos ha mandado a predicar al pueblo y a testificar que él es el que Dios ha puesto como Juez de los vivos y de los muertos. (Hechos 10:42) Habrá terminado la vida y no habrá una segunda oportunidad. ¿Qué podemos esperar en aquel entonces? ¿Cómo será el juez?

El pasaje nos revela la actitud de Jesús en varios sentidos. Su actitud se destaca aún más porque se contrasta con la de los fariseos.

El pasaje revela la actitud de Jesús hacia: 

I. Las personas.

A. Para los escribas y los fariseos la mujer era una cosa para ser usada. Barclay: “Para ellos no tenía ni nombre, ni personalidad, ni corazón, ni sentimientos, ni emociones. Era solamente un peón en el juego por medio del cual podían destruir a Jesús. Ella era una herramienta, un medio para realizar su propósito. Siempre es incorrecto pensar en personas como cosas.”

Se decía de cierto economista famoso que veía a los hombres como ejemplos, como casos, como estadísticas. Para él los hombres no eran personas sino casos, ejemplos.

B. Para Jesús la mujer era una persona que debe ser comprendida.

Citar a Tournier

II. Los pecadores.

A. La actitud de los fariseos era de superioridad y de condenación como quienes nunca habían pecado. Solamente Dios puede ponerse en esta posición. Ellos pensaban que su posición y su función les daba el derecho de destruir el pecador. Nunca se les había ocurrido que su posición les daba la obligación de ayudar al pecador.

B. La actitud de Jesús es de identificación.

Goethe: "Se necesita solamente pasar los años para que uno llegue a ser más lento en juzgar a los demás. No veo ninguna falla que no podría haber cometido yo."

Citar a Whitfield.

III. El pecado.

A. Para los escribas y fariseos el pecado tenía que ser castigado.

Citar a Barclay

B. Para Jesús el pecado es un mal que debe ser vencido.

Sus palabras sugieren las siguientes consideraciones:

1. Una segunda oportunidad.

2. El desafío a ser mejor.

3. La convicción de que uno puede ser mejor.

4. La advertencia con respecto a las consecuencias al seguir en el pecado.

Jesús es aquel que: (1) ha llevado el castigo de nuestros pecados; (2) será un día nuestro abogado de defensa. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1) (3) será el juez que nos juzga.



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