ROMANOS 1: I. Introducción (1:1-17)- PARTE I
Las cartas antiguas, como cartas de cualquier época de la historia, tenían una forma fija. Empezaban con la identidad del remitente, la identidad del destinatario o de los destinatarios y un saludo. La forma era: "A a B saludos". Después venía una expresión de buen deseo con respecto a las circunstancias del destinatario; podía tomar la forma de una plegaria a su favor. De las miles de cartas que han sido descubiertas, se puede citar un ejemplo de la formula corriente para el encabezamiento; es de un hijo pródigo a su madre. La carta es del siglo II escrito sobre papiro y conservado en el Museo de Berlín. Dice: "Antonius Longus a Nilus su madre muchos saludos. Y continuamente oro para que estés bien de salud. Hago intercesión por ti cada día al Señor Serapis" (A. Deissmann, Light from the Ancient East, 188).
Pablo tomó el patrón para carta de la época y lo expandió, adaptándolo a sus propósitos al escribir epístolas. Romanos contiene los elementos de la fórmula corriente: (1) la identidad del remitente (1:1-6); (2) la identidad de los destinatarios (1:7a); (3) el saludo (1:7b); y (4) el pasaje en que se refiere a sus oraciones por los destinatarios y expresa sus buenos sentimientos acerca de ellos (1:8-15).
Además de estos elementos comunes de las cartas de la época, la introducción a Romanos tiene la particularidad entre todas las cartas de Pablo de incluir la más clara formulación del tema a ser tratado en el cuerpo de la carta (1:16-17). En este aspecto se anticipa el desarrollo pleno y el buen orden tan evidentes en el resto de la epístola.
De modo que la introducción a la Epístola a los Romanos está claramente dividida en tres secciones: (l) el encabezamiento (1:1-7); (2) la acción de gracias y oración por ellos (1:8-15); (3) el tema (1:16-17).
A. Encabezamiento (1:1-7)
El encabezamiento de Romanos en el griego es una sola oración larga y compleja. Los traductores de la RVA la han dividido en dos oraciones. En la parte del encabezamiento dedicada a su identificación (1:1-6), Pablo se refiere (1) a su relación con Cristo y con el evangelio (v. 1), (2) a lo que es el evangelio (vs. 2-4) y (3) a la naturaleza de su ministerio apostólico (vs. 5-6).
1a Pablo, siervo de Cristo Jesús. El nombre Pablo es un nombre de familia romano que se encuentra en la literatura, las inscripciones y los papiros de la época. Significa en latín "pequeño". El significado del nombre no debe aceptarse como evidencia verídica de la estatura de Pablo aunque el significado del nombre puede haber dado origen a la tradición conservada en una obra extrabíblica del siglo II según la cual el apóstol era de baja estatura. Parece que Pablo, como muchos judíos de la época, tenía un sobrenombre, Saulo, que usaba en círculos judíos. De modo que tenía un nombre semítico, Saulo (forma griega Saulos), y otro griego o romano, Pablo (forma griega Paulos). Precisamente la correspondencia fonética en la forma griega de los dos nombres puede haber influido en la elección del sobrenombre.
Al principio del libro de Hechos, se usa Saulo para designar al apóstol; en Hechos 13:9, al comienzo del primer viaje misionero, aparecen los dos nombres juntos. A partir de este punto en el Nuevo Testamento se usa Pablo; la excepción es el uso de Saulo en la repetición del relato de su conversión (Hech. 22:7, 13; 26:14). Este nombre romano ha prevalecido en la historia posterior para referirse al apóstol.
La práctica común de Pablo era asociar a sus compañeros con él como remitentes de sus cartas (Romanos, Efesios y las pastorales son las excepciones.). La ausencia de referencia a compañeros enfatiza el carácter personal de Romanos.
1b siervo de Cristo Jesús. Pablo se identifica como “siervo de Cristo Jesús”. El significado de la palabra traducida "siervo" es "esclavo" (Se usa de manera semejante en Gal. 1:10; Fil. 1:1; Tito 1:1; Stg. 1:1; 2 Ped. 1:1; Jud. 1:1.). El énfasis no está tanto en la bajeza del estado del esclavo, sino en su devoción absoluta y su sumisión total a su amo. Pablo pertenecía a Cristo sin reservas. El término se usaba, por ejemplo, para referirse a Abraham (Gen. 26:24), a Moisés (Jos. 1:2), y a los profetas (Amós 3:7; Isa. 20:3).
Pero mientras los profetas se identificaban como "siervos de Dios", Pablo es "siervo de Cristo Jesús". Al poner a Cristo Jesús en lugar de Dios, el apóstol le da a Jesús la posición más alta posible. La palabra "Cristo" es el equivalente griego del término hebreo "Mesías", "el ungido". Generalmente en los escritos de Pablo se usa como segundo nombre personal de Jesús y no como título. Pablo usa el término 379 de las 529 veces que aparece en el Nuevo Testamento. Se ha dicho que es a Pablo que los creyentes debemos la práctica de llamar a nuestro Señor simplemente "Cristo". Jesús, el nombre humano de Cristo, significa, por supuesto, "Salvador".
1c llamado a ser apóstol. Ahora Pablo se identifica en términos de su vocación. La frase griega traducida de “llamado a ser apóstol” en RVA se compone de dos términos, un adjetivo verbal que significa "llamado" y el sustantivo "apóstol". Las palabras "a ser", agregadas por los traductores, probablemente dan a la frase un sentido de propósito que no tiene. El adjetivo "llamado" describe la clase de apóstol que Pablo es. Es apóstol por llamamiento divino y no por elección propia o por intervención humana. Se puede traducir "apóstol por llamamiento" o "apóstol por vocación" (así BJ).
La palabra "apóstol" significa "enviado" y había adquirido el sentido de "delegado personal autorizado". Aunque puede referirse a un simple delegado (Fil. 2:25), en el sentido específico se refiere a hombres designados por Dios (Gal. 1:1) como delegados autorizados suyos para ejercer autoridad especial en las iglesias en los comienzos de la historia cristiana. Los apóstoles, cuando se incluyen en las listas de funcionarios, aparecen en primer lugar (1 Cor. 12:28; Ef. 4:11).
1d apartado para el evangelio de Dios. El otro elemento de la identificación que hace Pablo de sí mismo tiene que ver con su relación con el evangelio. El término traducido "apartado" aparece en Hechos 13:2 donde el Espíritu dice a los creyentes en Antioquía: "Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado". En los propósitos de Dios, Pablo había sido apartado desde el vientre de su madre (Gal. 1:15). En los tres pasajes mencionados aquí (Rom. 1:1; Hech. 13:2; Gál. 1:15), el acto de ser apartado se asocia con el de haber sido llamado. El significado de "apartar" es "destinar a un fin específico, disponer para una tarea excluyente". En el caso de Pablo este fin específico es "el evangelio de Dios". El evangelio es la noticia, las buenas nuevas que tienen su origen en Dios. No dice "apartado para la predicación del evangelio de Dios", sino "apartado para el evangelio de Dios". La frase incluía la predicación, pero sugiere que Pablo había de ser un hombre del evangelio, una persona cuyo destino estaba inseparablemente unido al evangelio en todos los sentidos posibles.
El evangelio es de Dios. Se ha dicho que Dios es la más importante palabra en esta epístola. Ningún tema de la epístola se aproxima a la frecuencia con que el tema de Dios es tratado.
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