ROMANOS 1: I. Introducción (1:1-17)- PARTE III
6 entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo. Pablo incluye a los creyentes romanos, destinatarios de la epístola, entre los gentiles. De esta manera justifica un ministerio proyectado entre ellos. Este versículo es evidencia de que en el momento en que se escribió la carta la iglesia en Roma era una congregación predominantemente gentil.
7a A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos. El versículo 7 incluye dos elementos más del encabezamiento corriente de la época: la identidad de los destinatarios (7a) y el saludo (7b). Pablo identifica a los destinatarios mediante tres frases. La primera indica su ubicación geográfica, “los que estáis en Roma” (Para el problema textual con respecto a esta frase véase la introducción.). La segunda indica que son “amados por Dios”. El hecho del amor de Dios por el creyente nunca debe aceptarse en forma rutinaria; siempre debemos afirmarlo asombrados y maravillados.
La tercera frase dice que los destinatarios son “llamados a ser santos”. Otra vez es necesario señalar que la frase griega, como la que aparece en 1:1 (Véase arriba.), se compone de un sustantivo, "santos", y un adjetivo verbal, "llamados", que describe la clase de santos que son. Se debe traducir "santos por vocación" (así BJ) o aun "santos por vocación divina". Las palabras "a ser" agregadas a la frase por los traductores de RVA y RV sugieren que fueron llamados para llegar a ser santos. En realidad, ellos ya son santos por la iniciativa y el llamamiento de Dios, no por nada que ellos han hecho. Esto no niega el desarrollo en su vida de lo que significa ser "santos". Tres veces el apóstol ha usado el término traducido "llamados" (1:1, 6 y 7). Para él todos los creyentes son llamados; no hay otra clase. Nadie es creyente por voluntad propia; todos somos creyentes porque Dios nos convocó.
"Santos" no indica personajes históricos muertos y elevados a este estado por la iglesia. Tampoco indica personas de una clase de vida inalcanzable por cristianos comunes. Estos dos sentidos tan corrientes no aparecen en el Nuevo Testamento. La palabra en sí indica algo apartado para un uso especial y, por lo tanto, exento de todos los demás usos; de ahí surge el significado "consagrado". Por vocación divina los creyentes han sido apartados para el servicio exclusivo de Dios.
7b Gracia a vosotros y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. El encabezamiento termina con el saludo apostólico característico: “Gracia a vosotros y paz”. Mientras la forma general del saludo corresponde a la práctica común de la época, la expresión precisa que usa Pablo no se encuentra en escritos anteriores. Aparentemente él lo creó. Los griegos normalmente empezaban sus cartas con un saludo que significa "regocijarse" y que en el encabezamiento de cartas se traduce "saludos" (Véase Hech. 15:23; 23:26; Stg. 1:1.); en su sonido, pero no en su sentido, este término era semejante a la palabra traducida "gracia". "Paz" es la traducción griega del saludo hebreo shalom, común en aquel entonces y hoy. Posiblemente Pablo esté uniendo y adaptando el saludo griego y el saludo hebreo para crear un nuevo saludo cristiano. Mediante este saludo desea para los destinatarios todo lo bueno abarcado por las palabras "gracia" (el favor inmerecido de Dios) y "paz" (bienestar en el sentido más amplio). La gracia y la paz que Pablo desea para ellos no son de él, sino que son “de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.
B. Acción de gracias y oración (1:8-15)
En todas sus epístolas, con la excepción de Gálatas, Pablo incluye al comienzo un párrafo de acción de gracias y oración por los destinatarios; este párrafo corresponde a lo que en las cartas de la época era una expresión de sentimientos piadosos por el bienestar de las personas a quienes está dirigida la carta. No nos sorprende que el apóstol orara por la gente que había conocido al Señor mediante su ministerio, pero llama la atención la mención de su oración por los romanos a quienes, con la excepción de los amigos mencionados en el capítulo 16, no conocía personalmente.
8a Primeramente doy gracias a mi Dios, por medio de Jesucristo con respecto a todos vosotros. Pablo empieza con la palabra “primeramente” como si fuera a hacer una lista de cosas. De hecho, no sigue con la enumeración. Esto puede deberse a la manera en que se escribió la epístola, por dictado. La primera cosa en que Pablo piensa es su gratitud por la obra de Dios en los Romanos. Es “por medio de Jesucristo” que la gracia de Dios se transmite a los hombres (1:5) y es por él que la gratitud se expresa a Dios. La mediación de Cristo opera en los dos sentidos, de Dios hacia el hombre y del hombre hacia Dios.
8b porque vuestra fe es proclamada en todo el mundo.
Un motivo específico de su gratitud es el hecho de que la fe de los romanos “es proclamada en todo el mundo” (comp. 1 Tes. 1:8). Evidentemente el apóstol quiere decir que en los lugares en donde la fe cristiana había sido establecida se sabía de la fe de los creyentes en Roma. El lenguaje usado indica que no es gratitud por la calidad de la fe de los romanos sino por el hecho en sí de su fe. La existencia de una congregación de creyentes en la capital del imperio debía haber significado mucho para los pequeños grupos de cristianos desparramados por el mundo mediterráneo.
Comentarios
Publicar un comentario