ROMANOS 1: I. Introducción (1:1-17)- PARTE IV
9 Porque Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, me es testigo de que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones. Para reforzar la veracidad de su referencia a su oración incesante por ellos, Pablo hace uso de una especie de juramento y apela a Dios como testigo (comp. 2 Cor. 1:23; 11:31; Gal. 1:20; Fil. 1:8; 1 Tes. 2:5, 10). Dios es el único capaz de verificar si la declaración es cierta o no. Se ha observado que la apelación a Dios como testigo de la veracidad de su afirmación de intercesión constante por ellos es apropiada porque (1) aunque Pablo era "el apóstol de los gentiles" nunca había estado en Roma y (2) aun al escribir se preparaba para viajar hacia Jerusalén y no hacia Roma.
Al invocar a Dios como testigo, Pablo agrega la frase “a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo”. La palabra traducido "sirvo" se usa en la LXX (la versión griega del Antiguo Testamento) y en el Nuevo Testamento casi exclusivamente con referencia al servicio que se ofrece a Dios o a un dios. El énfasis está en el carácter sagrado del servicio; RVA refleja este uso al incluir una nota con la traducción alternativa, "rindo culto" (NBE: "doy culto"). "En mi espíritu" enfatiza la entrega plena al servicio (DHH "con todo mi corazón"). Pablo se había referido al "evangelio de Dios" (1:1); aquí habla del "evangelio de su Hijo". Es "de Dios" porque todo procede de Dios, tiene su origen en Dios. Es "de su Hijo" porque es "acerca de su Hijo" (1:3); su contenido esencial es la obra redentora de Cristo.
En el versículo 8 Pablo se refirió a la manera en que daba gracias a Dios por la fe de los Romanos; ahora se refiere a su intercesión por ellos. La invocación de Dios como testigo era precisamente para remarcar su permanente intercesión por ellos. Dos expresiones, “sin cesar” y “siempre”, enfatizan la constancia del apóstol en sus oraciones a favor de ellos. Los términos no indican que él oraba sin interrupción por ellos, sino que no lo hacía en forma esporádica. Era su práctica orar por ellos. La costumbre de una fiel intercesión por creyentes desconocidos por él es un ejemplo para estimularnos a una vida de oración más amplia en sus alcances.
10 rogando que, si de alguna manera por la voluntad de Dios, por fin yo sea bien encaminado para ir a vosotros. El versículo 9 habla de una práctica de oración por los romanos que debía haber abarcado muchas necesidades. Ahora, Pablo identifica un pedido específico que él hacía a Dios en relación con ellos, la posibilidad de ir a verlos. La palabra “rogando” es más específica que "orar"; subraya el sentido de necesidad que es el motivo de un pedido. La frase “por fin” indica que es un anhelo largamente postergado. El hecho de que Pablo deseaba desde hace mucho tiempo ir a Roma es confirmado por otras citas de la carta (1:13; 15:23), pero no sabríamos que era un deseo que tenía desde hacía bastante tiempo salvo por las referencias en Romanos.
Al hablar de ser "bien encaminado" para ir a Roma, Pablo reconoce la necesidad de circunstancias favorables. Hasta ahora hubo impedimentos que no están precisamente identificados (1:13; 15:23), pero se puede suponer, en base al texto de Romanos 15:23, que entre estos impedimentos se encuentran las demandas de la obra en la zona donde él había estado trabajando. Simplemente no había podido dejarla. El espera que esta situación se estabilice de tal manera que pueda ir al oeste sin sentir que está abandonado iglesias que necesitan de su presencia.
Pablo sentía una necesidad profunda de ir a Roma, pero este sentir personal está sujeto a "la voluntad de Dios". En primer lugar, el pasaje es instructivo por lo que nos dice del compromiso del apóstol con los planes de Dios para su vida. Los más intensos deseos del creyente deben siempre estar sujetos a los propósitos de Dios. En segundo lugar, es instructivo por lo que dice acerca de la manera en que Dios revela su voluntad. Pablo tenía un claro sentir con respecto a lo que él debía hacer y era ir a Roma. Pero esta convicción interior de él podía ser corregida y cambiada por lo que Dios le revelaba en las circunstancias de la vida. Dios le guiaba por el impacto de su Espíritu en el espíritu de Pablo; también le guiaba por las circunstancias favorables o no favorables, por las puertas que se abrían o se cerraban. Sin lugar a duda, el apóstol nunca podría haber imaginado lo que Dios haría para que él fuera al fin "bien encaminado" (¡!) para llegar a Roma.
11 porque deseo veros para compartir con vosotros algún don espiritual a fin de que seáis afirmados. Esta necesidad de ir a la capital del imperio está reflejada en las palabras de Pablo citadas en Hechos 19:21: "Me será preciso ver también a Roma". Esta expresión sugiere una obligación que el apóstol sentía. ¿Qué hay detrás de este anhelo intenso de ir a Roma? Los versículos 11 y 12 dan la respuesta. El primer motivo está expresado en las palabras “deseo veros”. La misma combinación de verbos que aparece aquí se usa para indicar el deseo de Epafrodito de ver a sus amados hermanos de Filipos (Fil. 2:26); el deseo de los tesalonicences de ver a Pablo y él, a ellos (1 Tes. 3:6); y el deseo de Pablo de ver a Timoteo (2 Tim. 1:4). Hubo un profundo anhelo de ir a Roma que respondía al afecto que él sentía por los creyentes romanos sin conocer personalmente a la mayoría de ellos.
En segundo lugar, Pablo deseaba verlos para compartir con ellos “algún don espiritual”. Hay un motivo práctico y es el ejercicio de un ministerio entre ellos. La palabra traducida "don" (la que corresponde a la palabra castellana "carisma") tiene varias acepciones en Romanos: (1) el don de gracia que, en Cristo Jesús, Dios da a todo creyente (5:15, 16); (2) los dones que Dios otorgó al pueblo de Israel (11:29); (3) una capacidad especial dada a un miembro de la iglesia de Cristo para ser usado en ministerio (12:6). A veces se ha pensado que es el tercer sentido el que la palabra tiene aquí; pero es el Espíritu Santo quien reparte los dones y no Pablo. Es mejor entender la palabra en un sentido más general como indicación de cualquier bendición o beneficio que Dios ha de otorgar a los creyentes de Roma mediante la presencia del apóstol en su medio.
La finalidad del ejercicio de su ministerio en Roma es que ellos sean afirmados en la fe. El motivo de su visita no es egoísta. No iba meramente para satisfacer necesidades afectivas propias; iba para hacer una contribución al desarrollo espiritual de los creyentes romanos. La vida de un cristiano en el siglo I no era fácil; tampoco lo es en siglo XXI. La firmeza era esencial para poder sobrevivir.
12 Esto es, para ser animado juntamente con vosotros por la fe que nos es común a vosotros y a mí.
. Pablo explica lo que acaba de decir. El no quiere que sus palabras sean interpretadas como evidencia de una actitud de jactancia, autosuficiencia o paternalismo. De modo que vuelve a señalar el motivo de su visita con más precisión: para ser animado juntamente con vosotros por la fe que nos es común a vosotros y a mi. Al estar en medio de ellos él será "animado" en su fe. El verbo traducido "ser animado" puede significar "ser confortado" (así RV) o "ser consolado". Aquí, donde no hay razón para pensar en la necesidad de consolación y donde el sentido debe aclararse por la expresión "ser afirmados" del versículo 11, parece mejor traducirlo "ser animado" como han hecho los traductores de RVA. Los creyentes romanos también serán animados por el encuentro con él. Habrá un valor recíproco en su visita. Se ha señalado la modestia de Pablo al no rehusar recibir fortalecimiento en la fe de principiantes inexpertos en la vida cristiana. En la iglesia no hay creyente tan desprovisto de dones que no pueda en alguna medida contribuir a nuestro progreso espiritual. Hay una humildad profunda y una cortesía evidente en el reconocimiento que tanto él como ellos recibirán beneficios. El beneficio nunca es para uno solo. Siempre hay una reciprocidad en la fe.
Comentarios
Publicar un comentario