ROMANOS 2 B. El pecado y la culpabilidad en el mundo judío (2:1-3:8)( PARTE I)

 

ROMANOS 2
B. El pecado y la culpabilidad en el mundo judío (2:1-3:8)
Se ha discutido mucho si la primera parte del capítulo 2 se refiere a judíos o al hombre de altos ideales y vida moral en general. De hecho, la persona a quien los versículos 1 al 16 están dirigidos es identificada solamente por la frase "oh hombre" (2:1, 3). Recién en 2:17 Pablo se dirige específicamente al judío al decir "tú tienes nombre de ser judío", aunque en 2:9 y 10 hay referencias al judío, también al griego. Pero argumentos muy convincentes sugieren que el apóstol se refiere al judío desde 2:1 en adelante. No obstante esto, algunos entienden que aunque a partir de 2:1 Pablo se refiere principalmente a los judíos, usa un lenguaje suficientemente general como para aplicarse a todos. En algunos puntos parece tener en vista al mundo más allá de los judíos.
Esta sección se divide en cinco subdivisiones: (1) Juicio imparcial (2:1-11); (2) la posesión de la ley no justifica (2:12-16); (3) el fracaso del judío (2:17-24); (4) lo que es ser judío (2:25-29); (5) objeciones (3:1-8).
1. Juicio imparcial (2:1-11)
Pablo empieza el capítulo 2 señalando que aquellos que condenan a los demás ponen su propia vida en peligro porque ellos son culpables de los mismos pecados. Es siempre más fácil ver la paja en el ojo ajeno que ver la viga en el ojo propio.
la Por lo tanto no tienes excusa, oh hombre, no importa quién seas tú que juzgas. El versículo empieza con una conjunción lógica que debe indicar que lo que se va a decir es una conclusión lógica de lo que se ha venido diciendo. No es muy evidente por qué la condenación de los judíos debe ser una consecuencia lógica de la condenación de los gentiles, el tema de 1:18-32. La respuesta más simple y más satisfactoria a este problema es reconocer que, aunque en 1:18-32 Pablo se refería especialmente al pecado de los gentiles, no se limitaba a ellos; están incluidos en esta condenación los pecados de toda la humanidad. En este caso, 2:1 en adelante es una aplicación específica y lógica a un grupo especial, los judíos, de esta condenación general. Quizás se puede resumir de la siguiente manera: mientras en el capítulo 1 se tiene en mente principalmente a los gentiles, se condenan los pecados de todos los hombres; aquí [2:1ss.], mientras los judíos están en el centro de la escena, se condena a todos los que se piensan en condición moral de juzgar a los demás.   
El apóstol ahora se dirige a un lector imaginario en segunda persona singular. Esta era una técnica empleada en la época (una característica de la llamada "diatriba helenística" aunque no exclusiva de ella) para hacer que la exposición fuera más dinámica (comp. 2:17ss.; 9:19ss.; 11:17ss.; 13:3ss.; 14:4, 10, 15, 20-22). NBE traduce: "tu, amigo que seas". En la expresión "no tienes excusa" se usa el mismo término que ya se ha usado de los paganos (1:20). Es igualmente aplicable a los judíos. A veces se usaba en el sentido legal de la persona que no tenía una defensa que podía justificar su conducta ante los tribunales. Los gentiles no tenían excusa al rechazar la revelación de Dios para seguir su propio camino. Tampoco tienen excusa los que se constituyen en jueces (sean judíos o moralistas en general) para condenar los pecados de otros. La acción de juzgar en este versículo tiene el sentido de condenar (así BI; comp. NBE: "dar sentencia contra").
1b te condenas a ti mismo, pues tu que juzgas haces lo mismo. El judío y el moralista se condenaban a sí mismos en su condenación de los demás porque hace lo mismo que condena en otro. No es necesario pensar que los judíos pecaban de la misma manera. De hecho había una diferencia entre el estado moral en el mundo pagano y el mundo judío. No son culpables de las mismas acciones, pero son culpables de la misma clase de conducta, la de pecar contra la luz que tenían sobre el bien y el mal. Se ha dicho que el pecado de los judíos era el mismo, pero sus pecados no eran los mismos.
2a Pero sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que practican tales cosas. Algunos entienden que el versículo 2 representa una respuesta del judío representativo a quien Pablo se dirige en el pasaje. Es mejor entenderlo como una afirmación del apóstol. Pablo usa la expresión “sabemos” con frecuencia (3::19; 7:14; 8:22, 28; 2 Cor. 5:1; 8:1, 4; 1 Tim. 1:8) para señalar algo que es aceptado por él y por la persona a quien se dirige. Lo que se da por sentado aquí es “que el juicio de Dios es según verdad”. La sentencia de Dios es según los hechos. En el juicio no tendrá importancia nacionalidad o privilegio, sino hechos.
3 Oh hombre que juzgas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, ¿supones que escaparás del juicio de Dios?
Ahora Pablo vuelve a dirigirse al judío imaginario repitiendo los conceptos de los dos versículos anteriores. Por medio de una pregunta aplica a la situación del judío la verdad que acaba de enunciar con respecto al juicio de Dios. En el griego extra-bíblico la palabra traducida "supones" se usaba en el lenguaje comercial en el sentido de "contar, calcular" (comp. la traducción "te figuras" de BC, BJ, NBE). Después, se aplicó al pensar objetivo y reflexivo con el sentido de "considerar, tomar en cuenta". Es un término que invita a razonar y quizá por eso es de uso tan frecuente en Romanos (19 veces), una epístola con estilo reflexivo. El pronombre recibe el énfasis en la pregunta. El judío debe ser el último en pensar que escapará. Pero ésta es precisamente la actitud reflejada en citas como ésta del libro apócrifo o deuterocanónico Sabiduría: "Aunque pequemos, somos tuyos" (15:2). La pregunta de Pablo tiene tres implicaciones: El judío no podrá evitar :
(1) ni el juicio,
 (2) ni ser condenado, 
(3) ni el castigo correspondiente a su culpabilidad.


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