Todo para bien


Un solo versículo nos sirve como texto de reflexión en esta noche en la serie de estudios de Romanos 8. Es uno de los textos más citado y más amado de todas las Escrituras. Es Romanos 8.28. Me imagino que todos podemos citar de memoria las palabras del texto según la conocida versión de RV60. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Rom 8:28 R60)

La primera palabra “sabemos” indica que Pablo va a mencionar algo que los creyentes reconocen como cierto y el apóstol se incluye entre ellos. Él habla de algo del cual no puede haber ninguna duda, algo que es cierto, algo en que confiar. ¿Qué es lo que sabemos? Para poder contestar la pregunta. Les propongo que pensemos en tres preguntas. 

I. ¿Qué dice el texto?

La primera pregunta “Qué dice el texto?” Miremos los dos elementos fundamentales del versículo, el verbo y el sujeto. 

A. El verbo
Miramos primero el verbo: “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. La palabra “ayudan” traduce una palabra griega (sunergei)' que significa “trabajar con, cooperar, colaborar”. 

En Rom. 8.28 BLA traduce precisamente el sentido del verbo, “todas las cosas cooperan para bien” (Rom 8:28 LBA). En Rom. 8.28 se identifica la finalidad de la cooperación o la colaboración de todas las cosas, es “para bien”. 

B. El sujeto
En segundo lugar, consideremos el sujeto de la oración. El análisis del versículo se complica al pensar en el sujeto. En RVR60 el sujeto es “todas las cosas”, ellas “ayudan a bien”. Sin embargo, la tendencia entre las versiones recientes es tomar Dios como sujeto; “todas las cosas” se convierte en el objeto de la acción del verbo. La traducción que aparece en varias de estas versiones recientes es la siguiente: “Dios dispone todas las cosas para el bien” (NVI, DHH, RVC, BNP). Varias otras tienen a Dios como sujeto con traducciones ligeramente diferentes. 

De las versiones comunes en castellano que examiné solamente RVR60 y BLA tienen como sujeto “todas las cosas” en lugar de Dios. ¿Cómo ocurrió esto? Resulta que solamente cuatro copias en griego del texto de Romanos agregan la palabra qeov", “Dios”, después del verbo como sujeto (P46, B, A y 81). Tres de estas cuatro son las copias más antiguas de Romanos que tenemos. Sin embargo, los editores del N. T. griego y los editores de las traducciones al castellano prefieren aceptar como correcto la lectura de las decenas de copias de Romanos que tienen “todas las cosas” como el sujeto del verbo.

Entonces en cuanto al sujeto del verbo hay dos opciones: las cosas o Dios. El sentido explícito puede ser que las cosas cooperan entre sí para bien o que Dios dispone las cosas para bien. Aun cuando aceptamos la lectura tradicional que hace que las cosas sea el sujeto, entendemos que Dios es quien en última estancia actúa detrás de las cosas para lograr que cooperen para bien. Por lo tanto, no debe preocuparnos las dos maneras de leer el texto ya que el sentido es el mismo.

C. El alcance

Debemos notar el alcance de la declaración. Dice que “todas las cosas” cooperan para bien, no algunas de las cosas sino todas. Ninguna experiencia, ninguna adversidad queda fuera del alcance de la declaración.

II. ¿Qué es lo que no dice el versículo?

Es uno de los grandes textos de la Biblia, pero a veces el uso que se hace del texto preocupa.

Hace unos años un hombre, Larry Gene Ashbrook, ingresó en una reunión de la iglesia Wedgewood de Fort Worth, Texas. Arrojó una bomba y empezó a tirar. Mató a siete personas e hirió a otros siete, entre los muertos y heridos había estudiantes del Seminario Bautista de Southwestern ubicado cerca del templo de la iglesia. No es difícil imaginar el impacto que hizo en el estudiantado y personal del Seminario. 

En la primera reunión de capilla del Seminario después de la matanza, predicó el profesor Jack MacGorman. Seguramente la tendencia a no usar bien el texto de Romanos 8.28 lo llevó a predicar sobre lo que no dice Romanos 8.28. Nuestra segunda pregunta es, ¿Qué es lo que no dice el texto?

A. No dice que todas las cosas que ocurren son buenas

En primer lugar, el texto no dice que todas las cosas son buenas. Dice que “todas las cosas cooperan para bien”. Algunas cosas que ocurren son absolutamente terribles. No reconocer la maldad en el mundo es estar ciego a la realidad. 

B. No dice que todo lo que ocurre se debe a Dios 
 
En segundo lugar, el texto no dice que todo lo que ocurre se debe a la intervención directa de Dios. Los hombres no son robots. Mucho de lo que ocurre se debe a la libre elección del hombre. Se debe a nuestro pecado, nuestro egoísmo, nuestra necedad. Además, mucho de lo que ocurre en el mundo se debe a la actividad del adversario.

C. No dice simplemente que todo va a salir bien

En tercer lugar, el texto no dice simplemente que todo va a salir bien. Para animar a las personas en las adversidades de la vida a veces la gente dice simplemente, “No te preocupes porque todo va a salir bien”. Ya hemos notado que algunos manuscritos se refieren explícitamente al actuar de Dios en la circunstancia.  Pero aun cuando aceptamos la traducción más conocida, “todas las cosas . . . ayudan a bien”, se entiende que el sentido no es simplemente que todo va a salir bien, sino que Dios hará que las circunstancias sean para bien. Aunque Dios no figura como sujeto del verbo, todo el contexto presupone el soberano actuar de Dios como lo demás del capítulo indica. 

El texto no dice simplemente que todo va a salir bien, sino que Dios hará que las circunstancias sean para bien. 

D. No todas las cosas ayudan a bien para todas las personas

En cuarto lugar, el texto no dice que Dios hace que todas las cosas ayudan a bien a todas las personas. Aquellas personas para quienes Dios hace que todas las cosas salgan para bien son según la declaración específica “los que aman a Dios”. Esta frase aparece al principio de la oración en que se encuentra y, por lo tanto, recibe un énfasis especial. Todo lo que se dice después está referido específicamente a estas personas quienes al final del versículo se identifican como “los que conforme a su propósito son llamados”.  Es para estas personas que Dios hace que todo salga bien.

E. No todas las cosas ayudan a bien en cualquier sentido

Finalmente es claro que “para bien” no se refiere al bien en cualquier sentido. No se refiere a lo que superficialmente se entiende por bien. No todo lo que ocurre es para el bien financiero, o el bien físico, o el bien profesional. 

III. ¿Qué es lo que significa el versículo?

Ahora que hemos aclarado lo que no significa Romanos 8.28 podemos declarar lo que sí significa. Cito la interpretación del comentarista Cranfield que es muy clara. “Entendemos, entonces, que la primera parte del versículo significa que nada puede efectivamente hacer daño a los que realmente aman a Dios, vale decir, hacerles daño en el sentido más profundo de la palabra. Todo lo que les puede pasar, incluyendo todas las cosas malas que se mencionan en el versículo 35, tienen que servir para ayudarlos en el camino de la salvación, confirmando su fe y acercándolos al Maestro, Jesucristo. Pero la razón porque todas las cosas ayudan a creyentes es porque Dios está en control de todas las cosas.” Para bien se refiere al bien espiritual del creyente, su bien eterno, en fin, lo que es para el bien de su salvación y del reino de Dios. 

El pastor de la iglesia de Wedgewood estaba de vacaciones cuando ocurrió la tragedia. Había estado pensando en el estado espiritual de la congregación. Manifestó al Señor su disposición a pagar el precio para que la iglesia llegara a ser todo lo que el Señor quería que fuera. La tragedia hizo que la iglesia llegara a ser conocida en todo el mundo. El pastor fue invitado a predicar en todas partes acerca del efecto de la tragedia en su congregación. Por tener los fallecidos miembros de su familia sirviendo en el ejército de los EE. UU. en países en el exterior los cultos de sepelio fueron televisados en muchos países donde nunca se televisan cultos evangélicos, como Arabia Saudita. Dios dispone que todas las cosas sean para el bien de los que lo aman y para el bien del reino.

Chip Gillette, policía de Fort Worth y miembro de la iglesia. Caminaba por el santuario tratando de dar sentido a la tragedia y pidiendo a Dios algo para llevar del lugar. Descubrió un himnario con una bala en el lomo apuntando la letra del himno 37, el coro Aleluya del Mesías de Handel y señalando la frase “y reinará por siempre, y siempre y siempre y siempre”. 
A pesar de que algunos intérpretes, incluyendo algunos de los padres, han querido ver aquí una referencia al propósito del hombre que responde en fe,
Cranfield nota que estas palabras tienen un trasfondo del Antiguo Testamento muy rico y aparecen con frecuencia en el Nuevo Testamento (Mat. 12:37; Mar. 12:30, 33; Luc. 10:27; Juan 5:42; 1 Cor. 2:9; 8:3; Stg. 1:12; 2:5; 1 Jn. 5:1-2). Dice: “El amor a Dios que se manda en las Escrituras es nada menos que la respuesta del hombre con la totalidad de su ser al amor previo de Dios. De esta manera incluye la totalidad de la religión verdadera”.

“Dios va preparando todo para el bien” (LA)
“en todas las cosas interviene Dios para el 
bien” (CAB)  
“Dios hace que todas las cosas ayuden para 
bien” (RVA)
“Dios hace que todas las cosas cooperen para 
el bien” (NTV)

II. Seguros de la intención divina (8:29-30)

El problema de la inseguridad. Alarmas en autos. Puertas blindadas. Alarmas en las casas.  Nuestra experiencia con la alarma en la casa de Stanley y Leticia que se disparó a medianoche

Quizás el pasaje de las Escrituras que trata más cabalmente el tema de la seguridad es Romanos 8:28-39. Hace dos domingos pensamos juntos en el texto clásico, Romanos 8:28. Notamos lo que no dice y lo que sí dice. Dios obra en absolutamente todas las circunstancias de una manera efectiva para el bien espiritual de su hijo. Nuestra seguridad se basa en el soberano actuar de Dios en todas las circunstancias de nuestra vida.

Hoy pensamos en el resto del párrafo que abarca 8:28-30. Nuestra seguridad se basa en el propósito eterno de Dios para nuestras vidas. 

Uno de los aspectos de las experiencias adversas más difíciles de aceptar es su carácter tan caprichoso, tan arbitrario. Mi vida se me ha venido abajo y la vida de los demás sigue igual. La pregunta casi de reflejo es “y ¿por qué a mí?”

La expresión “sabemos” indica que Pablo va a mencionar algo que generalmente se reconoce como cierto, pero en el caso del apóstol es algo que él ha comprobado en experiencia propia (comp. 2 Cor. 12:9 y sgs.). 

¿Qué es lo que sabemos según versículos 29 y 30? Hay una serie de cinco verbos que describen como Dios ha actuado en la vida del creyente.

A. Nos conoció de antemano.

1. El sentido de “conocer”.

a. Ilustrado por declaraciones del Antiguo Testamento que hablan de la gracia que operó en la elección de Israel:

 “Solamente a vosotros he conocido de todas las familias de la tierra” (Amós 3:2). 

“Yo te conocí en el desierto, en tierra de sequedad” (Ose. 13:5). 

b. Ilustrado por declaraciones de Pablo.

“Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él (1 Cor. 8:2).

“mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios” (Gál. 4:9).

2. El sentido de antes.

Al decir que Dios los conoció antes (“de antemano, BI), Pablo no quiere decir que los conoció antes de que ellos lo conocieran sino antes de la creación del mundo 

Efesios 1:4: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. (RVR95)

2 Timoteo 1:9
Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (RVR95)

Los dos primeros actos de Dios en nuestra salvación ocurrieron antes del comienzo de la historia.

3. Dios nos conoció.

No es simplemente que conoció algo acerca de nosotros, sino que nos conoció. El sentido de conocer en el contexto bíblico es de relación personal. Se usa para la relación más íntimo entre el hombre y la mujer. Salvación en el contexto bíblico es esta relación personal. Dios decidió conocernos, tener una relación personal con nosotros.

¿Me gozo de esta relación persona? La pregunta de Martín a Lucía y Rodrigo. Si hablan con Dios, si le cuentan sus cosas, si le piden su ayuda.
B. Nos predestinó.

1. Distinción entre conocer antes y predestinar.

No es fácil distinguir la diferencia entre el sentido de “conocer antes” y “predestinar” (BI: “los destinó igualmente, desde un principio”). 

Efesios 1:5: Por su amor, nos predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
(RVR95)

Efesios 1:11: En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosassegún el designio de su voluntad, (RVR95)

La primera expresión habla de la iniciativa divina de Dios de entablar una relación personal y la segunda de su intención de salvar. 

2. La doctrina de la predestinación.

a. Salvación es por iniciativa divina, es de gracia.

Lo que el apóstol está afirmando es que la salvación del hombre es una obra de Dios del principio al fin. La historia y composición de la iglesia no se debe al azar ni a las decisiones humanas; representa la concreción del plan de Dios.

Romanos 9:16: Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia, (RVR95)

b. Condenación es por rechazar la revelación de Dios.

3. Predestinados a ser como Jesús.

Fueron predestinados “a ser como su Hijo” (DHH); “los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo” (BJ y LPD) o “los rasgos de su Hijo” (BI y NBE). 

No hay ninguna duda con respecto al plan de Dios para aquellos a quienes él salva; es conformidad “a la imagen de su Hijo”. 

Probablemente esta frase refleja el concepto del hombre creado “a la imagen de Dios” (Gén. 1:27; literalmente, “según la imagen de Dios”) y el pensamiento de que Cristo es la misma imagen de Dios (2 Cor. 4:4; Col. 1:15). Aparentemente Pablo está pensando no solamente en la glorificación final del cristiano que será su conformidad plena a la imagen de Cristo a su retorno (1 Jn. 3:1-3), sino en la asimilación gradual de la mente y el carácter del creyente a los de su Señor (así Sandy y Headlam; ver Col. 3:10; 2 Cor. 3:18). 

3. Predestinados para que Jesús tenga muchos hermanos.
Dios tiene un propósito en este proceso de conformidad a la imagen de Cristo: a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Dios no quiere que Cristo sea el único en gozarse de los privilegios de ser su hijo; desea que él sea “el mayor de muchos hermanos” (DHH). La palabra traducido “primogénito” (Col. 1:15, 18; Heb. 1:6; Apoc. 1:5) indica al mismo tiempo el lugar único y privilegiado de Cristo y el hecho de que comparte sus privilegios con sus hermanos.

C. Nos llamó.

En estos versículos se encuentran una cadena de cinco verbos que describen en secuencia la obra redentora de Dios en la vida del creyente. Los primeros dos verbos se refieren a lo que Dios hizo en la eternidad, el tercer y el cuarto a lo que hace en el escencario del tiempo y el último a lo que hará más allá de la historia para completar la obra de salvación. 

El llamamiento a que se refiere el apóstol aquí es al llamamiento efectivo de quienes Dios ya había conocido  y destinado “desde un principio” (DHH). 

Apocalipsis 3:20: Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.
(RVR95)

Il. de Peter Marshall, el toque en el hombro

D. Nos justificó.

La elección del concepto de justificación para describir el cuarto paso en el proceso es llamativo. Quizás habríamos esperado otros conceptos que nos parecen más amplios en su sentido de uso más común, por ejemplo, redención o salvación. Es probable que Pablo haya elegico este verbo por el lugar que tiene los conceptos de la justicia de Dios y la justificación del hombre en el desarrollo del pensameinto de la carta. 

De nuevo se nos presenta el problema de como traducir el verbo al castellano. La traducción de DHH parece expresar en lenguaje más corriente el sentido: “los declaró libres de culpa” (comp. “los restableció en su amistad”, BI; “los rehabilitó”, NBE).  

Dios ha declarado un indulto.

E. Nos glorificó.

En primer lugar, sorprende el tiempo pasado del verbo. Es evidente que la glorificación del creyente en el sentido final es un evento futuro. Parece claro que el uso del verbo en tiempo pasado para referirse a un acontecimiento futuro es para subrayar su seguridad. Lo que Dios ha determinado se puede ver como un hecho aun cuando no ocurrió todavía. Como dicen Sanday y Headlam, con él no hay ni antes ni después.

En segundo lugar, también puede sorprender que Pablo haya pasado directamente de la justificación del creyente a su glorificación sin hablar de su santificación. Es probable que Bruce tenga razón al observar que en realidad la diferencia entre la santificación y la glorificación no es más que una diferencia de grado. La santificación es la conformidad progresiva del creyente a la imagen de Cristo en el presente (2 Cor. 3:18: Co. 3:10) y la glorificación es la conformidad última y completa a esta imagen cuando Cristo vuelve (Col. 3:4; 1 Jn. 3:2). 

Bruce concluye: “Esto es, entonces, el propósito de la gracia de Dios en la predestinación—la creación de una nueva raza que exhibe la gloria de su Creador”. DHH traduce así el verbo: “les dio parte en su gloria” (comp. “los hizo partícipes de su gloria”, BI)

III. Seguros en el favor divino (8:31-34)

Intro. ¿Cómo tener seguridad en un mundo inseguro? El domingo pasado notamos que la seguridad del creyente descansa en un diseño divino que se esta expresando en su vida. Desde antes de la fundación del mundo Dios ha estado pensando en tí. Nuestra salvación responde a esta propósito de Dios. El llevará a cabo su plan para nuestras vidas a pesar de cualquier circunstancia adversa. Nuestra glorificación es segura.

El canto de victoria, 8:31-39 del creyente. El pasaje puede dividirse en dos secciones: los versículos 31 al 34 afirman la imposibilidad de sostener delante de Dios cualquier acusación contra el hombre justificado y los versículos 35 al 39 afirman la imposibilidad de que cualquier circunstancia separe a este hombre del amor Dios. En toda la sección se usa la primera persona, la primera persona plural de 31 al 37 y la primera persona singular en 38 y 39. Un pasaje de testimonio personal.

A. Dios es por nosotros (8:31-33)

La oración condicional en la segunda parte del versículo no implica ninguna duda de parte de Pablo. “Dios es por nosotros” es más bien la expresión de lo que él cree firmamente y, como observa Cranfield, un resumen del evangelio (Para expresiones semejantes ver Sal. 23:4; 56:9, 11; 118:6-7.) 

Il. Un quiosquero en La Plata asaltado por dos jóvenes quienes dispararon cinco veces y provocaron solamente heridas leves. El comentario de un vecino con respecto a esta circunstancia tan increíble era: Ciertamente, Dios estaba de su lado. Estaba de su parte.

1. No importa quien puede estar en contra.

La pregunta retórica “¿quien contra nosotros” equivale a una declaración enfática. “!Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra nuestra¡” (DHH). Enemigos hay, pero con Dios a nuestro favor ningún enemigo podrá prevalecer y, por lo tanto, no hay razón de tener miedo.   

2. El entregó su hijo por nosotros.

La frase “no eximió (“no perdonó”, LPD, BJ; “no se reservó”, NBE) recuerda el lenguaje del ángel a Abrahan después de que él no rehusó sacrificar a su hijo Isaac; la Septuaginta usa el mismo verbo para referirse a esta disposición de Abraham  (Génesis 22:12 y 16). La gran diferencia es que Abraham recibió de vuelta su hijo, pero no hubo ningún cordero para sacrificar en lugar del Cordero de Dios. La expresión “su propio Hijo” destaca la diferencia entre los hijos adoptivos y el Hijo unigenito. 

Dios “lo entregó por todos nosotros”. El sentido común de la preposición griega traducida “por” aquí es “a favor de, en beneficio de”. Sin embargo, en este contexto parece difícil evitar el sentido “en lugar de” (Ver el comentario de Murray y la nota de Morris.). La palabra “todos” subraya el alcance de la muerte redentora de Cristo. 

Murray cita las palabras de Octavius Winslow en un libro publicado a mediados del siglo pasado: “¿Quién entregó a Jesus a morir? No era Judas por dinero; ni Pilato, por miedo; ni los judíos, por envidia;--sino el Padre, por amor”. Sin embargo, Morris señala en una nota que se debe tener en cuenta que el mismo verbo puede usarse de la entrega de Jesús (1) por Judas (Juan 18:5); (2) por los principales sacerdotes y ancianos (Mat. 27:2); (3) por el pueblo de Jerusalén (Hech. 3:13); (4) por Pilato (Mar. 15:15); y (5) la entrega de si mismo por Jesús (Gál. 2:20). En última instancia somos nosotros los responsible ya que “fue entregado por nuestras transgresiones” (Rom. 4:25).

3. Entonces nos dará todo.

La tercera pregunta retórica de la serie recuerda el pensamiento de Romanos 5:10-11. Si Dios ya ha hecho lo más difícil, entregar a su propio Hijo, podemos estár seguros que hará lo que es, en comparación, mucho menos costoso y difícil. Esta seguridad está reflejada en algunas de las traducciones: “¿no nos concederá toda clase de favores?” (LPD). La respuesta es por supuesto que sí. El verbo traducido “dar gratuitamente” es de la misma raíz que la palabra “gracia”; esto está reflejado en el uso de “gratuitamente” por RVA y por otras versiones que traducen dar “de gracia” (NBE) o “graciosamente” (BJ). 

1 Corintios 3:21-23: Así que, ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, Apolos o Cefas, sea el mundo, la vida o la muerte, sea lo presente o lo por venir. Todo es vuestro, y vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios. RVR95

A la luz de pasajes como 1 Corintios 3:21-23, la inclinación es entender la expresión “todas las cosas” en el sentido más amplio, aunque algunos lo limiten a “todo lo necesario para nuestra salvación” (Sanday y Headlam).   

4. Nadie se atreverá a levantar acusaciones en contra.

La cuarta pregunta retórica nos introduce explícitamente a un escenario jurídico. El verbo traducido “acusar” es es el término técnico para “presentar acusaciones”. Los únicos otros ejemplos en el Nuevo Testamento se encuentran en Hechos y en todos los casos el término se usa en el contexto de juicios (Hech. 19:38, 40; 23:28-29; 26:2, 7). NBE y BI traducen: “¿Quién será el fiscal de los elegidos de Dios?” La pregunta retórica equivale a una declaración enfática de que nadie se atreverá a acusarlos. Ni Satanás, cuyo nombres significa “acusador” (Ver Job 1 y 2; Zac. 3:1; Apoc. 12:10.), se atreverá a hacerlo. Bruce sugiere que una buena ilustración del Antiguo Testamento del texto es el silencio de Satanás en el corte celestial cuando Dios pronuncia su aceptación de Josué el sumosacerdote (Zac. 3:1 y sgs.). 

B. Cristo nuestro intercesor (8:34).

Sigue el lenguaje forense. “Dios es quien los declara libres de culpa” (DHH). 

El texto de Isaías 50:8-9 está reflejado en la declaración del apóstol. “Cercano está a mí el que me justifica. Comparezcamos juntos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí. He aquí que el Señor Jehová me ayudará: ¿quién me podrá condenar?” Ciertamente Dios no se pondrá de fiscal para acusar a los suyos. Si no hay nadie que presenta acusaciones en contra, entonces, ¿qué juez puede dar fallo en su contra? “¿Quién se atreverá a condenarlos?” (LPD). La respuesta implícita a la pregunta retórica es, “¡Nadie!”. 

Nadie acusa, pero hay alguien que se presenta en nuestra defensa, Cristo.

Hasta este punto el énfasis ha estado en la disposición favorable del Padre que entregó a su propio Hijo a morir por nosotros. Ahora el énfasis se traslada a la disposición favorable del Hijo. Se enumeran cuatro pasos en la obra redentora de Cristo: (1) murió; (2) aun más (“todavía más”, DHH), fue resucitado; (3) además, está a la diestra del Padre; (4) y intercede por nosotros. 

El lenguaje del Salmo 110:1 está reflejado en la declaración de que Cristo está a la diestra del Padre (Es el versículo del Antiguo Testamento más citado en el Nuevo Testamento.). Morris nota que las muchas referencias a Cristo a la diestra del Padre (Hechos 2:33; 5:31: 7:55-56; Ef. 1:20: Col. 3:1: Heb. 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; 1 Ped. 3:22) confirman el lugar importante que se asigna a esta enseñanza en el Nuevo Testamento. 

La posición a la diestra indica favor y autoridad (“está al lado de Dios, en el lugar de honor”, BI). La imagen se toma de la práctica de reyes de tener asesores a su lado a quienes delegan autoridad. Cranfield cita a Calvino: “no es cuestión de la disposición de su cuerpo, sino de la majestad de su autoridad”.   

En este lugar de honor y autoridad Cristo intercede por nosotros (Ver Heb. 7:25 y 1 Juan 2:1-2; comp. Isa. 53:12)). Es precisamente su sacrificio expiatorio que lo califica para ser nuestro intercesor (1 Juan 2:2). De modo que tenemos aquí con nosotros al Espíritu Santo como nuestro intercesor y tenemos junto al Padre al Hijo como nuestro intercesor. 

Bruce cita palabras de Juan Bunyon en su libro Gracia Abundante. En una ocasión cuando estaba preocupado pensando que no todo estaba bien con su alma, escuchó esta oración, “Tu justicia está en el cielo”. Entonces pensaba que veía a Jesús a la diestra de Dios. Dijo a si mismo, 

“Allí está mi justicia; de modo que dondequiera que esté o cualquiera cosa que haga, Dios no puede decir de mi que me falta justicia, porque mi justicia está allí delante de él. También vi que no era la buena condición de mi corazón que hizo mejor mi justicia, ni la mala condición que hizo peor mi justicia; porque mi justicia es Jesúcristo mismo, el mismo ayer, hoy y para siempre.”  

IV. Seguros de la victoria sobre todo enemigo (8:35-39)

Terminamos la serie de sermones sobre Romanos 8. 8:31-39 es el canto de victoria de Pablo. El último párrafo es la culminación enfática del canto.

A. Una pregunta retórica (8:35).

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? 

Otra pregunta retórica. La implicación clara es que nadie puede “privarnos” (así NBE) de su amor. A la luz de la lista de cosas que se mencionan en el versículo, podemos preguntar porque Pablo escribió “¿quién?” y no “¿qué?” Murray señala que esta pregunta está coordinada con las tres anteriores que empiezan de la misma manera: “¿quién contra nosotros?” (8:31); “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” (8:33); “¿Quién es el que condenará?” (8:34 

La lista de siete cosas que sigue no representa una nueva pregunta sino un intento de hacer más explícitas las implicaciones de la primera pregunta, es decir, que absolutamente nada puede “arrebatarnos el amor de Cristo” (BI).

¿Tribulación? ¿angustia?

Las primeras dos palabras, “tribulación” y “angustia” son términos generales que hablan de las experiencias adversas de la vida en sentido amplio; DHH las traduce “el sufrimiento y las dificultades”.

¿persecución?

La palabra “persecución” nos recuerda una realidad de la experiencia de los cristianos en los primeros tiempos y una realidad cada vez más frecuente en el inicio del siglo XXI. 

¿hambre?

El término “hambre” refleja la situación precaria con respecto a la disponibilidad de comida en el primer siglo que es también una característica de la vida para mucha gente en el presente.

¿desnudez?

Con respecto a “desnudez”, Morris cita a Earle como señalando que para nosotros hoy se asocia con una falta moral, pero en aquel entonces indicaba la falta del vestido mínimo necesario para proteger el cuerpo de los elementos.

¿peligros?

Al referirse a “peligros” el apóstol constata la inseguridad en el mundo de su tiempo que es cada vez más una característica de la vida de nuestros tiempos.

¿espada?

El último término de la lista, “espada”, indica el modo común de la pena capital en la época; DHH traduce “la muerte”. Esta última es la única de las cosas mencionadas que Pablo no había experimentado y con el correr del tiempo la experimentaría (Morris).

Como está escrito: Por tu causa somos muertos todo el tiempo; fuimos estimados como ovejas para el matadero. 

La cita es del Salmo 44:22 donde expresa la perplejidad del pueblo de Dios al pasar por sufrimiento que no tiene explicación (Morris). Los rabinos usaron el versículo para referirse a la muerte de los mártires, por ejemplo, la muerte de la madre y sus siete hijos que se describe en 2 Macabeos 7, y para referirse a la vida de los piadosos que se entregan con todo el corazón a Dios (Cranfield). La cita tiene el efecto de demostrar que el sufrimiento de los creyentes no es nada nuevo, sino que siempre ha sido característico del pueblo de Dios. Jesús lo había anticipado: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará” (Mar. 8:35). De modo que los creyentes son tratados “como ovejas destinadas al degüello” (BC). 

El sufrimiento, la persecución y la muerte son elementos fundamentales en la victoria sin precedentes que los creyentes experimentan en Cristo.

Noticias de sufrimiento en la isla de Ambón en Indonesia, en las republicas islámicas de la ex Unión Soviética y en Laos.

B. Una respuesta contundente

38-39 Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 

Pablo termina este canto de triunfo con un testimonio personal: “tengo la certeza” (LPD). El tiempo del verbo (perfecto en griego) indica una conclusión a que el apóstol ha llegado y una firme convicción, una seguridad permanente resultante (comp. 14:14; 15:14; 2 Tim. 1:5, 12). 

Su convicción es que absolutamente nada es capaz de separarnos del amor de Dios y en apoyo de su convicción presenta una lista ilustrativa de diez posibles enemigos que podrían representar amenazas. Los elementos de la lista están en pares con la excepción de “poderes” y “ninguna otra cosa creada”.  

ni la muerte, ni la vida

El primer par es “ni la muerte, ni la vida”. La muerte se menciona primero posiblemente porque acaba de citar en el versículo 36 el Salmo que habla de la muerte de los fieles. El último y gran enemigo del ser humano no será capaz de separar al creyente del amor de Dios. 

Tampoco podrá hacerlo la vida. Puede parecer extraño la inclusión de la vida. Sin embargo, forma un par natural con la muerte y, de hecho, hay experiencias tan terribles en la vida que el creyente puede preguntarse si podrá seguir en comunión con Dios en estas circunstancias. Pablo había dicho a los corintios: “todo es vuestro--. . . sea la vida, sea la muerte” (1 Cor. 3:21-22). Ni la vida, ni la muerte representan para el creyente una amenaza capaz de privarlo del amor del Padre. 

ni ángeles, ni principados

Aparentemente, la referencia es a los poderes espirituales benignos y malignos (NIV: “ni los ángeles ni los demonios”). Ningún poder espiritual cósmico, sea bueno o sea malo, podrá separar al creyente del amor de Dios. 

ni potestades (RVA, “poderes”)

El término traducido “potestades” aparece solo en la lista. Es la palabra que con frecuencia designa a los milagros y se ha sugerido que puede tener este sentido aquí. Sin embargo, parece ser otra referencia a los poderes espirituales cósmicos (Cranfield señala que aparece en listas de los poderes angelicales en 1 Cor. 15:24; Ef. 1:21 y 1 Ped. 3:22; además aparece en listas semejantes en libros extrabíblicos.).  Su lugar varía en los manuscritos y RV, siguiendo manuscritos más recientes, lo ubica después de “principados”. RVA sigue los mejores manuscritos en su ubicación del término después del próximo par. Además, es probable que la ubicación junto a “ángeles” y “principados” refleja la influencia de algún escriba que pensaba que debe agruparse con los términos semejantes. Es difícil distinguir su sentido preciso. Morris nota que en un pasaje tan lírico no debemos insistir demasiado en las distinciones finas. Pablo está afirmando que ningún poder angelical de ningún tipo puede separarnos de Dios.

ni lo presente, ni lo porvenir

Ni los eventos y las circunstancias presentes ni los futuros podrán separar al creyente del amor de Dios. Estos dos términos también figuran en la lista de la correspondencia con los corintios: “todo es vuestro--. . . sea lo presente o lo por venir” (1 Cor. 3:21-22). 
ni lo alto, ni lo profundo

El próximo par, “ni lo alto, ni lo profundo”, incluye términos asociados con la astronomía y la astrología. Algunos han querido entenderlos como referencias a los poderes espirituales que gobiernan en el espacio. Parece mejor entender con Cranfield, Morris, Bruce, Murray y otros una referencia simplemente a las dimensiones del espacio. La frase recuerda las palabras del salmista: “Si subo a los cielos, allí estás tú; si en el Seol hago mi cama, allí tú estás” (Sal. 139:8). 

ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro

La última expresión, “ni ninguna otra cosa creada”, aparece sola como “potestades”. Es claro que la intención del apóstol es que la lista sea absolutamente comprensiva y la última expresión abarca cualquier otra posibilidad no incluida en la lista hasta este punto. Todas las cosas mencionadas representan para el creyente una amenaza de separación de Dios, pero ninguna es capaz de hacerlo. 

El último párrafo de este pasaje magistral empezó con la pregunta retórica: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” (8:35). Después de repasar la lista de posibilidades el párrafo termina con la afirmación de que absolutamente nada “nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”. 

La conclusión de Bruce lo dice bien. “Nada en la extensión del espacio (‘ni lo alto, ni lo profundo’) ni en el curso del tiempo (‘ni lo presente, ni lo porvenir’), nada en todo el universo de Dios (‘ni ninguna otra cosa creada’), puede apartar a los hijos de Dios del amor de su Padre que les ha sido asegurado en Cristo.”

Il. Testimonio de James Thomas, Director de Lanzamiento de Satélites de la NASA (SF 866)

C. Una declaración magistral (8:37).

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 

El versículo empieza con una partícula negativa que RV traduce “Antes”. Cranfield sugiere la siguiente paráfrasis de esta partícula: “Lejos de ser posible que cualquiera de estas cosas nos separa del amor De Cristo”. 

La victoria que no está en evitar todas estas cosas o ser eximido de pasar por ellas, sino en hacer frente a cada una, una victoria que se da precisamente en medio de todas estas cosas.

El verbo es el verbo normal que significa “vencer” reforzado con un prefijo preposicional que le da una fuerza intensiva. Aparece solamente aquí en el Nuevo Testamento y enfatiza lo absoluto de la victoria. 
Algunas de las versiones reflejan el sentido: “soberanamente vencemos” (BC); “obtenemos una amplia victoria” (LPD); “lo superamos de sobra” (NBE). En una nota Morris cita las palabras de G. McKenzie: “Nos queda algún resto aun cuando la vida y la muerte han hecho lo peor de que son capaces”.

Es vencer por goleada. Pero la victoria es “por medio de aquel que nos amó”, Cristo.

“Chess Master” de Felipe Yancey. (SF 866)
Poesía de Ella Wheeler Wilcox (Traducción de Stanley Clark)
No dudaré, aunque todos mis barcos en alta mar
Vuelven a casa a la deriva con mástiles y velas rotos;
Creeré que la Mano que nunca falla 
Del mal aparente obra el bien para mí.
Y aunque lloro porque las velas etán rotas,
Todavía gritaré mientras mis esperanzas quedan destruidas;
“Confío en ti”.

No dudaré, aunque todas mis oraciones vuelven 
Sin respuestas de un reino celestial en silencio;
Creeré que un amor todo sabio
Me ha negado aquellas cosas que deseaba,
Y aunque a veces no puedo dejar de llorar,
Aun así el ardor puro de  mi fe,
Brillará sin apagarse. 

No dudaré, aunque las tristezas caen como la lluvia,
Y problemas se apiñan como avejas alrededor de la colmena;
Creeré que las alturas que deseo alcanzar,
Solamente se logran mediante la angustia y el dolor.
Y aunque lanzo quejidos y me retuerzo bajo mis cruces,
Aun veré a través de las pérdidas más grandes,
El provecho todavía más grande.

No dudaré. Bien anclada está mi fe,
Como un barco fuerte, mi alma hace frente a toda tormenta;
Tan fuerte es su coraje que no se acobardará
De embarcarse en el mar desconocido de la muerte.
Y aunque se separan cuerpo y alma,
Con mi último respiro gritaré
Para que todos los mundos lo escuchen, 
“No dudo”.


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