Historia de la Espiritualidad Stanley Clark, .Sesión: La tradición contemplativa

Sesión: La tradición contemplativa

(Traducido y adaptado del libro de James Bryan Smith y Lynda L. Graybeal, A Spiritual Formation Workbook: Small-Group Resources for Nurturing Christian Growth. New York: HarperCollins Publishers, 1993).


Ejercicios en la tradición contemplativa


1. Dedicar de cinco a diez minutos cada día a la oración.

    Busca en tu programa diario de actividades un tiempo libre de interrupción cuando puedes volver tu atención a Dios. Quizás querrás leer un versículo de la Biblia y meditar en él, o quizás querrás pasar el     tiempo hablando con Dios con respecto a tus necesidades y preocupaciones. La idea es simplemente  dejar de lado las actividades que apremian (o no empezarlas todavía) y  volver la atención hacia Dios. 


2. Pasar de cinco a diez minutos cada día en silencio.

    Busca un tiempo libre de interrupción y usa este tiempo para estar en silencio. Mientras deja que el silencio y la paz inunden tu alma, ora sin palabras. Prueba simplemente estar con Dios gozándote de su  presencia envuelto en sus brazos de amor.


3. Leer selecciones de un libro de devociones

    Busca un libro sobre la vida espiritual que te interesa. Puede ser un clásico espiritual como Confesiones de Agustín o En pos de lo supremo de Oswald Chambers o algún libro de devociones para cada día.   Pero, en lugar de simplemente leer la selección para entenderla, léelo “con Dios”, sabiendo que Dios está allí al lado tuyo. Descubre a Dios en la lectura.


4. Orar la misma oración por diez minutos cada día

    Hay una tradición en la iglesia oriental que se llama “hesychasm” que consiste en la práctica de repetir una oración simple una y otra vez. La idea es concentrar nuestros pensamientos en Dios de tal manera   que Dios pueda entrar en nuestros corazones. Quizás puedes probar esta oración “hesychástica”: “Señor    Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mi”; o quizás puedes usar un versículo de algún salmo, por ejemplo, “Crea en mi, oh Dios, un corazón limpio” (Sal. 51:10).


5. Escribir una oración original

    Toma el tiempo necesario para escribir una oración como si fuese una carta a Dios. Empezando con  “Querido Dios”, cuenta a Dios tus esperanzas y sueños, tus preocupaciones, tus necesidades. Quizás  querrás confesar tus pecados y pedir perdón. Más importante aun, usa la oración para abrir las líneas de    comunicación con Dios. No escribas la oración como si fuera a ser leída por otro algún día. Escríbelo  como si fuese un diario personal. Que sea una oración personal privada para que estés libre para ser      honesto. Una vez que hayas terminado la oración, léela y órala todos los días hasta la próxima sesión.   


 “Padre nuestro que estás en los cielos, 

santificado sea tu nombre.

Venga tu Reino. 

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

No nos metas en tentación, sino líbranos del mal, 

porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, 

por todos los siglos. Amén”. (Mateo 6.9-13, RVR95)


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Dr. S. Clark sobre: Galatas

Introduccion a las Cartas NT II

N.T. II: 1 Corintios 8 al 16 Apuntes, Stanley D. Clark, p.