ROMANOS 3: Objeciones (3:1-8) Parte I

 


Lo que se ha expresado en el capítulo 2 y sobre todo en 2:25 al 29 puede dar la impresión de que no hay ninguna ventaja en ser judío y ningún valor en la circuncisión. Ahora Pablo responde a una serie de objeciones en este sentido. Pueden representar preguntas hechas por judíos en los muchos diálogos que el apóstol solía tener con ellos. Es también posible que sean preguntas que Pablo se había hecho y había tenido que contestar para sí mismo.

1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O qué beneficio hay en la circuncisión? En general los comentaristas encuentran en estos versículos evidencia del estilo de los filósofos de la época que se caracterizaba por levantar una serie de objeciones supuestas y proveer respuestas como un método de adelantar la consideración de algún tema. El nombre que designa este estilo es "diatriba". Las objeciones están expresadas en forma de preguntas por un judío imaginario que discute con Pablo: 
2 Mucho, en todo sentido. Primeramente, que las palabras de Dios les han sido confiadas. A la luz de la exposición del capítulo 2, la respuesta parecería ser que no hay ventaja. Sin embargo, Pablo dice que hay ventaja real en ser judío, pero es una ventaja con gran responsabilidad. La palabra "primeramente" da la impresión de que el apóstol seguirá con un listado de privilegios. De hecho, él no continua la enumeración aquí, aunque lo hará más adelante en 9:4. El primer beneficio de ser judío es haber recibido "los oráculos" (ese es el sentido del término traducido “las palabras”; comp. BC, BJ, BLA), esto es, la comunicación divina registrada en las Escrituras.
3 ¿Qué, pues, si algunos de ellos han sido infieles? ¿Acaso podrá la infidelidad de ellos invalidar la fidelidad de Dios? Parece mejor entender que es el apóstol quien levanta las preguntas que siguen para avanzar con las implicaciones del tema, mas bien que verlas como nuevas objeciones del judío imaginario. El término iInfieles" aquí se refiere a la falta de fe de los judíos, su incredulidad. Los "infieles" son "algunos" de los judíos, no todos. El apóstol es consciente de aquellos que han respondido en fe y se referirá a ellos en los capítulos 9 a 11. ¿Podrá la incredulidad de algunos anular la fidelidad de Dios? 
4 ¡De ninguna manera! Antes bien, sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso, como está escrito: para que seas justificado en tus palabras y venzas cuando seas juzgado. La pregunta del versículo 3 anticipaba una respuesta negativa. Pablo hace explícita esta respuesta con una expresión de negación categórica que siempre emplea después de formular preguntas de esta clase y que es frecuente en Romanos (3:6, 31; 6:2, 15; 7:7, 13; 9:14; 11:1, 11. El apóstol no puede siquiera considerar la posibilidad de una falla en la fidelidad de Dios a sus promesas. Esto ha sido llamado el primer axioma de la filosofía cristiana. La última parte de la frase recuerda las palabras del salmista en el Salmo 116:11. La afirmación se refiere al hecho de que siempre se puede confiar en Dios. El apóstol apoya la declaración mediante una cita del Salmo 51:4 según la LXX. El cuadro es de un juicio entre Dios y el hombre. Dios saldrá siempre vindicado.
5 Pero si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Acaso es injusto Dios que da el castigo? (Hablo como hombre.) Se supone que el judío vuelve a insistir con sus objeciones, pero en otro sentido. La primera pregunta plantea el problema en su aspecto general: si el hombre por su injusticia destaca la justicia de Dios, ¿no está el hombre sirviendo a los propósitos de Dios? La segunda pregunta aplica la implicación de la primera pregunta al papel que ejerce Dios como juez. Si el hombre por su injusticia está destacando la justicia de Dios ¿no sería incorrecto de parte de Dios expresar o descargar "su ira" (ese es el sentido de la palabra traducida "castigo"; comp. BLA, LPD) sobre el hombre que está de esta manera colaborando con sus propósitos? Para Pablo aun sugerir tales ideas es inapropiado. Por lo tanto, agrega una frase parentética para indicar que se está expresando en términos humanos. 
6¡De ninguna manera! Porque en tal caso, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? Otra vez el apóstol responde con una negación tajante a la objeción levantada por la segunda pregunta. No puede haber ninguna acusación de injusticia contra Dios por castigar el pecado porque constituiría la negación de un presupuesto fundamental, que él será juez de todos en el juicio final. De hecho, él no sería Dios si fuera injusto.  
7 Pero si la verdad de Dios abundó en mi falsedad para su gloria, ¿por qué todavía soy juzgado yo como pecador?. El judío insiste con su objeciones. Es la misma del versículo 5, ahora expresada en términos de "verdad" y "mentira" (así RV, BLA, BJ, BC, DHH, LPD) en lugar de "justicia" e "injusticia". ¿Es justo culpar al hombre por su falsedad si contribuye a la mayor gloria de Dios?
8 ¿Y por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno"? De esto se nos calumnia, y algunos afirman que así decimos. La condenación de los tales es justa. Esta vez la respuesta de Pablo es en base a una acusación dirigida hacia él por personas que creían que su doctrina de salvación por gracia promovía el pecado. Parece claro que algunas personas creían y declaraban que Pablo enseñaba el antinomianismo o el libertinaje. Posiblemente algunos miembros de sus congregaciones creían que el pecado no tenía importancia (comp. 1 Cor. 5:1-6). Pero acusarlo de enseñar esto es una calumnia. La intención de Pablo al citar la acusación aquí parece ser reducir al nivel de lo absurdo el argumento de su opositor. En el capítulo 6 responderá a esta interpretación equivocada de su doctrina. Por el momento es suficiente afirmar que la condenación de tales personas es justa.
C. Conclusión: El pecado y la culpabilidad en todos (3:9-20)
Ahora Pablo termina la primera gran sección de la carta en la que ha demostrado que todos los hombres son pecadores, tanto judíos como gentiles. El mensaje de salvación tiene sentido solamente si el hombre está perdido. Mediante una serie de citas de las Escrituras Pablo demostrará que la declaración de la universalidad del pecado no es solo una opinión personal; es el veredicto de la Palabra de Dios.
9. ¿Qué pues? ¿Les llevamos alguna ventaja? Claro que no; porque ya hemos acusado tanto a judíos como a gentiles, diciendo que todos están bajo pecado.  El capitulo 3 empieza con la pregunta si hay ventaja en ser judío. En respuesta Pablo dice que sí hay mucha ventaja (3:2). Ahora vuelve a hacer la pregunta y la respuesta es que no hay ventaja. Puede parecer respuestas contradictorias, pero no son. Hay mucha ventaja en términos de los privilegios de los judíos. Pero la ventaja no fue aprovechada, de modo que al fin de cuentas los privilegios de los judíos no les servirán en el juicio para evitar el castigo de Dios. Más bien, significarán un juicio más severo. De modo que "todos [sin excepción alguna] están bajo pecado", esto es, bajo su poder, su dominio. El pecado se personifica; es un amo que tiene al hombre bajo su autoridad.

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