ROMANOS 3: Objeciones (3:10 -18) Parte II
10-12 como está escrito: No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. En los versículos 10-18 Pablo incluye una cadena de citas al estilo rabínico aunque sin la repetición de la expresión "como está escrito" entre cita y cita. Los rabinos daban a esta práctica un nombre que sugiere el acto de enhebrar perlas en un hilo. Hay tres estrofas: vss. 10-12, 13-14, 15-18. La expresión "no hay" que aparece cinco veces en la primera estrofa y una vez al final (vs. 18) expresa el tema central, la universalidad del pecado. Posiblemente esta cadena de citas ya estaba en uso en la liturgia cristiana y Pablo simplemente hace uso de ella. De cualquier manera, es muy apropiada aquí.
La primera cita está tomada, con una ligera adaptación, del pasaje que aparece en el Salmo 14:1-3 y en el Salmo 53:1-3, aunque dos de las frases parecen reflejar Eclesiastés 7:20. La primera estrofa empieza y termina con la categórica afirmación de la pecaminosidad sin excepción de los hombres. La insensatez de la elección del pecado se explica en términos de falta de comprensión (vs. 11) y falta de búsqueda de Dios (vs. 11). Los hombres se desviaron del camino correcto (vs. 12) y moralmente fracasaron (v. 12). El sentido del término traducido "fueron hechos inútiles" es "echarse a perder" como leche. La esterilidad de los intentos del hombre en sus esfuerzos ético-morales está subrayada en la declaración de que no hay ni siquiera una sola excepción del cuadro presentado (vs. 12). La partícula negativa aparece dos veces en cada versículo de esta estrofa, un total de seis veces; el efecto es remarcar que el patrón de pecado no admite excepción alguna. Se ha dicho que todo el curso de la historia confirma esta conclusión sombría.
13-14 Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Hay veneno de serpiente debajo de sus labios; su boca está llena de maldiciones y amargura. La segunda estrofa de la cadena de citas (vss. 13-14) enfoca la atención en el carácter corrupto del pecador y el énfasis está en pecados asociados con el habla. Se debe notar las referencias a la garganta, la lengua, los labios (vs. 13) y la boca (vs. 14), órganos asociados con el hablar. La primera cita es de la segunda parte del Salmo 5:9. La garganta como "sepulcro abierto" puede referirse al hablar del pecador como fuente de impureza y corrupción ("sepulcro hediondo es su garganta", BI). Su boca es como un sepulcro que despide olores desagradables, figura muy apta en una cultura que depositaba los cadáveres en cuevas cerradas con una piedra. Una sepultura mal cerrada o violada podría despedir olores repugnantes. Pero "sepulcro abierto" también puede referirse a las intenciones destructivas del pecador en el uso de la lengua; quieren devorar a sus víctimas (Lutero: "Devoraron a los muertos".). "Engañan" expresa la idea de traición en el uso de la lengua ("urden engaños", BC, BJ). En el caso de esta gente la falsedad no es ocasional; es lo que caracteriza su hablar ("engañan de continuo", BLA).
La segunda cita es del Salmo 140:3 y caracteriza el mortífero poder destructivo latente en las palabras del pecador. "Veneno de serpiente las palabras de su boca" (BI). Es interesante notar que se señala la ubicación correcta de las glándulas productoras del veneno en la víbora. La cita que sigue es del Salmo 10:7. Al caracterizar su boca como "llena de maldiciones y amarguras", el apóstol indica la abundancia de estas expresiones: "sus labios rezuman amargura y maldición" (BI). La experiencia humana confirma que la descripción del habla del hombre como caracterizada por imprecaciones y disgusto se ajusta a la realidad.
15-18 Sus pies son veloces para derramar sangre; hay ruina y miseria en sus caminos. No conocieron el camino de paz; no hay temor de Dios delante de sus ojos. La tercera estrofa enfoca la atención en la violencia y la destrucción en la vida del pecador. Los versículos 15-17 constituyen una cita resumida de Isaías 59:7-8. Los versículos anteriores se refieren a órganos que tienen que ver con el hablar (garganta, lengua, labios, boca). Ahora Pablo se refiere a los pies para indicar que su conducta está de acuerdo con su habla. "Derramar sangre" señala el homicidio. Al decir que los pies son "veloces para derramar sangre", se indica el ánimo dispuesto para hacerlo, la ansiedad por hacerlo. "Están prontos para herir y matar" (BI). Esta disposición para la violencia trae consecuencias "ruina y miseria" o en la vida propia o en la vida de las víctimas. La violencia parece traer lujos y privilegios, pero su fin es una vida miserable. Dice la BI: "destrucción y miseria envuelven su vida". La NBE traduce: "destrozos y ruinas jalonan sus caminos". La ruina y la miseria inevitablemente forman parte de su existencia. No son consecuencias casuales o pasajeras, sino características constantes, la norma inevitable. "El camino de paz", el otro camino, el otro estilo de vida, es totalmente extraño para ellos. Lo desconocen. Han cambiado el "camino de paz" por el camino de la miseria. ¡Qué mal negocio!
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