Dos ideas para regalar mejor
Flores: 25/12/77
No sé si les cuesta tanto como a mí decidir que regalar cuando llega el momento para hacerlo, por ejemplo, la navidad o algún cumpleaños. Leí la vez pasada un artículo sobre 100 ideas para regalar mejor. No encontré una sola idea que me podría servir. Me preguntaba si el autor del artículo había comprado como regalo alguna de las cosas que mencionó.
No tengo 100 ideas para regalar mejor, pero tengo dos ideas sobre como dar mejor como creyente. En 2 Cor. 8 y 9 Pablo anima a los corintios a participar de una ofrenda que reuniendo para los creyentes pobres de Jerusalén. Les da algunas indicaciones sobre como dar de una manera que agrada a Dios. Rescato dos de las ideas mencionadas en el pasaje.
Regalamos mejor cuando reconocemos que:
I. Nuestro acto de regalar o dar es en respuesta al gran regalo de Dios.
Pablo termina toda la discusión de como deben los corintios dar declarando, “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Cor. 9.15, RVR95)
En navidad solemos enfocar la atención en los regalos de los magos como si todo el asunto de regalar en esta época del año empezó en los regalos de ellos. Pero en realidad ellos están respondiendo al don del niño en el pesebre. El dar encuentro su origen en Dios. El es el gran dador.
El don de Dios es inefable. Las palabras no alcanzan para referirse a este don. Es inefable porque:
A. Es totalmente sin intereses creados, sin el deseo de ser aprovechado de alguna manera por el don.
B. Era la cosa más valiosa de que disponía el dador.
Dios “no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.” (Rom. 8.32, RVR95)
C. Era necesario para la salvación del hombre.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3.16, RVA)
D. Lo que costó.
Regalamos mejor cuando reconoceos que:
II. Es más bienaventurado dar que recibir.
A los ancianos de Éfeso Pablo citó su propio ejemplo.
Antes bien vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”. (Hech. 20,35, RVR95)
“Hay más dicha en dar que en recibir.” (Hech. 20,35, NVI)
“Hay más felicidad en dar que en recibir”. (Hech. 20.35, CAB)
Hay algo paradójico en este dicho, porque comúnmente hay duda de que sea así. Se piensa que es mejor recibir que dar. Percibimos algo de esto cuando lo que damos produce alegría en aquel a quien damos.
Es más bendecido dar que recibir cuando:
A. Damos con generosidad, con abandono, con prodigalidad.
B. Damos en respuesta a necesidades reales.
C. Damos como dando a Dios.
D. Damos en la confianza de que Dios siempre nos devuelve muchos más de lo que damos.
“Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.” (Luc. 6.38, NVI)
E. Cuando nos damos a nosotros mismos con nuestros dones.
“Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor y luego a nosotros, por la voluntad de Dios.” (2 Cor. 8.5. R95)
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