ROMANOS 9 -V. La justicia de Dios e Israel (9:1-11:36).Parte V
24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles? Siguen los problemas gramaticales, pero una vez más el sentido general parece claro. Pablo ha hablado de vasos de ira y vasos de misericordia, pero su interés es en los vasos de misericordia y no menciona más los vasos de ira. El apóstol hace una identificación explícita de los vasos de misericordia; son los creyentes lectores de la epístola entre los cuales Pablo se incluye a sí mismo: “Esos [los vasos de misericordia] somos nosotros” (NVI). El versículo anterior había hablado de su preparación de antemano y ahora se dice que Dios los ha llamado o convocado (así BI). Se entiende que se refiere a lo que los intérpretes definen como un llamamiento efectivo, donde hay respuesta.
Dios ha llamado a sus “vasos de misericordia” de entre los judíos y de entre los no judíos, eso es, los paganos. Cranfield comenta que la presencia de los no judíos en el grupo de los llamados indica que en última instancia los que pertenecen a la esfera de Ismael, Esaú, Faraón y los judíos no creyentes no necesariamente han de ser excluidos de la misericordia de Dios.
25 Como también en Oseas dice: Al que no era mi pueblo llamaré pueblo mío, y a la no amada, amada. En apoyo del argumento que viene desarrollando, el apóstol ahora incluye en la carta una cadena de citas del Antiguo Testamento de Oseas e Isaías. En primer lugar cita de manera libre Oseas 2:23. El profeta aprendió a ver en la infidelidad de su propia mujer una ilustración de la infidelidad a Dios de las diez tribus del reino del norte. Oseas dio a sus hijos nombres que reflejaban la relación rota de Israel con el Dios del pacto. El nombre que dio a su segundo significaba “no compadecida” y el que dio a su tercero, “no mi pueblo” (Ver Oseas 2:23). Sin embargo, el profeta tiene un mensaje de esperanza del día cuando el pueblo que ahora no es el pueblo de Dios será llamado el pueblo de Dios porque esto es lo que serán y los a quienes Dios ahora no puede demostrar su amor por su infidelidad recibirán las demostraciones claras de su afecto.
Pablo aplica esta profecía de lo que Dios haría en el futuro con su pueblo infiel a lo que Dios estaba haciendo en su día con los gentiles. Quienes no habían sido considerados su pueblo ahora están siendo incluidos en su pueblo y a aquellos a quienes Dios no había podido mostrar su amor en forma plena reciben muestras de este amor. Cranfield ve algo apropiado en el uso de los diez tribus como un tipo de los gentiles ya que por su infidelidad los israelitas fueron exiliados al mundo oscuro de los paganos. En su restauración prometida por el profeta, el apóstol ve la intención de Dios de incluir a los gentiles en su plan redentor. Pero a la luz de los capítulos 10 y 11, Cranfield cree que es probable que Pablo veía a las diez tribus no solamente como un tipo de los gentiles sino también un tipo de la mayoría incrédula de los judíos contemporáneos que también serán incluidos en el pueblo de Dios en el futuro.
26 Y será que, en el lugar donde se les dijo: “Vosotros no sois mi pueblo”, allí serán llamados hijos del Dios viviente. Pablo agrega a la cita de Oseas 2:23 otra de Oseas 1:10 como si fuese una continuación de la anterior. La frase “en el lugar donde” ha sido tomado en dos sentidos, como una referencia geográfica o como una frase que equivale a “en lugar de” (así Cranfield). El consenso de traductores y comentaristas es que debe entenderse como una referencia geográfica especialmente a la luz de la expresión “allí” en la última frase de la cita que parece subrayar la referencia geográfica. Como dice Morris, son las mismas personas que ocupan el mismo lugar (sea Palestina o más probablemente el lugar de los gentiles) a quienes llega ahora la palabra de Dios.
Sigue el énfasis en el llamamiento de Dios (el verbo aparece por tercera vez en estos versículos) en el sentido de un llamamiento efectivo. Los que no eran pueblo de Dios ahora son llamados “hijos del Dios viviente” porque han sido incluidos en su familia. Los que antes eran rechazados por Dios ahora son: (1) los amados de Dios, (2) el pueblo de Dios y (3) los hijos de Dios.
27 También Isaías proclama con respecto a Israel: Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, el remanente será salvo. Habiendo citado confirmación de las Escrituras de la inclusión de gentiles en el pueblo de Dios (“ha llamado . . . de entre los gentiles”, v. 24), Pablo ahora cita textos para confirmar la inclusión de solamente un remanente de los judíos en el pueblo de Dios (“ha llamado . . . de entre los judíos”, v. 24). La cita es de Isaías quien “clama”, este es el sentido característica del verbo que RVA traduce “proclama”. El énfasis puede estar en la urgencia más bien que en el volumen. Isaías clama “con respecto a Israel”, aunque algunos interpretan la frase en su sentido más común “a favor de Israel” (NBE).
La cita es de Isaías 10:22 y el profeta está afirmando que a pesar de ser numerosos, solamente una pequeña parte de los israelitas volverán del exilio bajo los asirios. Sin embargo, este residuo o resto no solamente volverá del exilio, sino “volverá al Dios fuerte” (Isa 10:21). El tema del remanente es recurrente en Isaías. El profeta lo representó en el nombre que le dio a su hijo mayor, Sear-yasuv, nombre que significa “un remanente volverá” (Isa. 7:3; 8:18).
Pablo aplica esta doctrina del remanente a la situación religiosa de los judíos en su día aquí y en 11:5. El texto confirma que la promesa de Dios nunca era que todos los israelitas serían salvos, ni aun la mayoría de ellos, sino el remanente. Morris subraya el uso de artículo definido “el remanente”. No es cualquier remanente, no un residuo accidental, sino el remanente anticipado en las Escrituras y llamado por Dios.
28 Porque el Señor ejecutará su palabra pronto y con vigor sobre la tierra. Esta cita es una forma abreviada de la versión de la LXX de Isaías 10:23. Aunque el lenguaje puede entenderse de diferentes maneras, el consenso de los intérpretes es que el profeta está afirmando que Dios llevará a cabo plenamente y sin demora su intención en todo el mundo. BI traduce: “Con prontitud y perfección el Señor va a realizar su plan en la tierra”. Israel en el exilio y los judíos en el tiempo de Pablo pueden contar con el cumplimiento perfecto y sin tardanza de la palabra de Dios.
29 Y como dijo antes Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, habríamos llegado a ser como Sodoma, y seríamos semejantes a Gomorra. Pablo cita Isaías 1:9, que tiene en común con el texto anterior (Isaías 10:22-23) la idea del remanente. La frase “dijo antes” debe significar “predijo” (BLA) o “había anticipado” (BI). El título “el Señor de los ejércitos”, frecuente en el Antiguo Testamento (también en Stg. 5:4), tiene el sentido de “el Señor del universo” (BJ) o “el Señor todopoderoso” (BI). El contexto histórico original de las palabras de Isaías era el peligro que representaba la invasión del ejército asirio en 701 a. de C. Si no hubiera sido por la intervención milagrosa de Dios, Israel ya habría sido liquidado de la tierra sin ningún sobreviviente como Sodoma y Gomorra. Sin embargo, Dios había dejado “una semilla”, así es el significado de la palabra traducida “descendencia” (comp. LPD, “un germen”).
La cita anterior de Isaías 10:22-23 confirmaba la salvación de solamente un remanente. La cita de Isaías 1:9 afirma que aun la salvación de este remanente es un milagro de la gracia divina. La profecía de Isaías con respecto a la situación de Israel en su día era también una profecía de lo que ocurría en el tiempo del apóstol cuando un número relativamente pequeño de los judíos había sido incluido en la iglesia. El uso de la expresión “una semilla” (También se usa en 1:3; 4:13, 16, 18; 9:7-8.) enfatiza por un lado el tamaño pequeño del grupo (“un germen”) y por otro lado la promesa futura implícita en la figura de la semilla.
En esta sección de la epístola (9:1-29) Pablo ha demostrado que el propósito de Dios para Israel no ha fracasado. Desde el principio la intención de Dios no era la salvación de todas las personas que pertenecían a cierta descendencia. Dios ha operado siempre en base al principio de elección divina. Además, la idea de la salvación de un remanente dentro de Israel anticipada por los profetas estaba operando en el día de Pablo en la aceptación del evangelio por algunos judíos aun cuando la mayoría de ellos lo había rechazado.
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