No conformarse a este mundo


El miércoles pasado empezamos una serie de reflexiones basadas en Romanos 12. Notamos que en los primeros once capítulos de la carta Pablo expone el mensaje del evangelio. Este mensaje consiste en la buena noticia de que el pecador puede ser justificado por fe en la muerte de Jesús por sus pecados. Jesús es el sacrificio que remueve el pecado del hombre que pone su fe en él como su Salvador. A partir Romanos 12 el apóstol empieza a demostrar como las enseñanzas expuestas en los primeros once capítulos debe expresarse en la vida de la persona que ha sido justificada por fe.

Él introduce esta sección de la carta con una exhortación que abarca los dos primeros versículos de Romanos 12. Esta exhortación consiste en dos partes, una positiva en 12.1 y otra negativa en 12.2. El miércoles pasado vimos la parte positiva que desafía a los romanos a ofrecer sus cuerpos, sus mismas personas, en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Esto constituye un acto de culto que se describe mediante un término que puede significar “racional” o “espiritual”. Por lo tanto, puede caracterizar nuestro culto como racional porque involucra nuestra mente, nuestra capacidad reflexiva, y espiritual porque involucra nuestro ser interior, nuestros sentimientos. Este acto que es tanto racional como espiritual constituye la adoración verdadera como dice la NVI.
Esta noche concentramos la atención en Romanos 12.2 que contiene la parte negativa de la exhortación. Leemos Romanos 12.2 según la NVI.
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (NVI) 

A la exhortación positiva de 12:1 de presentar los cuerpos en sacrificio vivo, Pablo ahora agrega una exhortación negativa a no amoldarse al mundo actual. La versión más conocida de RV dice no conformarse a este mundo. Traducido literalmente la exhortación es a no conformarse a “esta edad” o a “este siglo” como decía RV60. El contraste es entre la edad presente (Comp. 1 Cor. 1:20; 2:6; 3:18; 2 Cor. 4:4; Gál. 1:4) y la edad venidera (Ver Ef. 1:21 donde aparecen las dos expresiones.). El creyente ya ha experimentado las primicias de la edad venidera y, por lo tanto, no puede amoldarse, acomodarse, adaptarse a las formas de la edad presente. No puede permitir que el mundo actual lo mete en su molde. 
El tiempo del verbo aquí indica la prohibición de una acción ya en proceso y puede traducirse “dejen de amoldarse al mundo actual”. El creyente no puede seguir tomando como modelo las costumbres de este mundo como estaba acostumbrado a hacer antes de su conversión.  
En lugar de conformarse al mundo actual, el creyente debe transformarse. El verbo que se traduce transformarse es el mismo que aparece en el relato de la transfiguración de Jesús (Mat. 17:2; Mar. 9:2). Bruce nota que fuera de estas referencias el único otro lugar donde se usa es 2 Corintios 3:18 que servir como un buen comentario sobre Romanos 12:2. “Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.” (RVR95) 
Jesús es el modelo y debemos contemplar este modelo como se revela en las Escrituras y así ir transformándonos por etapas en su misma imagen. NTV dice, “el Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen".
La referencia a la renovación de la “mente” según NVI o “entendimiento” según RVR95 o “manera de pensar” según DHH (“mentalidad”, LPD, NBE;) indica la   importancia de la facultad racional en la transformación. El tiempo presente del imperativo griego en el mandato de que “sean transformados” indica acción continua. La transformación es un proceso que se realiza mediante una constante acción del Espíritu como indica 2 Corintios 3:18. Lo que ocupa nuestros pensamientos, nuestra reflexión, determina nuestra conducta y nuestro carácter. 
El rol de las Escrituras en la transformación de nuestra mente es fundamentalmente importante. Lo que usa el Espíritu para transformarnos es la palabra de Dios. La exhortación nos lleva a preguntarnos con respecto a nuestra fidelidad en la lectura y el estudio de la Biblia. ¿Estoy aprovechando todas las oportunidades para leer y estudiar la Biblia en forma privada y en forma grupal? 
La última oración del versículo dice, según la NVI, “Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.  Esta traducción interpreta la oración como una indicación del resultado de no amoldarnos al mundo sino a transformarnos por la renovación de nuestra mente. Otras versiones como RVR95, BLA y DHH siguiendo más precisamente la construcción griega interpretan la oración como de propósito. RVR95 dice, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Pero aun cuando se acepta que sea una oración de propósito, el sentido es de un propósito cuyo cumplimiento se anticipa de modo que se justifica la traducción de la NVI y RVA.

¿Cuál es el resultado de no conformarnos al mundo y de renovar constantemente nuestra manera de pensar por el Espíritu? Es la comprobación o la verificación de la voluntad de Dios en nuestras vidas. Esto presupone primero haber distinguido (NBE y BJ) o discernido (LPD) la voluntad de Dios como tienen algunas versiones. Sin embargo, el sentido aquí del término es más que discernir la voluntad de Dios. Indica la confirmación de su voluntad en las variadas y complicadas circunstancias de la vida. Más que meramente saber lo que es la voluntad de Dios, indica la comprobación en experiencia de lo que el texto afirma a continuación acerca de su voluntad, que es “buena, agradable y perfecta”. 
Es “buena” en el sentido de que es lo mejor para los propósitos de Dios y, en última instancia, para nosotros mismos. Es “agradable”, el mismo término que aparece en el versículo anterior para describir la ofrenda de nuestras personas a Dios. Es agradable porque es lo que complace a Dios. Es “perfecta” porque Dios nunca se equivoca en lo que él hace en nuestra vida y en lo que permite que ocurra en la vida de su hijo.  
Para terminar, pensemos en el desafío de no amoldarnos o conformarnos al mundo. Es evidente que esta parte de la exhortación tiene que ver con un asunto de importancia fundamental para nosotros como creyentes, nuestra actitud hacia la cultura en que estamos inmersos. Ha sido el gran desafío de los creyentes desde los comienzos del cristianismo. Hubo tantos aspectos de la vida pagana a los cuales los primeros creyentes se resistían a conformarse. En cuanto a la relación del cristiano con la cultura, hay tres posibilidades: Aislarse o separarse de la cultura, acomodarse o conformarse a la cultura, o seguir el desafío de Jesús de ser la sal y la luz del mundo y cambiar la cultura.
Leí en estos días del caso de un monje ascético que se llamaba Telemachus. El 1 de enero del año 404 d. de C. saltó a la arena durante la lucha entre dos gladiadores y rogó a los contrincantes a dejar de luchar. Los espectadores estaban tan enojados por la interrupción del espectáculo que lo apedrearon. Cuando el emperador Honorius se enteró de lo que había hecho Telemachus, decretó la terminación de los combates entre los gladiadores. Telemachus no se conformó al mundo de su época y pago con su vida, pero lo que hizo cambió la cultura de su día. 
A través de la historia ha habido muchos otros cambios a gran costo. La transformación no era instantánea, pero en lugar de amoldarse a la cultura los cristianos la cambiaron. 
Uno puede pensar en otros ejemplos donde los creyentes cambiaron la cultura pagana: Su insistencia en que las relaciones sexuales deben expresarse en el matrimonio solamente, el rechazo del aborto y del infanticidio, el trato de las mujeres y los esclavos como espiritualmente iguales a los hombres. Hubo diaconisas en las iglesias y temprano en el siglo II un esclavo llegó a ser obispo en Éfeso. Aunque llevó más tiempo, la influencia de cristianos determinó el fin da la práctica generalizada del comercio en esclavos. Misioneros cristianos fueron los líderes en la lucha contra la práctica de quemar a las viudas en las piras funerales de sus maridos. Cristianos chinos lucharon contra la práctica de obligar a las mujeres a atar sus pies de modo que no crecieron. 
 Un comentarista ha dicho que Telemachus actuó no porque creía que iba a cambiar la cultura, sino porque no podía hacer otra cosa. Sin embargo, lo que hizo cambió la cultura.
El comentarista citó las palabras del escritor británico T. S. Eliot. “Para nosotros solamente tenemos que hacer el intento de cambiar la cultura. Lo demás queda en manos de Dios y no de nosotros.” Los creyentes tienen que oponerse a las maldades culturales como el aborto, la homosexualidad, la interpretación bíblica del matrimonio, el abuso de niños y mujeres y la persecución de las minorías.
El desafío sigue siendo el mismo. No conformarnos a este mundo sino a cambiarlo mediante la transformación de nuestra manera de pensar. Dios nos dé la sabiduría, la valentía y la determinación para hacerlo.


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