ROMANOS 10. Parte II
2. Justicia al alcance de todos (10:5-13). En la primera parte de la sección que abarca de 9:30 a 10:21, Pablo ha aclarado porque ha fracasado Israel. Buscaba justicia, pero de una manera equivocada. En la segunda sección, 10:5-13, El apóstol insiste en que la justicia de Dios está al alcance de todos los hombres.
5 Moisés escribe de la justicia que es por la ley: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Como ha hecho en pasajes anteriores (Ver 3:31), Pablo insiste en que la justificación por fe es la enseñanza de las Escrituras y para comprobarlo cita una serie de pasajes del Antiguo Testamento. La primera cita es Levítico 18:5 (citado también en Gál. 3:12). Al principio del versículo 5 hay una partícula lógica, “Porque”, omitida por RVA. Lo que viene ahora provee la base para lo que Pablo acaba de escribir en el versículo anterior.
El versículo 5 ha sido interpretado de dos maneras. Para algunos el apóstol está diciendo que para lograr ser justo por la ley es necesario cumplir con todo lo que la ley manda. Nadie puede hacerlo; por lo tanto, justificación necesariamente tiene que ser por la gracia de Dios. En otras palabras, la intención del versículo es señalar que la ley encierra al hombre en una situación sin esperanza y su única salida es depender de Dios para su salvación.
Otros entienden que el versículo 5 está refiriéndose a Cristo como el único que ha vivido por la ley, el único que lo ha cumplido perfectamente. Según esta interpretación, Cristo es la meta de la ley, idea que Pablo expresa en forma explícita en Gálatas. Los intérpretes eligen entre las dos alternativas o aceptan las dos (Morris). Bíblicamente las dos ideas son correctas, pero en este contexto parece más apropiada la primera interpretación.
6-7 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón, “¿Quién subirá al cielo?” (esto es, para hacer descender a Cristo) ni, “¿quién descenderá al abismo?” (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). “Pero” introduce un contraste entre “la justicia que es por la ley” (v. 5) y “la justicia que es por la fe” (BI traduce “En cambio”.). Aquí de nuevo (Compárese 1:17; 3:26, 30; 9:32) algunas versiones reflejan el sentido direccional de la preposición usada y hablan de la justicia “que proviene de la fe” (LPD) o “que nace de la fe” (BC;). Pablo dice que “la justicia que es por la fe” y de esta manera la personifica.
El pasaje elegido por Pablo para contrastar las dos clases de justicia nos puede parecer extraño. El significado del párrafo de donde Pablo toma las citas, Deuteronomio 30:11-14, es muy semejante al de Levítico 18:5. Ambos se refieren a la ley (“este mandamiento que te mando hoy”, Deut. 30:11) y ambos insisten en la obediencia a la ley. Pablo no cita dos frases del pasaje que reflejan este último punto: “a fin de que lo cumplamos” (Deut. 30:13) y “para que la cumplas” (Deut. 30:14). Lo distintivo del pasaje de Deuteronomio es la referencia a lo accesible de la ley tanto en lo que exige como en su disponibilidad.
¿Cómo encuentra Pablo apoyo en el pasaje de Deuteronomio para la doctrina de la justificación por la fe? Aquí se han hecho dos observaciones. En primer lugar, se ha señalado que Deuteronomio tiene un tono profético/evangélico ausente en Levítico. Se puede citar Deuteronomio 9:4-5: “No pienses en tu corazón . . . : Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; . . . No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos . . . .” (Compárese 8:17-18). De hecho, la frase que aparece aquí, “No digas en tu corazón”, aparece también en Deuteronomio 9:4 y 8:17. Aun en Deuteronomio 30:14 se distingue entre la palabra en la boca y en el corazón, pensamiento que anticipa el nuevo pacto de Jeremías 33:31. Cranfield resume: “No tienen que buscar la voluntad de un tirano duro y caprichoso. Han recibido la revelación de la voluntad misericordiosa de de un Dios cuya gracia previa es el presupuesto de todo lo que él requiere”. Lo que él pide es que le entreguen sus corazones en gratitud humilde por su bondad hacia ellos.
En segundo lugar, algunos intérpretes se fijan en la forma en que Pablo aplica a Cristo lo que Deuteronomio dice con respecto a la ley. Si Cristo es la meta de la ley, entonces la aplicación a Cristo de este texto acerca de la ley no es una interpretación arbitraria, sino una percepción de la verdadera relación entre Cristo y la ley. Entonces Pablo aplica a Cristo lo que Deuteronomio dice de ley y concluye que no es necesario subir al cielo para hacer descender a Cristo como si la encarnación nunca hubiera ocurrido (v. 6); tampoco es necesario bajar al seol para hacer subir a Cristo de entre los muertos como si la resurrección nunca hubiera ocurrido (v. 7).
8a Más bien, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Pablo sigue tomando frases del mismo pasaje de Deuteronomio, ahora de Deuteronomio 30:14. La expresión “la palabra” en la cita original se refiere a la palabra de la ley y afirma la disposición de Dios de revelar libremente su mandamiento a su pueblo: “A tu alcance está la palabra” (NBE). Pero el apóstol ahora encuentra en el pasaje de Deuteronomio su sentido más profundo y una referencia al mensaje acerca de Cristo. El sigue personificando la justicia que es por la fe. Esta justicia afirma la disponibilidad del mensaje cristiano. La frase “en tu boca y en tu corazón” en Deuteronomio 30:14 enfatiza que la disponibilidad de la ley no era meramente externa, en su proclamación, sino que era también interna, en la mente y en el corazón del pueblo de Dios. Ahora Pablo procede a aplicar esta última frase a la experiencia cristiana.
8b-9 Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos, serás salvo. Aquí la identificación del mensaje cristiano con “la palabra” de Deuteronomio 30:14 es explícita. Nygren escribe: “En un sentido literal este pasaje se refiere a la ley; pero en el sentido más profundo, determinado de antemano por Dios, se trata de la ‘palabra de la fe’”. La frase “la palabra de fe” indica la palabra que habla de la fe, que invita a la fe y que, en ultima instancia, requiere una respuesta de fe. Es la palabra que Pablo y sus compañeros constantemente proclamaban.
Hay dos maneras de entender la partícula traducida “que” después de los dos puntos. RVA entiende que la palabra introduce un resumen del contenido del mensaje cristiano. Algunos comentaristas la traducen “porque” y la interpretan como proveyendo apoyo lógico para 8a. Las dos interpretaciones son posibles, pero los traductores prefieren la primera y parece que va mejor en el contexto. De modo que entendemos que el versículo es una declaración concisa del mensaje cristiano, “la palabra de fe”.
El mensaje consta de dos partes, confesar a Jesús como Señor y creer que Dios lo levantó de la muerte. La secuencia de estos dos actos nos parece extraño, pero se debe a la influencia del texto de Deuteronomio donde se menciona primero la boca y después el corazón. De hecho, Pablo invierte la secuencia en el siguiente versículo. Aunque el contenido de la confesión y la creencia se expresan de manera diferente, significan lo mismo. Sin lugar a duda, se debe confesar con la boca lo mismo que se cree en el corazón. Las dos expresiones se complementan para una expresión más completa.
Parece claro que la frase “Jesús es Señor” ya era una confesión establecida usada quizás en el bautismo (Ver 1 Cor. 12:3). Para comprender el significado de la palabra griega traducida “Señor” es necesario tener en cuenta dos usos: (1) su uso para designar al emperador romano y diferentes dioses paganos y (2) su uso en la LXX en los lugares donde aparece el nombre Jehovah, unas 6,000 veces. Sin lugar a duda, este segundo uso es más importante para Pablo. Cranfield comenta: “La confesión que Jesús es Señor significaba el reconocimiento que Jesús comparte el nombre y la naturaleza, la santidad, autoridad, poder, majestad y eternidad del único Dios verdadero”. El uso de algún pronombre posesivo con la palabra Señor indica que el que lo reconoce como Señor le pertenece y afirma su sentido de entrega, lealtad y confianza.
La referencia a la creencia en la resurrección indica la importancia que se asigna a este evento en la fe cristiana. El tiempo futuro del verbo en la frase “serás salvo” confirma que se refiere a la salvación futura. No obstante, la gloria de esta salvación futura se anticipa en el presente.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación. La partícula traducida “Porque” al principio del versículo introduce apoyo o explicación adicional de la referencia a la boca y el corazón en Deuteronomio 30:14. Sin embargo, en este versículo el orden en que se mencionan es distinto y responde al orden lógico. En el versículo 9 “serás salvo” corresponde a los dos actos, confesar y creer. En este versículo salvación se vincula con confesar y justicia se vincula con creer. Pero, como observan los comentaristas, es claro que no hay ninguna diferencia substancial entre los dos términos; los dos se refieren a la salvación en su aspecto futuro.
11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que cree en él no será avergonzado. Pablo introduce apoyo de la Escritura para la afirmación del versículo anterior, pero la referencia es a creer, el punto que le interesa al apóstol, y no a confesar. Cita Isaías 28:16 previamente citado en 9:33. La palabra “Todo” no está ni en el texto hebreo ni en la Septuaginta, pero hace explícito el sentido presente en el texto de Isaías y refuerza el énfasis de los versículos siguientes. Pablo hace equivalente el “no ser avergonzado” a “ser justificado” o “creer para justicia”.
12 Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. En los versículos 12 y 13 se repite tres veces una partícula lógica traducida por RVA “Porque”, “pues” y “porque”; en cada caso introduce la razón de la declaración anterior. En 3:22 el apóstol había dicho que no hay diferencia entre judío y griego con respecto a su pecaminosidad. Morris señala que es la quinta vez en la carta que Pablo une a los judíos y griegos (1:16; 2:9, 10; 3:9). Notamos con Gerald Cragg que hubo diferencias raciales, culturales y religiosas entre judíos y griegos, pero no hay diferencia en cuanto a que todos son pecadores y que todos se salvan de la misma manera.
La afirmación con respecto a que no hay diferencia está apoyada por el hecho de la existencia de un solo Señor sobre ambos pueblos (Ver 3:29 donde la doctrina de la justificación por fe de todos se deduce de la existencia de un solo Dios quien es Dios de los judíos y de los gentiles.). Es preferible la traducción de NVI, “el mismo Señor es Señor de todos” (también BLA y DHH). “Señor” puede referirse a Dios Padre, pero Pablo comúnmente lo aplica a Jesús y en este contexto donde acaba de hablar de confesar a Jesús como Señor parece clara la referencia a Jesús.
El apóstol habla de la riqueza de Dios (11:33; Fil. 4:19) y de la riqueza de Cristo (Ef. 3:7; compárese 2 Cor. 8:9 y Apoc. 5:12). La riqueza de Dios incluye su bondad, paciencia, magnanimidad, gloria, gracia y misericordia (2:4; 9:23; Ef. 2:4, 7). Morris dice que Dios tiene riquezas como para bendecir a todos; el judío no debe tener miedo de que no alcancen para todos. Calvino nota que las riquezas de Dios no se disminuyen por su liberalidad de modo que el creyente no debe tener envidia de las bendiciones de otros como si pudieran poner en peligro sus propios beneficios. La palabra “todos” mantiene el énfasis en la universalidad de la obra salvadora de Dios cuya única condición es la de invocar a Dios.
13 porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. El apóstol cierra el párrafo citando Joel 2:32 en apoyo de la declaración acerca del favor de Dios sobre todos los que lo invocan. Es una cita exacta de la Septuaginta y en este caso, en contraste con la cita del versículo 11, “todo” se incluye en el pasaje citado. El profeta se ha referido a “el día de Jehovah, grande y temible” (Joel 2:31). Sus palabras prometen salvación en este día a todo aquel que invoca el nombre de Jehovah. Se debe notar que Pablo toma palabras del Antiguo Testamento que se refieren a Jehovah y las aplica a Cristo. Es claro que en estos dos versículos el sentido de la invocación a que se refiere no es meramente formal sino que se refiere a invocar al Señor con un profundo sentido de necesidad e incapacidad y en plena convicción de que se puede depender de él.
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