ROMANOS 7 C. Vida libre del señorío de la Ley (7:1-25). Parte I
En el capítulo 5 Pablo se refiere a la nueva vida del hombre justificado como una vida en paz con Dios y en el capítulo 6 como una vida libre del dominio del pecado (6:1-23). En 7:1-25 habla de esta vida como una vida libre del señorío de la ley.
El tema de la ley era importantísimo en la proclamación del evangelio a los judíos por el lugar que ellos le asignaban. Les era difícil comprender el concepto de la salvación gratuita por fe sin el aporte de la ley. Consciente de esto, Pablo ha demostrado en el capítulo 4 que desde Abraham Dios ha estado justificando al hombre por fe sin obras de la ley. Queda una pregunta: ¿qué papel, entonces, juega la ley en los propósitos de Dios? El tema ha sido anticipado tangencialmente en 5:12-21; ahora recibe atención específica.
El capítulo 7 se divide en tres partes. En la primera (7:1-6) Pablo usa la ilustración del matrimonio para demostrar como la muerte del creyente con Cristo disuelve su relación previa con la ley y lo deja libre para pertenecer a Cristo. En la segunda parte y la tercera parte el apóstol, hablando en primera persona, se refiere a la manera en que la ley, a pesar de ser buena y justa, es aprovechada por el pecado (7:7-12) y la forma en que cree tensiones entre lo que uno debe hacer y lo que puede hacer (7:13-25).
1. Libre por disolución de la vieja relación con la ley (7:1-6). En el capítulo 6 el tema es la liberación del dominio del pecado y en el capítulo 7, la liberación del señorío de la ley. Por lo tanto, los comentaristas señalan varios puntos que los dos capítulos tienen en común: El creyente (1) ha "muerto al pecado" (6:2) y ha "muerto a la ley" (7:4); (2) ha sido libertado del pecado (6:18) y es libre de la ley (7:3); (3) "ha sido justificado del pecado" (6:7) y ha sido desligado de la ley (7:6. En este caso la traducción de RVA, "libertados de la ley", obscurece el punto de comparación.); (4) ha de andar en novedad de vida (6:4) y ha de servir en novedad del Espíritu (7:6).
1 Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? RVA no traduce la conjunción "o" que aparece al principio del versículo (BJ: "O es que ignoráis, hermanos"; también lo tienen BLA y NVI.). La conjunción relaciona lo que sigue con lo que va antes, sobre todo 6:14 y de alguna manera con todo el argumento de 6:14 a 6:23. Pablo no ha usado el término "hermanos" desde 1:13, pero lo usa aquí y otra vez en 7:4. Subraya el carácter afectivo de la apelación del apóstol. La pregunta, "¿ignoráis?" (ver 6:3), presupone que ellos sí tienen conocimiento del concepto que se va a expresar (BI: "Sabéis de sobra"; BLA: "Acaso ignoráis".).
Pablo puede presuponer el conocimiento de lo que va a afirmar porque está hablando con "los que conocen la ley". El verbo traducido "conocer" sugiere más que mera familiaridad; se puede suponer cierta comprensión. Hay tres maneras de entender el término "ley" en esta frase. Puede referirse a :
(1) la ley romana,
(2) a la ley del Antiguo Testamento (NVI: "la Ley") o
(3) a ley en general (BJ: "hablo a quienes entienden de leyes"; comp. BI: "entendidos en leyes"). Los comentaristas optan por (2) o (3).
Ahora el apóstol indica qué es lo se puede dar por sentado que los lectores conocen: "la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive". Esto parece ser un principio general legal comúnmente aceptado (comp. 6:7). Era cierto de la ley romana y de la ley judía. El sentido es que la ley tiene jurisdicción sobre una persona únicamente mientras dure su vida. Todos los lectores reconocerían la validez de este principio.
2-3 Porque la mujer casada está sujeta por la ley a su esposo mientras vive; pero si su esposo muere, ella está libre de la ley del esposo. Por lo tanto, si ella se une con otro hombre mientras vive su esposo, será llamada adúltera. Pero si su esposo muere, ella es libre de la ley; y si se une con otro esposo, no es adúltera.
Habiendo declarado el principio legal por todos aceptado, es posible presentar una ilustración del principio: una mujer casada está ligada a su esposo por la ley mientras el vive y no puede unirse a un segundo marido sin ser adúltera. Pero si el primer esposo muere, está libre para volver a casarse en segundas nupcias sin correr el peligro de ser considerada adúltera. Se debe entender la ilustración como un mero ejemplo del principio enunciado en 7:1. El principio enunciado y la ilustración señalan como el hecho de una muerte causa un profundo cambio con respecto a la relación a la ley.
Intérpretes de Pablo que consideran la ilustración como una analogía o alegoría lo han criticado por la falta de correspondencia entre los elementos de su ejemplo. El siguiente cuadro muestra los tres elementos de la ilustración y los tres elementos de la aplicación:
Ilustración Aplicación
(1) La mujer casada- - - - - (1) El creyente
(2) El primer esposo - - - - (2) La Ley
(3) El segundo esposo- - - - (3) Cristo
En la ilustración es el primer esposo, el segundo de los tres elementos, que muere; pero en la aplicación es el creyente, el primer elemento que muere y no la ley (el segundo elemento). Si fuera una analogía, en la aplicación debe ser la ley que muere. Sin embargo, es el creyente que muere a la ley y queda libre para unirse a Cristo. La crítica que se hace es que no hay correspondencia justa entre el elemento que muere en la ilustración y en la aplicación.
Pero la ilustración de la mujer no es una analogía de la experiencia del creyente, sino una ilustración del principio legal de la manera en que una muerte disuelve una relación previa para permitir una relación nueva. Es este el punto que Pablo quiere ilustrar y en este sentido el ejemplo sirve perfectamente bien.
4a De manera semejante, hermanos míos, vosotros también habéis muerto a la ley por medio del cuerpo de Cristo. Pablo ahora aplica el principio enunciado en 7:1 y aclarado por la ilustración de 7:2-3 a la experiencia de los creyentes. No está refiriéndose a la ilustración como una analogía de la experiencia de salvación sino aplicando el principio ya enunciado en el versículo 1. La expresión "hermanos míos" subraya el tono afectivo (ver 7:1). La muerte del creyente con Cristo en la cruz (6:3-4), además de significar morir al pecado (6:2), significa morir "con respecto a la ley" (así BJ) o "para la ley" (BI).
El verbo traducido "habéis muerto" no es el mismo de 6:2. En voz activa significa "matar, dar muerte". Aquí se usa en voz pasiva y la traducción de BLA, "se os hizo morir", es más precisa (NBE: "los hicieron morir"). Posiblemente haya una alusión a los que hicieron morir a Cristo en la cruz o posiblemente subraye el hecho de que la muerte del creyente es obra de Dios; no es algo que el creyente mismo efectúa, sino algo a que él se somete.
4b para ser unidos con otro, el mismo que resucitó de entre los muertos a fin de que llevemos fruto para Dios. Aquí la ilustración del matrimonio (7:2-3) que aclara el principio legal (7:1) influye en el lenguaje. La muerte con Cristo los dejó libres a los ojos de la ley para "pertenecer a otro esposo" (DHH), vale decir, a Cristo. El fin último de pertenecer es que "fructificáramos para Dios" (BJ). Se debe notar el cambio de primera persona singular a primera persona plural. Pablo se incluye a sí mismo en el deber de producir fruto.
Algunos comentaristas, tomando como punto de partida la ilustración del matrimonio, encuentran aquí una alusión a la idea de producir hijos. Pero esta interpretación debe rechazarse porque: (1) la imagen de producir hijos con Dios no es feliz; (2) si fuera esta la idea, Pablo habría escrito Cristo, el nuevo esposo, y no Dios; (3) el concepto de producir fruto expresado por la misma terminología está presente en contextos donde no hay ninguna alusión a la idea de producir hijos (comp. 6:21-22; 7:5). DHH interpreta bien: "De este modo nuestra vida será vida útil delante de Dios".
5 Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por medio de la ley actuaban en nuestros miembros, a fin de llevar fruto para muerte. Versículos 5 y 6 sirven para aclarar el versículo 4. La expresión traducida "vivíamos en la carne" es literalmente "estábamos en la carne". A veces "estar en la carne" indica simplemente nuestra existencia física (2 Cor. 10:3; Gal. 2:20; Fil. 1:22), pero aquí se refiere a la condición de vida del hombre inconverso (ver 8:8, 9). NVI traduce: "cuando estábamos dominados por nuestra naturaleza pecadora". "Las pasiones pecaminosas" es literalmente "las pasiones de los pecados"; son las pasiones de la naturaleza pecaminosa o las pasiones que resultan en pecados. "Los pecados" (notar el plural) enfatiza los actos individuales del pecado más bien que el pecado como principio o fuerza. La traducción de RVA que se refiere a las pasiones "despertadas por medio de la ley" representa una frase elíptica que dice literalmente "las [pasiones] por la ley", vale decir, las que aprovechan la ley como medio o instrumento para sus fines. Es necesario suplir una palabra para completar el sentido y RVA suple "despertadas". Otras versiones hablan de las pasiones "excitadas" (BJ), "instigadas" (NVI) o "estimuladas" (LPD) por la ley.
Estas pasiones "actuaban" ("obraban", BJ; "activaban", NBE) "en nuestros miembros" (ver comentario sobre 6:13). Aquí Pablo anticipa un tema que va a desarrollar en el párrafo siguiente, el de como la ley se convierte en el instrumento del pecado. La ley que debe ser un muro de contención contra el pecado se transforma en un medio operativo para alentar el pecado. El resultado final de la operación de estas pasiones es la muerte (comp. 6:21-23). DHH dice: "eso nos llevó a la muerte".
6. Pero ahora, habiendo muerto a lo que nos tenía sujetos, hemos sido liberados de la ley, para que sirvamos en lo nuevo del Espíritu y no en lo antiguo de la letra. "Pero ahora" se refiere al momento de la conversión y al cambio radical que produjo. La expresión "lo que nos tenía sujetos" se refiere a la ley (7:4) y no a la carne (7:5) o al viejo hombre (6:6). Antes de la conversión, la ley en el sentido limitado de lo que esclaviza nos tenía "aprisionados" (BJ) o "atrapados" (NBE).
El verbo representado por la palabra "liberados" no es el mismo que aparece en 6:18 y 20 y que se refiere a la emancipación de esclavos. Este es el que aparece en 7:2 donde describe a la mujer como habiendo sido desligada de la obligación a la ley por la muerte del primer esposo. NVI aquí traduce: "hemos quedado desligados de la Ley" (BC: "nos desentendimos de la ley").
La frase traducida "para que sirvamos" ha sido interpretada por los traductores de RVA con sentido de propósito; pero el significado primario de la palabra y el contexto sugieren resultado o resultado contemplado. Mejor sería traducir "de modo que sirvamos" (así NVI, BLA, BJ, BC, LPD). La muerte a la ley más que la mera intención de servicio diferente resulta efectivamente en un servicio diferente.
Literalmente es servicio "en la novedad del Espíritu y no en la vejez de la letra". De modo que el contraste con el servicio anterior tiene un aspecto positivo y un aspecto negativo. Positivamente es un servicio nuevo; el término enfatiza que es nuevo en su calidad no meramente nuevo en sentido cronológico. Además es servicio en la novedad “del Espíritu”. Es mejor encontrar aquí una referencia al Espíritu Santo (así la mayoría de las versiones) y no una referencia a la actitud diferente con que se presta el servicio ("con un espíritu nuevo", BJ). Negativamente el servicio se contrasta con el servicio viejo a la letra. Lo anterior era anticuado y arcaico. LPD habla de "una letra envejecida" y NBE de "un código anticuado". Además, el nuevo servicio no es servicio a la letra, eso es, servicio a una interpretación legalista y esclavizante. La traducción de NVI aclara la idea: "de modo que sirvamos a Dios siguiendo el nuevo rumbo del Espíritu, y no según el antiguo sistema de la Letra".
Este párrafo y especialmente el versículo 6 expresa un concepto fundamentalmente importante para la fe cristiana. Nuestra experiencia de fe tiene un carácter espontánea y libre. La doctrina cristiana rechaza todo intento de exigir el cumplimento de ciertos reglamentos y requerimientos impuestos como condición de la salvación.
También es cierto que la obediencia del creyente nunca es obediencia trabajosa a un sistema de leyes, sino la libre y gozosa sumisión al dominio del Espíritu. No hay lugar para el legalismo. Esta es la gran preocupación de Pablo en Gálatas (ver, por ejemplo, 5:1 y 13). Cuando la fe cristiana se convierte en una carga pesada y deja de ser una expresión libre y gozosa del corazón no es la experiencia de salvación presentada en el Nuevo Testamento.
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