ROMANOS 7 C. Vida libre del señorío de la Ley (7:1-25). Parte III


12 De manera que la ley ciertamente es santa; y el mandamiento es santo, justo y bueno. La frase inicial introduce la conclusión a que se ha llegado después del argumento de 7:7-11 (NVI y DHH: "En resumen"). Pablo ahora puede dar la respuesta a la pregunta de 7:7 con respecto a si la ley es pecado. Ha demostrado que el pecado puede aprovecharse de la ley, pero esto no significa que el pecado y la ley son la misma cosa. Lejos de ser pecado, la ley "es santa". Es "la ley de Dios" (7:22, 23; 8:7; 2 Cor. 7:19) y por lo tanto santa como él es santo. El apóstol tiene el mismo aprecio por la ley que tenía Jesús (comp. Mat. 15:3, 6). 

Al referirse a "el mandamiento" en contraste con "la ley", la intención de Pablo puede ser señalar cada mandamiento en vez de la ley como un todo. La ley es santa y cada mandamiento individualmente es santo. El deseo de reforzar la negación de que la ley es pecado lleva al apóstol a amontonar adjetivos para caracterizarla favorablemente. El mandamiento es "justo" porque exige conducta justa. Es “bueno” porque su intención es ayudar ala hombre a vivir bien. No es cargoso. 

En estos capítulos (5 al 7) Pablo se ha referido al señorío del pecado, de la muerte y de la ley. Pero es claro que el señorío de la ley no es igual al señorío del pecado y de la muerte. Estos últimos son enemigos del hombre; la ley puede ser el medio de operación del pecado, pero la ley en sí misma es para el beneficio del hombre.

13a Luego, ¿lo que es bueno llegó a ser muerte para mí? ¡De ninguna manera! La palabra "luego" indica que este versículo es un resumen del argumento del párrafo anterior (NVI: "¿Voy, pues, a sacar la conclusión de que . . . ?"). Pero es además un versículo de transición hacia el argumento de 7:14-25 y los comentaristas y editores de Biblias no terminan de ponerse de acuerdo en aceptarlo como conclusión de 7:7-12 o como introducción a 7:14-25. La pregunta con que empieza recuerda la de 7:7 con respecto a si la ley es pecado. Aquí la pregunta es si el mandamiento que ha sido descrita como santo, justo y bueno en el versículo anterior es responsable por la muerte de Pablo mencionada en 7:9-10. Como en 7:7 la respuesta es un negación enfática (comp. 6:2 y 5).  

13b Más bien, el pecado, para mostrarse pecado, mediante lo bueno produjo muerte en mí; a fin de que mediante el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. El culpable de su muerte es el pecado. El mandamiento es el medio aprovechado por el pecado. Hay dos declaraciones con respecto a la finalidad de la ley en el versículo. La frase "para mostrarse pecado" indica que la ley tiene el objetivo de identificar el pecado como tal (comp. 5:13). La frase llegar "a ser sobremanera pecaminoso" indica que el propósito de la ley es demostrar en forma enfática el carácter pecaminoso del pecado (comp. 5:20). DHH dice: "quedó demostrado lo terriblemente malo que es el pecado". BI traduce: "ha quedado plenamente al descubierto la perversidad del pecado". Estos no son los fines últimos de la ley, pero son fines intermedios que tienen importancia en demostrar al hombre la seriedad de su situación como pecador y preparar el camino para la salvación.

Uno de los conceptos más difíciles de entender en los escritos de Pablo es el de la ley. Cuando la ley se usa mal como medio de salvación se convierte en un amo que esclaviza como 7:1-6 ha demostrado. No obstante, cuando se entiende que el papel de la ley es mostrar al hombre lo pecaminoso de su conducta y así conducirlo a depender de la gracia de Dios para la salvación cumple su rol verdadero. Este párrafo reconoce que la ley puede ser el instrumento del pecado, pero su intención verdadera es lograr que el hombre busque a Dios al darse cuenta de lo malo de su pecado. 

    3. Libre de las tensiones que provoca la ley (7:14-25). Este párrafo ha provocado gran controversia. La pregunta fundamental tiene que ver con si la experiencia que se describe en estos versículos es la de un inconverso o de un creyente. Una observación preliminar es apropiada. Pablo está refiriéndose al papel de la ley. No está contestando las preguntas que el hombre moderno hace con respecto a la experiencia de salvación. El pasaje tiene pertinencia para nuestras preguntas, pero no es este el tema específico.

Habiendo dicho esto, sin embargo, es necesario establecer una perspectiva desde la cual el pasaje puede interpretarse. No es posible en el espacio disponible considerar todos los elementos de interpretación que se usan para determinar si la persona cuya experiencia se describe es creyente o no. De hecho, C. E. B. Cranfield identifica siete perspectivas diferentes en la interpretación del pasaje. 

Quizás se puede decir que hay tres enfoques generales que se pueden aplicar al pasaje: 

(1) entender que Pablo está describiendo la experiencia del inconverso, pero desde la perspectiva del creyente; 

(2) entender que Pablo está describiendo la experiencia del creyente en su lucha contra el pecado mientras dure su vida física; 

(3) entender que Pablo está describiendo la experiencia del creyente en una etapa de su vida que puede ser superada por la obra del Espíritu Santo. 

El tercer enfoque no es uno que es característico de los comentaristas, pero es un punto de vista usado por escritores y predicadores de cierta corriente pietista. Parece claro que la Biblia da por sentado que debe haber progreso en la vida cristiana. Además, el pasaje expone la clave para este progreso al insistir que en último instancia el triunfo del creyente en la lucha contra el pecado depende de la asistencia divina y no de sus propias intenciones, ni de sus propios recursos. Sin embargo, no parece correcto ver en el pasaje una experiencia normativa para todo creyente mediante el cual se llega a un estado espiritual en el cual la lucha contra el pecado queda en el pasado. Tampoco parece ser esta perspectiva la del Nuevo Testamento en general sobre el tema.  

Desde los tiempos de los padres hasta el presente, las opiniones han sido divididas entre los enfoques (1) y (2). F. F. Bruce cita el testimonio de Alexander Whyte que decía que al tener un sus manos un comentario nuevo sobre Romanos siempre buscaba este pasaje para ver como se interpretaba. Para él, el enfoque con respecto a este pasaje era la piedra de toque en cuanto al posible valor de la obra. Para Whyte el pasaje era la experiencia personal de un creyente que sabe lo que es vivir en la tensión entre saber lo que Dios espera de él y no encontrar los recursos para hacerlo.

La perspectiva que se seguirá en este comentario es interpretar el pasaje como refiriéndose a la experiencia de un convertido. Esto se basa, sobre todo, en dos factores: (1) el tiempo presente de los verbos y (2) la manera en que aun después de haber anunciado su liberación (7:24-25a) el apóstol vuelve a reconocer la lucha que hay en él (7:25b). Es también cierto que la descripción parece ajustarse a la experiencia general de los creyentes, aun de quienes más han buscado ser obedientes a Dios.


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