ROMANOS 8 D. Vida en el Espíritu (8:1-39) parte III

 


6 Porque la intención de la carne es muerte, pero la intención del Espíritu es vida y paz. “Porque” parece ser una explicación de la oposición entre carne y Espíritu. La palabra traducida “intención” es de la misma raíz del verbo que se usa en el versículo anterior y ha dado lugar a muchas variantes de traducción: “deseos” (LPD), “tendencias” (BJ), “aspiración” (BC), “preocuparse por” (DHH), “sentir conforme a” (BI). Cranfield dice que el término contrasta la mente de de la carne y la del Espíritu. En ambos casos indica la perspectiva, eso es, los presupuestos, valores, deseos y propósitos. La oración en griego no tiene verbo. Los traductores de la RVA suplen el verbo “es” lo que indicaría un estado ya existente en cada caso, sea de “muerte” o sea de “vida y paz”. Otras traducciones suplen verbos que sugieren una referencia futura como por ejemplo “llevar a” o “conducir a”.

7 Pues la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede. Pablo ahora explica porque la mente de la carne es muerte. Se debe a su rebeldía contra Dios. La mente de la carne no se somete a la ley Dios, vale decir, no se somete a Dios. De hecho, es incapaz de someterse a su ley. En primer lugar, no quiere hacerlo y, en segundo lugar, ni siguiera tiene la posibilidad de hacerlo. El hombre que sigue la mente de la carne está enfrentado con Dios. 

De modo que la tensión entre la carne y el Espíritu señalada en el versículo 5 se debe a una hostilidad abierta hacia Dios. 

8 Así que, los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. El versículos 8 empieza con una partícula de transición que los traductores de RVA interpretan como una transición lógica (así DHH, LPD y BJ). Para otros traductores la partícula es una simple conjunción y la traducen “y” (BC, NBE) o la dejan sin traducir (BI, NVI). Parece mejor seguir el criterio de RVA y ver el versículo como una especia de conclusión lógica del párrafo que se inicia con el versículo 5. La frase “los que viven según la carne” literalmente dice “los que están en la carne” (así BC). Puede compararse con las expresiones anteriores: (1) “andar según la carne” (8:4), (2) “ser según la carne” (8:5) y (3) “tener la mente de la carne” (8:6-7). Todas las expresiones se refieren a la misma realidad, pero se describe de maneras diferentes: (1) como un comportamiento conforme a criterios carnales; (2) como una existencia cuya esencia es carnal; (3) como una perspectiva de las cosas de acuerdo al punto de vista carnal; (4) como una vida que se realiza en la esfera de la carne.

Pablo ha dicho que la mente de la carne: (1) está en tensión con el Espíritu (8:5), (2) es muerte (8.6), (3) está enfrentada con Dios, (4) no se somete a Dios y (5) ni siguiera puede hacerlo (8:7). Ahora dice que no puede agradar a Dios. Es incapaz de hacer lo que complace a Dios.

9a Sin embargo, vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu. Pablo ahora se dirige directamente a los creyentes romanos y contrasta su situación con la que ha venido describiendo. El pronombre traducido “vosotros” está colocado al principio de la oración en posición enfática; el contraste está remarcado: “pero vosotros, en cambio, no vivís según la carne”. Literalmente dice, como en el versículo anterior, “no estáis en la carne” (BC; “no están animados por la carne”, LPD; “no están sujetos” a la carne”, NBE). Claro, en un sentido están en la carne, en el sentido que llevan una vida corporal. No son fantasmas. Pero su vida no es una vida caracterizada por lo carnal sino es una vida “en el Espíritu”, una vida realizada en la esfera del Espíritu, sujeta al Espíritu.

  9b si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Pablo termina la oración con una condición. Se da por sentado en el caso de los romanos el cumplimiento de esta condición como indican las traducciones que dicen “ya que” (NBE) o “dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes” (LPD). Ha hablado de estar ellos en el Espíritu y ahora habla de morar el Espíritu en ellos. Es un estar o morar mutuo y el apóstol simplemente cambia la terminología. Es importante fijarse en el verbo traducido “morar” o “habitar”. El Espíritu no está de paso en sus vidas, está afincado allí; no es un mero huésped, sino un residente permanente.

9c Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Sandy y Headlam señalan la delicadeza característica de Pablo que se emplea al pasar a hablar en tercera persona al referirse a algo que entiende que no es el caso con sus lectores. Debemos fijarnos en la facilidad con que Pablo cambia su terminología: “Espíritu”, “Espíritu de Dios”, “Espíritu de Cristo”. Estas expresiones diferentes para hablar del mismo Espíritu juntamente con otros elementos en el Nuevo Testamento llevaron a los cristianos a la definición de la trinidad. 

Aquí hay una declaración que para algunos representa una formula de exclusión ya en uso entre creyentes. El que no tiene el Espíritu “no es cristiano” (NBE). La declaración de Morris es acertada: “La presencia del Espíritu en los creyentes no es un agregado extra que se da en el caso de algunas personas especialmente dotadas . . . .  Es un rasgo normal y necesario para que uno sea cristiano”.  


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