ROMANOS 8 D. Vida en el Espíritu (8:1-39) parte X


4. Su seguridad (8:26-30). A pesar de los padecimientos de la era presente (8:18) y de los gemidos de la creación (8:22) y de los creyentes (8:23), la presencia del Espíritu es la garantía que asegura la consumación final de la redención (8:23). Y, aunque seguimos viviendo en la era presente con sus aflicciones, hay seguridad de la eficacia de nuestra oración a pesar de nuestra flaqueza (8:26-27); además, hay seguridad y del obrar eficaz de Dios en absolutamente todas las variadas experiencias de esta vida para lograr su propósito final (8:28-30). 

26 Y asimismo, también el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; cómo debieramos orar, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles. De la misma manera que la creación gime (8:22) y los creyentes gimen (8:23), el Espíritu también gime. El nos ayuda en nuestra debilidad (Los mejores manuscritos tienen el singular, “debilidad”, y no el plural, “debilidades”.). Nuestra debilidad o “flaqueza” (BC, BJ) es general; abarca todos los aspectos de nuestra vida. Los creyentes no somos gigantes espirituales como quisiéramos ser y sin la ayuda del Espíritu estamos en grandes problemas (Morris). El Espíritu no quita la debilidad, sino nos ayuda en la debilidad.

Al decir que “nos ayuda”, Pablo reconoce que él también participa de esta realidad de la flaqueza del cristiano y, por lo tanto, necesita la ayuda del Espíritu. El verbo que se traduce “ayudar” aparece solamente aquí y en Lucas 11:40 donde Marta pide a Jesús que ordene a María a ayudarla. Etimológicamente se compone de una raíz verbal que significa “tomar, recibir” y dos prefijos preposicionales una de las cuales significa “con” y la otra, “frente a”. Robertson sugiere el cuadro de dos personas una de las cuales viene a ayudar al otro a llevar un tronco poniéndose en la otra punta del tronco (A Grammar, p. 573). Quizás no hay que insistir demasiado en el sentido etimológico. Cranfield piensa que aquí el prefijo preposicional es para reforzar el sentido simple de “ayudar”. BI traduce: “Somos débiles, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda” (comp. “acude en socorro de nuestra flaqueza”, BC). 

El apóstol menciona un aspecto específico de nuestra debilidad, la oración. La frase “cómo debiéramos orar, no lo sabemos” ha sido interpretada de dos maneras. Puede entenderse en el sentido de que no sabemos como expresar la oración, eso es,  las palabras que se deben usar, o en el sentido de que no sabemos lo que debemos pedir. El segundo sentido parece más correcto (así NVI, NBE, BI, y Cranfield y Morris). Aun cuando pensamos que sabemos lo que debemos pedir, nuestro juicio puede estar equivocado. 

Es en esta circunstancia que “el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles”. Hay énfasis en el Espíritu; nadie menos que el Espíritu intercede (“precisamente el Espíritu viene en auxilio de nuestra debilidad”, NBE). El verbo traducido “intercede” aparece solamente aquí en el Nuevo Testamento; es la raíz verbal común para “interceder” reforzado con un prefijo preposicional que recalca la acción de interceder a favor de otro. El verbo común para interceder se usa en el próximo versículo con referencia a la intercesión del Espíritu a nuestro favor y en el versículo 34 con referencia a la intercesión del Cristo resucitado a la diestra del Padre a nuestro favor. La frase “por nosotros” de RV, que es omitida por RVA por no tener el apoyo de la mejor evidencia textual, hace explícito lo que el verbo expresa.

El Espíritu intercede “con gemidos indecibles”. La palabra traducida “indecibles” aparece solamente aquí en el Nuevo Testamento y ha sido interpretada de dos maneras. Algunos entienden que se refiere a lo trascendental de los gemidos; no pueden expresarse en el idioma común del hombre (“gemidos inefables”, BC, BJ, LPD). Otros entienden que se refiere a gemidos “que no pueden expresarse con palabras” (DHH; “con gemidos sin palabras”, NBE). 

Cranfield opta por la segunda interpretación y Morris dice que no hay manera de decidir entre las dos. La conclusión de Murray es que sea cual fuere la interpretación que se elige es claro que los gemidos no pueden expresarse en lenguaje articulado; no son pedidos formulados en un idioma inteligible. Además, son gemidos que se registran en los corazones de los hijos de Dios; no pueden interpretarse como gemidos del Espíritu separados de la acción de los creyentes. La referencia a los corazones en el versículo 27 parece no dejar lugar a dudas en este sentido. No hay razón para ver aquí una referencia a glosolalia. Morris hace dos observaciones al respecto. Glosolalia generalmente se ve como una expresión de alabanza y no de intercesión como en este caso. Pablo está hablando de la oración de todo creyente, no meramente del que ora en lenguas.


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