ROMANOS 8 D. Vida en el Espíritu (8:1-39) parte XII
29a Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo. “Sabemos” ha sido repetido por los traductores de RVA del versículo anterior; no está en el texto griego que empieza con una partícula lógica que significa “porque”. Aquí la partícula introduce apoyo a la declaración del versículo 28. El sentido de “conocer” es ilustrado por declaraciones del Antiguo Testamento que hablan de la gracia que operó en la elección de Israel: “Solamente a vosotros he conocido de todas las familias de la tierra” (Amós 3:2). “Yo te conocí en el desierto, en tierra de sequedad” (Ose. 13:5). Pablo confirma este sentido: “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él (1 Cor. 8:2); “mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios” (Gál. 4:9). Al decir que Dios “los conoció antes” (“de antemano, BI), Pablo no quiere decir que los conoció antes de que ellos lo conocieran sino antes de la creación del mundo (ver Ef. 1:4; 2 Tim. 1:9).
A estos que Dios conoció antes de la creación del mundo “los predestinó”. No es fácil distinguir la diferencia entre el sentido de “conocer antes” y “predestinar” (BI: “los destinó igualmente, desde un principio”). Los siguientes pasajes ilustran el sentido del verbo traducido “predestinar”: Hechos 4:28; 1 Corintios 2:7; Efesios 1:5, 11. Entre sí los dos términos señalan dos momentos o dos pasos que ponen en movimiento la iniciativa de gracia de Dios que resulta en la salvación de los hombres. Barrett afirma que la historia y composición de la iglesia no se debe al azar ni a las decisiones humanas; representa la concreción del plan de Dios.
Fueron predestinados “a ser como su Hijo” (DHH), a reproducir “la imagen de su Hijo” (BJ y LPD) o a reproducir “los rasgos de su Hijo” (BI y NBE). No hay ninguna duda con respecto al plan de Dios para aquellos a quienes él salva; es conformidad “a la imagen de su Hijo”. Probablemente esta frase refleja el concepto del hombre creado “a la imagen de Dios” (Gén. 1:27; literalmente, “según la imagen de Dios”) y el pensamiento de que Cristo es la misma imagen de Dios (2 Cor. 4:4; Col. 1:15). Aparentemente Pablo está pensando no solamente en la glorificación final del cristiano que será su conformidad plena a la imagen de Cristo a su retorno (1 Jn. 3:1-3), sino en la asimilación gradual de la mente y el carácter del creyente a los de su Señor (así Sandy y Headlam; ver Col. 3:10; 2 Cor. 3:18).
29b a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Dios no quiere que Cristo sea el único en gozarse de los privilegios de ser su hijo; desea que él sea “el mayor de muchos hermanos” (DHH). La palabra traducido “primogénito” (Col. 1:15, 18; Heb. 1:6; Apoc. 1:5) indica al mismo tiempo el lugar único y privilegiado de Cristo y el hecho de que comparte sus privilegios con sus hermanos.
30a Y a los que predestinó, a éstos también llamó. En los versículos 29 y 30 se encuentran una cadena de cinco verbos que describen en secuencia la obra redentora de Dios en la vida del creyente. Los primeros dos verbos se refieren a lo que Dios hizo en la eternidad, el tercer y el cuarto a lo que hace en el escenario del tiempo y el último a lo que hará más allá de la historia para completar la obra de salvación. El llamamiento a que se refiere el apóstol aquí es al llamamiento efectivo de quienes Dios ya había conocido y destinado “desde un principio” (DHH).
30b y a los que llamó, a éstos también justificó. La elección del concepto de justificación para describir el cuarto paso en el proceso es llamativo. Quizás habríamos esperado otros conceptos que nos parecen más amplios en su sentido y de uso más común, por ejemplo, redención o salvación. Es probable que Pablo haya elegido este verbo por el lugar que tienen los conceptos de la justicia de Dios y la justificación del hombre en el desarrollo del pensamiento de la carta. De nuevo se nos presenta el problema de como traducir el verbo al castellano. La traducción de DHH parece expresar en lenguaje más corriente el sentido: “los declaró libres de culpa” (comp. “los restableció en su amistad”, BI; “los rehabilitó”, NBE).
30c y a los que justificó, a éstos también glorificó. En primer lugar, sorprende el tiempo pasado del verbo. Es evidente que la glorificación del creyente en el sentido final es un evento futuro. Parece claro que el uso del verbo en tiempo pasado para referirse a un acontecimiento futuro es para subrayar su seguridad. Lo que Dios ha determinado se puede ver como un hecho aun cuando no ocurrió todavía. Como dicen Sanday y Headlam, con él no hay ni antes ni después.
En segundo lugar, también puede sorprender que Pablo haya pasado directamente de la justificación del creyente a su glorificación sin hablar de su santificación. Es probable que Bruce tenga razón al observar que en realidad la diferencia entre la santificación y la glorificación no es más que una diferencia de grado. La santificación es la conformidad progresiva del creyente a la imagen de Cristo en el presente (2 Cor. 3:18: Co. 3:10) y la glorificación es la conformidad última y completa a esta imagen cuando Cristo vuelve (Col. 3:4; 1 Jn. 3:2).
Bruce concluye: “Esto es, entonces, el propósito de la gracia de Dios en la predestinación—la creación de una nueva raza que exhibe la gloria de su Creador”. DHH traduce así el verbo: “les dio parte en su gloria” (comp. “los hizo partícipes de su gloria”, BI).
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