ROMANOS 8 D. Vida en el Espíritu (8:1-39) parte II
2_Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. “Porque” introduce la razón de la declaración del versículo 1; indica porque se ha podido afirmar que no hay condenación. La frase “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús” necesita ser interpretada en tres sentidos. En primer lugar, la expresión “la ley” las dos veces que aparece en el versículo parece significar “el principio” o “la regla” (NBE traduce “el régimen”.). En segundo lugar, la frase “de vida” puede relacionarse con “la ley” y el sentido resultante sería, “la ley del Espíritu, eso es, la de vida”. Pero parece mejor relacionarlo con Espíritu. El sentido resultante sería, “el Espíritu de vida”, vale decir, “el Espíritu que da vida” (así BJ, DHH, LPD), “el Espíritu vivificador” (BI).
En tercer lugar, la frase “en Cristo Jesús” puede relacionarse con diferentes expresiones de la frase anterior, pero parece mejor relacionarla con la frase que sigue, “en Cristo Jesús me ha librado”. La unión del creyente con Cristo Jesús hace posible su liberación mediante el régimen del Espíritu que da vida.
El tiempo del verbo traducido “ha librado” indica acción realizado en el pasado de manera definitiva y se refiere al momento de la conversión. Algunos manuscritos griegos tienen “te” (así BJ, NBE y la cuarta edición del texto griego de SBU) en lugar de “me”. De cualquier manera, es claro aquí que Pablo se refiere a lo que es cierto para todo creyente. DHH evita el problema poniendo “nos libera”.
Hemos sido librados “de la ley del pecado y de la muerte”. Pablo ha hablado de “la ley del pecado” en 7:23 y 25 y de como la ley obra la muerte en 7:10-11 y 13. Viene al caso preguntar como Pablo puede decir que es “vendido a la sujeción del pecado” (7:14) y decir que ha sido librado del régimen del pecado y la muerte. En respuesta a esto Cranfield hace tres observaciones: (1) las dos afirmaciones son ciertas con respecto a la situación del creyente; (2) sin embargo, opera en su vida una nueva fuerza más poderosa que la del pecado y la muerte y le capacita para rebelarse contra la sujeción al pecado; (3) la presencia del Espíritu es la promesa de una liberación absoluta futura de la autoridad del pecado y de la muerte. Morris cita una reflexión de Gifford: “La ley de Moisés tenía a su favor la justicia pero no el poder; la ley del pecado tenía a su favor el poder pero no la justicia; la ley del Espíritu tiene a su favor la justicia y el poder”.
3a Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne. “Porque” introduce la razón de la declaración hecha en el versículo 2 con respecto a la liberación del creyente. Lo que la ley de Moisés no podía hacer y lo que ninguna ley puede hacer, Dios ha hecho. El fracaso de la ley se debía a que estaba “condicionada por la debilidad de la naturaleza humana” (BI). La falla no estaba en la ley sino en la carne, la naturaleza pecaminosa humana.
3b Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. Lo que Dios ha hecho que la ley no podía hacer es condenar al pecado y lo hizo enviando a su propio hijo. El énfasis está en propio; envió nada menos que su propio hijo. La frase “en semejanza de carne de pecado” ha provocado discusión. Es probable que la intención de Pablo es enfatizar la realidad de la encarnación de Cristo por un lado y, al mismo tiempo, sugerir que aun cuando asumió la naturaleza humana en forma real y plena no dejó de retener su naturaleza divina. La frase “a causa del pecado” puede traducirse más precisamente “con respecto al pecado” o “para el pecado”, es decir, para resolver el problema del pecado (NBE traduce “para el asunto del pecado”.). Se debe tomar la frase “en la carne” con “envió” y no con el pecado. El significado es que “envió a su Hijo en la carne”, no que “condenó al pecado en la carne”. Lo que se logró mediante el envío del Hijo en la carne es la condenación del pecado. Es probable que hemos de entender “condenó” como abarcando tanto la sentencia como su ejecución. En Jesús Dios no solamente ha pronunciado una sentencia de condenación contra el pecado sino ha llevado a cabo el castigo anticipado por la sentencia. Como dice Morris, un edificio condenado no se usa más y su demolición es parte inevitable de la sentencia de condenación.
4 para que la justa exigencia de la ley fuese cumplida en nosotros que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Ahora Pablo indica el propósito de la condenación del pecado; es para que la justa exigencia de la ley (“lo que la ley ordena”, DHH) se cumpla en el creyente. BC traduce “para que el ideal de la ley se realizase plenamente en nosotros”. Para algunos la oración debe referirse al cumplimiento de la ley por Jesús ya que solamente él la ha cumplido plenamente y la frase “en nosotros” indicaría que los creyentes participan de los beneficios de su cumplimiento. Según este punto de vista, Pablo aquí se refiere a “justificación” y no a “santificación”. Sin embargo, parece claro que el apóstol está hablando de lo que ocurre en la vida del creyente y así lo entienden Bruce, Morris, Cranfield, Hendricksen y otros. Se debe notar que el verbo es pasivo; no dice que cumplimos la exigencia de la ley, sino que se cumple “en nosotros”. Sin lugar a duda, se expresa así para señalar que este cumplimiento de la exigencia de la ley es obra del Espíritu en el creyente. Bruce cita a Agustín: “La gracia fue dada para que la ley se cumpliese”.
Pero este cumplimiento de lo que la ley exige se limita a cierto grupo de personas. Se cumple en los que no andan conforma a la carne, sino conforme al Espíritu. Pablo usa una de sus metáforas favoritas para la vida cristiana, la de andar o caminar Hay variantes de traducción: “vivir conforme al Espíritu”(LPD), “seguir una conducta conforme al Espíritu” (BJ), y “proceder dirigidos por el Espíritu” (NBE). Para Morris esta metáfora es una manera feliz de describir el progreso no espectacular pero sí continuo que caracteriza la vida cristiana. El ideal de la rectitud que la ley exige se realiza en la vida de aquellos que se dejan conducir por el Espíritu de Dios. Bruce cita unas lineas de poesía que dicen:
La ley manda correr y trabajar,
Pero no me provee ni de pies ni de manos;
Mejor noticia trae el evangelio:
Me invita a volar, y me da alas.
5 Porque los que viven conforme a la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. “Porque” indica que Pablo ahora va a dar evidencia en apoyo de lo que acaba de decir, que la justa exigencia de la ley se cumple en la vida de los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. La presentación de esta evidencia se extiende hasta el versículo 11. La frase “los que viven conforme a la carne” (BI: “Los que viven entregados a” la carne) literalmente significa “los que son según la carne” (así BC). Quizás el cambio del verbo usado en el versículo 4 es meramente una variación de terminología sin cambio de sentido. Si hay una diferencia, entonces es que esta gente no solamente actúa según la carne sino que su mismo ser es según la carne.
Los que son según la carne “piensan en las cosas de la carne”. El verbo traducido “piensan” es difícil. En el Nuevo Testamento puede significar “pensar” o “sentir” o ambos (BI traduce “sienten y piensan” aquí.). Otras alternativas de traducción son “se preocupan por” (DHH), “aspiran a” (BC) y “desean” (LPD). Morris nota que es el mismo verbo que Jesús usa en su reprensión de Pedro en Mateo 16:23: “porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (RV). Indica la perspectiva, el enfoque que uno emplea en su evaluación e interpretación de las cosas y en sus decisiones.
En cambio “los que son según el Espíritu” (“los que viven a impulsos del Espíritu”, BI; “los que se dejan dirigir por el Espiritu”, NBE) piensan en las cosas del Espíritu (“tienden a lo propio del Espíritu”, NBE). Ellos tienen la perspectiva de las cosas que les da el Espíritu. Cranfield señala que cuando el verbo usado aquí aparece en la construcción “pensar las cosas [ideas] de otro” el sentido es “tener la opinión del otro”, “estar del lado del otro”, “ser del partido del otro”. Cuando uno permite que la dirección de su vida sea determinada por la carne, se pone del lado de la carne en el conflicto entre carne y Espíritu; cuando uno permite que la dirección de su vida sea determinada por el Espíritu, se pone del lado del Espíritu en el conflicto.
La tensión entre la carne y el Espíritu es el tema explícito en toda la sección de 8:4-9. Esta tensión está claramente marcada por Pablo en Gálatas 5:17: “Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente, para que no hagáis lo que quisierais”. El uso de “carne” en este pasaje es un ejemplo de lo que algunos llaman el sentido ético de la palabra. Indica la naturaleza humana pecaminosa. A la luz de la lista de sus obras en Gálatas 5:19-21 que incluye pecados como enemistad, celos e ira es claro que no se limita a lo sensual. De modo que carne en este sentido abarca la tendencia pecadora del hombre en el sentido más amplio, la de una vida separada de Dios y enfocada en sí misma.
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