ROMANOS 8 D. Vida en el Espíritu (8:1-39) parte XIII


5. Su canto de victoria (8:31-39). La idea para el título de esta sección es de Wilckens. Morris señala que los creyentes siempre han considerado este pasaje como una de las partes más maravillosas de una epístola maravillosa. Parece evidente que representa no simplemente la conclusión del argumento del capitulo 8, sino la conclusión de la sección que abarca capítulos 5 al 8 y, también, la conclusión del argumento de toda la epístola hasta este punto. El pasaje puede dividirse en dos secciones: los versículos 31 al 34 afirman la imposibilidad de sostener delante de Dios cualquier acusación contra el hombre justificado y los versículos 35 al 39 afirman la imposibilidad de que cualquier circunstancia separe a este hombre del amor Dios. En toda la sección se usa la primera persona, la primera persona plural de 31 al 37 y la primera persona singular en 38 y 39.

31 ¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? La primera pregunta del versículo con su partícula lógica “pues” debe relacionarse en forma inmediata con los versículos 28 al 30, pero introduce una sección de la epístola que es a la vez la conclusión: (1) del capítulo 8, (2) de la sección que empieza en 5:1 y (3) de los capítulos 1 al 8. La pregunta es la primera de una serie de cinco preguntas retóricas que se encuentran en los versículos 31 al 34. 

La oración condicional “Si Dios es por nosotros” que introduce la segunda pregunta retórica de la serie significa “Ya que Dios es por nosotros”. “Dios es por nosotros” es el resumen del mensaje del evangelio (Cranfield). Expresiones semejantes aparecen en los Salmos (Sal. 23:4; 56:9, 11; 118:6-7.). La pregunta retórica “¿quien contra nosotros” equivale a una declaración enfática. “!Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra nuestra¡” (DHH). Enemigos hay, pero con Dios a nuestro favor ningún enemigo podrá prevalecer y, por lo tanto, no hay razón de tener miedo.   

32a El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. La frase “no eximió (“no perdonó”, LPD, BJ; “no se reservó”, NBE) recuerda el lenguaje del ángel a Abraham después de que él no rehusó sacrificar a su hijo Isaac; la Septuaginta usa el mismo verbo para referirse a esta disposición de Abraham  (Génesis 22:12 y 16). La gran diferencia es que Abraham recibió de vuelta su hijo, pero no hubo ningún cordero para sacrificar en lugar del Cordero de Dios. La expresión “su propio Hijo” destaca la diferencia entre los hijos adoptivos y el Hijo unigénito. 

Dios “lo entregó por todos nosotros”. El sentido común de la preposición griega traducida “por” aquí es “a favor de, en beneficio de”. Sin embargo, en este contexto parece difícil evitar el sentido “en lugar de” (Ver el comentario de Murray y la nota de Morris.). La palabra “todos” subraya el alcance de la muerte redentora de Cristo. 

Murray cita las palabras de Octavius Winslow en un libro publicado a mediados del siglo pasado: “¿Quién entregó a Jesús a morir? No era Judas por dinero; ni Pilato, por miedo; ni los judíos, por envidia;--sino el Padre, por amor”. Sin embargo, Morris señala en una nota que se debe tener en cuenta que el mismo verbo puede usarse de la entrega de Jesús (1) por Judas (Juan 18:5); (2) por los principales sacerdotes y ancianos (Mat. 27:2); (3) por el pueblo de Jerusalén (Hech. 3:13); (4) por Pilato (Mar. 15:15); y (5) la entrega de si mismo por Jesús (Gál. 2:20). En última instancia somos nosotros los responsables ya que “fue entregado por nuestras transgresiones” (Rom. 4:25).

32b ¿cómo no nos dará gratuitamente también con él todas las cosas? La tercera pregunta retórica de la serie recuerda el pensamiento de Romanos 5:10-11. Si Dios ya ha hecho lo más difícil, entregar a su propio Hijo, podemos estar seguros que hará lo que es, en comparación, mucho menos costoso y difícil. Esta seguridad está reflejada en algunas de las traducciones: “¿no nos concederá toda clase de favores?” (LPD). La respuesta es por supuesto que sí. El verbo traducido “dar gratuitamente” es de la misma raíz que la palabra “gracia”; esto está reflejado en el uso de “gratuitamente” por RVA y por otras versiones que traducen dar “de gracia” (NBE) o “graciosamente” (BJ). A la luz de pasajes como 1 Corintios 3:21-23, la inclinación es entender la expresión “todas las cosas” en el sentido más amplio, aunque algunos lo limiten a “todo lo necesario para nuestra salvación” (Sanday y Headlam).   


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