ROMANOS 8 D. Vida en el Espíritu (8:1-39) parte VIII
3. Su esperanza futura (8:18-25). La referencia a ser herederos de Dios y a la glorificación ha preparado el camino para que el apóstol hable de la esperanza cristiana. La consideración del asunto en este párrafo es, en algunos aspectos, abarca el tema de una manera más amplia que en cualquier otro pasajes de los escritos paulinos. Incluye el lugar de la creación misma en esta esperanza.
18 Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada. Pablo inicia el párrafo sobre la esperanza cristiana refiriéndose a los padecimientos que han sido mencionados en el versículo anterior. “Porque” traduce la misma partícula de transición lógica que el apóstol ha usado en 13, 14 y 15 y que usará en 19 y 20. Aquí parece tener la función de señalar la relación entre los padecimientos y la gloria. El verbo traducido “considero” (comp. 3:28 y 6:11) indica “una convicción firme lograda mediante pensamiento racional en base al evangelio” (Cranfield; “sostengo”, NBE). Los padecimientos son los “del tiempo presente”, no los del momento preciso que vivía Pablo sino los de la era presente, la que empezó con los eventos del evangelio y terminará con la segunda venida. Los creyentes no están exentos de los sufrimientos propios de la era actual y deben aprender como hacer frente a ellos.
Sin embargo, estos padecimientos “en nada se comparan” (NVI; “son cosa de nada comparados”, NBE; “no tienen comparación”, BI) con la gloria futura. Uno o dos años antes en medio de tribulación sin precedentes en su vida, Pablo escribió a los corintios que “nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable” (2 Cor. 4:17). Bruce señala que no es meramente que la gloria es la recompensa del sufrimiento, sino que es el producto mismo del sufrimiento. Al decir que la gloria “ha de ser revelada”, se sugiere su existencia actual. Lo que falta es que sea manifestada. Quizás el énfasis aquí no es tanto en su revelación inminente (“pronto”), sino su revelación segura. El griego dice que ha de ser revelada no “a nosotros” sino “en nosotros”. Se revelará en la misma persona del creyente (“va a revelarse reflejada en nosotros”, NBE). Trae a la mente el texto de Efesios 3:10: “para que ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales”.
19 Pues la creación aguarda con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios. “Pues” (“De hecho”, NBE; “En efecto”, LPD) indica que el versículo 19 apoya la declaración del 18 con respecto a la gloria a ser revelada. De hecho, se puede decir que todo lo que sigue de 19 al 30 apoya y explica el versículo 18. La palabra traducida “creación” se ha interpretado de distintas maneras (“humanidad”, NBE; “universo”, DHH). Parece mejor entenderlo como una referencia a toda la creación infrahumana. Toda esta creación espera “con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios”.
El término traducida “con ardiente anhelo” aparece solamente aquí y en Filipenses 1:20 en el Nuevo Testamento. Es un término que etimológicamente sugiere la acción de estirar el cuello para poder vislumbrar a la distancia algo que se espera ansiosamente. Sugiere que la espera de la creación es expectante, persistente e impaciente. Descubrimos aquí que la esperanza cristiana es compartida por toda la creación infrahumana.
Lo que la creación aguarda es “el momento en que los hijos de Dios sean dados a conocer” (DHH). Los creyentes ya son hijos de Dios en esta vida, pero su estatus de hijos es velado y se percibe solamente con los ojos de la fe. Aun los hijos mismos tienen que creer que son hijos frente a mucha evidencia en contra en su circunstancia y condición (Cranfield).
20 Porque la creación ha sido sujetada a la vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sujetó, en esperanza. “Porque” explica el motivo de la espera ansiosa de la creación de la manifestación de los hijos de Dios a que el versículo anterior hizo referencia. El tiempo del verbo traducido “ha sido sujetada” (“fue sometida”, NVI) señala el momento después de la caída del hombre cuando Dios pronunció su juicio sobre la creación en Génesis 3:17-19 (“sea maldita la tierra por tu causa”, Gén. 3:17). El término traducido “vanidad” ha sido interpretada de diferentes maneras (“frustración, NVI; “fracaso”, NBE, BI). Cranfield parece estar en lo cierto al decir que indica que toda la creación infrahumana ha sido sometida a la frustración de no poder cumplir adecuadamente el propósito que Dios tenía para su existencia.
Esta situación se produjo no por elección de la creación (“no por su gusto”, NBE; “no espontáneamente”, BJ), sino por decisión de “aquel que la sujetó”, una referencia a Dios y no a Adán o a Satanás como han sugerido algunos comentaristas. Bruce indica que la doctrina de una caída cósmica es implícita en toda la Biblia desde la referencia en Génesis 3:17 a la maldición de la tierra hasta Apocalipsis 22:3 que dice que “no habrá más maldición”. Agrega: “El hombre es parte de la naturaleza, y la totalidad de la naturaleza de la cual él forma parte que fue creada buena, ha sido sometida a frustración y vanidad . . . .” Es claro que la forma en que el hombre actualmente se relaciona con la creación sigue condenándola a frustración y fracaso en cumplir con la intención del creador.
La frase “en esperanza” puede tomarse como parte de la oración que sigue como se entiende en RVA y muchas otras versiones o puede entenderse con la oración anterior como en RV (“por causa del que la sujetó en esperanza;”). La diferencia depende de factores de puntuación y de si la palabra al principio del versículo 21 es una conjunción de subordinación que significa “de que” (RVA) o una partícula lógica que introduce una nueva oración y significa “porque” (RV). Afortunadamente el detalle no parece afectar mayormente la interpretación. La sujeción de la creación infrahumana a la frustración no pudo ahogar durante todos los siglos de la historia su esperanza de poder un día cumplir plenamente con el propósito que Dios tenía en mente en su creación (“le quedaba siempre la esperanza”, DHH).
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