ROMANOS 9 -V. La justicia de Dios e Israel (9:1-11:36).Parte I
Capítulos 9 al 11 de Romanos han sido considerados de diferentes maneras por los comentaristas. Para algunos representan un apéndice o un paréntesis en el desarrollo del pensamiento de la carta. La lógica parece dictar pasar directamente del capítulo 8 a las exhortaciones prácticas de los capítulos 12 al 15. Sin embargo, para otros los capítulos 9 al 11 constituyen el corazón de la carta. La verdad debe estar en una posición intermedia entre estos dos extremos. Aunque el argumento parece llegar a su punto cumbre al final de Romanos 8, la discusión de como se expresa la justicia de Dios en su relación con Israel es necesaria antes de que Pablo puede pasar a las exhortaciones específicas.
Bruce sugiere por lo menos tres razones porque era necesario tocar el tema del lugar de Israel en el propósito redentor de Dios. En primer lugar, es un problema personal para Pablo. Le pesa el hecho de que los judíos se están excluyendo de la salvación que les había sido prometida en las Escrituras. En el preciso momento en que Pablo escribe a los romanos, está juntando una ofrenda para los creyentes judíos en Jerusalén para tratar de sanar la brecha que se ha abierto entre judíos y gentiles por la misión entre estos últimos. El empieza la nueva sección refiriéndose a su profunda tristeza por la falta de respuesta de su pueblo al evangelio (9:1-3).
En segundo lugar, la evidencia histórica y en la carta sugiere que la situación en la iglesia de Roma hacía necesario tratar el tema. Parece claro que los primeros creyentes en Cristo en Roma eran judíos, pero el edicto de expulsión de Claudio en el 49 d. de J.C. que obligó a los judíos a salir de la ciudad (Hech. 18:2) parece haber dado como resultado una congregación mayormente gentil (Ver, por ejemplo, 1:13.). Al escribir Pablo, el edicto puede haber quedado sin efecto y el retorno de los judíos posiblemente está provocando tensiones en la congregación (Ver la discusión del problema de débiles y fuertes en el capítulo 14.). Capítulos 9 al 11 tratan de señalar que tanto judíos como gentiles están contemplados en los planes de Dios.
En tercer lugar, hay un motivo teológico para exponer el tema. Pablo ha insistido en que la justificación del hombre por fe no es nueva. Es lo que Dios ha estado haciendo siempre y el caso clásico de Abraham lo confirma. Si el evangelio de Jesucristo es la confirmación de lo que Dios había prometido a su pueblo, como es que ellos no lo han aceptado. Si Pablo tiene razón al insistir que Jesús es el Mesías prometido, como explicar que el pueblo que había recibido estas promesas no lo han reconocido como tal. Es esta incomprensible contradicción (9:4-5) que requiere explicación.
Cranfield encuentra apropiada la ubicación de estos capítulos porque:
(1) siguen con el tema de la esperanza cristiana (8:17-39) y
(2) la discusión de la relación de Dios con Israel provee una base teológica más segura para las exhortaciones éticas de capítulos 12 al 15. Además, la discusión del propósito de Dios que se expresa en la salvación del creyente, tan prominente en 8:17-39 (ver especialmente 8:29-30), deja lugar a una pregunta. Si la salvación del creyente depende de una intención eterna de Dios de llevarlo a cabo, ¿puede el creyente realmente estar seguro a la luz de la aparente frustración de su propósito de salvar a Israel?
Morris señala aspectos interesantes de terminología. En los capítulos 9 al 11 Pablo usa la palabra Dios veintiséis veces, pero Cristo solamente siete veces y Espíritu una sola vez. La palabra judíos se menciona dos veces, pero Israel once veces aunque no se usa en otra parte de la carta. Morris dice: “Pablo está refiriéndose a la nación en su calidad de pueblo del pacto, el pueblo de Dios”. Términos usados en el resto de Romanos aparecen con una frecuencia semejante como, por ejemplo, justicia (nueve veces), creer (ocho veces) y fe (seis veces).
El concepto clave de la sección es la misericordia. El verbo traducido comúnmente “tener misericordia” aparece siete veces (Aparece una sola vez en lo demás de Romanos y solamente cinco veces más en todas las demás cartas paulinas incluyendo las pastorales.). El sustantivo “misericordia” aparece dos veces (una sola vez en lo demás de la carta).
Capítulos 9 al 11 presentan al intérprete algunos de los problemas más difíciles de la carta. En la resolución de estos problemas, nada es más importante que la necesidad de tomar los tres capítulos como un todo y no sacar conclusiones acerca del pensamiento de Pablo antes de haber llegado al final de la sección.
El problema de lo que ha ocurrido con Israel debía haber ocupado la mente de Pablo durante largo tiempo. La respuesta que él expone aquí es el fruto de mucha reflexión en torno al tema. Esta respuesta tiene cuatro aspectos. (1) Lo que ha pasado con Israel en un sentido se debe a la intención de Dios expresada en su soberana elección (9:1-29). (2) En otro sentido lo ocurrido se explica por la falta de respuesta del pueblo al ofrecimiento constante de misericordia de parte de Dios (9:30-10:21). (3) De hecho, hay un remanente que ha creído en Jesús y este remanente es la promesa de una respuesta mucho mayor del pueblo (11:1-16). (4) Finalmente, si el rechazo del evangelio ha resultado en bendición para los gentiles, la aceptación del Mesías por Israel significará una bendición aun más grande para todos los creyentes, judíos y gentiles (11:17-32).
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