ROMANOS 9 -V. La justicia de Dios e Israel (9:1-11:36).Parte VI



 A. La responsabilidad del hombre (9:30-10:21)

Romanos 9:30 nos introduce a la segunda sección de esta parte de la epístola (capítulos 9 al 11). Este es uno de los ejemplos donde la división actual del texto de la Biblia en capítulos hecha por Esteban Langton por el año 1205 no es tan feliz. 

En la sección anterior, Romanos 9:1-29, el énfasis ha estado en la soberanía de Dios y como él lleva a cabo su propósito redentor mediante el principio de la elección de ciertas personas y ciertas naciones. Ahora la atención se vuelve hacia la otra cara de la moneda, la responsabilidad humana. Hay una segunda manera de responder a la pregunta con respecto a lo que ha ocurrido con Israel. Su rechazo puede explicarse en términos de un camino equivocado con respecto a la manera en que el hombre se salva y su obstinada persistencia en este camino a pesar de todos los intentos de Dios de hacerlos volver al camino correcto.

La sección se divide en tres partes: 

(1) el fracaso de Israel (9:30-10:4); 

(2) justicia al alcance de todos (10:5-13); 

(3) la incredulidad del hombre (10:14-21).

1. El fracaso de Israel (9:30-10:4). En 9:1-29 Pablo ha contrastado la desobediencia de los judíos y la obediencia de los gentiles. Sin embargo, es necesario definir con más precisión la naturaleza de la desobediencia de los judíos y la naturaleza de la obediencia de los gentiles. En 9:30-33, un párrafo de transición de la sección anterior a la nueva, el apóstol ofrece esta definición en forma resumida. 

30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, quienes no iban tras la justicia, alcanzaron la justicia, es decir, la justicia que procede de la fe. La pregunta, “¿Qué, pues, diremos?”, aquí introduce una conclusión (LPD: “Qué conclusión sacaremos de todo esto?”). La conclusión es que gentiles (“paganos”, NBE; “no judíos”, BI) han alcanzado justicia. Falta el artículo definido en griego de modo que la referencia no es a “los gentiles”, vale decir a todos los gentiles como grupo, sino a ciertos gentiles, los que han recibido el evangelio. Vuelve a aparecer la palabra “justicia” tan característica de Romanos (ver 1:17). Aparece en 9:30-31 cuatro veces, lo que nos asegura que el tema de esta sección es la de toda la carta, la justicia de Dios por fe. El sentido de la palabra “justicia” debe ser la misma que en lo demás de la carta, un estado de justicia a los ojos de Dios,la condición de la persona que ha sido absuelta de culpa (DHH: “Dios ha declarado libres de culpa a los paganos”.).

Pablo llama la atención al hecho de que gentiles que “no iban tras la justicia, alcanzaron la justicia”. Los verbos traducidos “ir tras” y “alcanzar” pueden reflejar la imagen de la carrera (comp. Fil. 3:12). El sentido de la primera es “tener como meta, buscar de manera esforzada”. Sin lugar a duda, hubo gentiles que se esforzaron por lograr una vida moralmente excelente, pero no era la regla general. Además, aun en estos casos con unas pocas excepciones no habían buscado un estado de justicia a los ojos del único y verdadero Dios. Ahora al aceptar el evangelio estos gentiles han alcanzado de manera sorprendente justicia, pero una justicia “que procede de la fe”. 

Esta última expresión traduce la misma frase preposicional griega usada en 1:17 (dos veces) y 3:30. RVA siguiendo el sentido direccional de la preposición interpretan la frase como indicación de la fe como el punto de procedencia de la justicia (comp. “la justicia que nace de la fe”, BC y “la que proviene de la fe”, LPD). Otros intérpretes entienden que el sentido de la frase preposicional es simplemente “por medio de la fe” (DHH; así también RV, NVI, BLA, etc.).  

31 mientras que Israel, que iba tras la ley de justicia, no alcanzó la ley. Ahora Pablo contrasta la situación de Israel con la de los gentiles y, aunque los verbos usados sugieren que se sigue pensando en la metáfora de la carrera, los otros términos usados nos sorprenden. Estamos preparados para leer que Israel que iba tras la justicia no alcanzó la justicia. En cambio, Pablo dice que Israel “iba tras la ley de justicia” y que “no alcanzó la ley”. Ley aquí se refiere a la ley mosaica, es decir, la ley de Dios. Al decir “la ley de justicia” describe esta ley en términos de su promesa de justicia. Pero los judíos que hicieron de la ley su meta fundamental, no la alcanzaron. Si es una ley que promete justicia y los judíos se esforzaron en cumplirla, ¿cómo es que no alcanzaron esta ley? El versículo 32 responde a esta pregunta.  

32a ¿Por qué? Porque no era por la fe, sino por obras. El argumento se lleva adelante mediante una pregunta de la razón del fracaso de Israel. La oración de respuesta no tiene verbo y  la primera frase dice simplemente: “Porque no por fe”. Los traductores de RVA han suplido el verbo “era”, pero lo más probable es que se debe entender el mismo verbo que se ha usado en los dos versículos anteriores y que se ha traducido “ir tras”(“buscar”, BJ; “procurar”, DHH). En este caso, habría que suplir un complemento directo que debe ser el mismo del versículo anterior “la ley de justicia”. BLA traduce, “Porque no iban tras ella [la ley de justicia] por fe”. En la segunda frase de la oración, RVA ha omitido traducir el adverbio “como”. BLA traduce precisamente “sino como por obras” (comp. “sino como si fuera fruto de las obras”, BC).

De modo que Israel tenía una meta correcta, “la ley de justicia”, pero se equivocaron en la manera de alcanzarla. Intentaron llegar a la meta “como por obras”, es decir, como si fuese posible llegar por sus propias acciones. Debían haber buscado la meta “por fe”. La ley de justicia tendría que haberles mostrado que la única manera de ser aceptado por Dios era reconocer la imposibilidad de lograrlo por esfuerzo propio y depender totalmente de la misericordia de Dios.     

32b-33 Tropezaron en la piedra de tropiezo, como está escrito. 

He aquí pongo en Sion 

Una piedra de tropiezo 

y una roca de escándalo;

y aquel que cree en él

no será avergonzado.

Pablo ahora da una interpretación cristológica al fracaso de Israel al introducir la idea de “la piedra de tropiezo”. La frase viene de Isaías 8:14 y el apóstol procede a citar parte del versículo y unir lo citado a una parte de Isaías 28:16. Los dos versículos tienen en común el uso de la figura de la piedra, pero en Isaías 8:14 la piedra sirve de piedra de tropiezo y trampa y en 28:16 sirve de base segura de que se puede depender. El contexto de los dos pasajes de Isaías es el mismo, la invasión asiria de Israel. Dios mismo será el refugio seguro para los que ponen su confianza en él (Isa. 28:16), pero los que ponen su confianza en sus propios poderes y recursos “tropezarán y caerán, y serán quebrantados” (Isa. 8:15a). “Quedarán atrapados y apresados” (Isa. 8:15b). 

Isaías 28:16 aparece en un contexto donde el profeta está advirtiendo a los gobernantes que piensan que están seguros por sus pactos y sus mentiras (Isa. 28:15) que no escaparán el torrente destructor de la invasión asiria. Pero Jehovah ya ha hecho provisión. “He aquí que yo pongo como cimiento en Sión una piedra, una piedra probada. Una preciosa piedra angular puesta como cimiento estable. El que crea no se apresure.” (Isa. 28:16). Esta es la versión del texto hebreo donde “no apresurarse” significa “no tener pánico”. En la crisis que viene el que pone su fe en esta provisión de Dios no tendrá pánico. En la versión griega de Isaías que cita Pablo la  última frase dice que “aquel que cree en él no será avergonzado”, eso es, no será desilusionado, decepcionado. Los que confían en Dios nunca tendrán razón para dudar de su confianza en él.  

El fracaso de Israel se debe a su falta de depender de la provisión de Dios para su salvación y, en última instancia, aceptar la provisión suprema para su salvación, Jesús el Mesías. La combinación de los dos pasajes (Isa. 8:14 y 28:16) como una profecía de Cristo y su salvación parece haber sido común en la predicación temprana. Ocurre también en 1 Pedro 2:6-8 donde se agrega un tercer texto acerca de la piedra, el texto de la piedra rechazada de Salmo 118:22. 



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