ROMANOS 9 -V. La justicia de Dios e Israel (9:1-11:36).Parte II


A. La soberana elección de Dios (9:1-29)

Esta sección está dividida en tres partes: 
(1) la profunda tristeza de Pablo por el rechazo del evangelio por la nación de Israel (9:1-5); 
(2) la exposición del principio de la elección y ejemplos de como ha operado en la historia de la nación (9:6-18); 
(3) la defensa del principio de la elección (9:19-29).
1. La tristeza de Pablo (9:1-5). La nueva sección empieza abruptamente sin partícula de transición (comp. 1:18; 3:21; 5:1) y sin una relación lógica directa con la terminación de la sección anterior (5:1-8:39). Sin embargo, capítulos 9 al 11 desarrollan el tema de la carta, la justicia de Dios (1:16-17); se refieren específicamente a su justicia en su relación con Israel. En una nota Morris señala que John Piper dio a su obra exegético teológica sobre Romanos 9:1-23 el título “La justificación de Dios” (The Justification of God). Pablo introduce el nuevo aspecto del tema señalando de la manera más enfática su profundo pesar por la incredulidad de su pueblo y su ferviente deseo de su conversión.
  1-2 Digo la verdad en Cristo: no miento. Mi conciencia da testimonio conmigo en el Espíritu Santo de que tengo una gran tristeza y continuo dolor en el corazón. Cinco expresiones subrayan lo verídico de su declaración: 
(1) “Digo la verdad” (En griego la primera palabra del versículo es “verdad”. “Verdad digo”, RV.). 
(2) “En Cristo” es más que “como cristiano” (así BI y DHH); se refiere a su unión con Cristo y sugiere una declaración en presencia de Cristo. (3) “No miento” (comp. 1 Tim. 2:7; Gal. 1:20; 2 Cor. 11:31). 
(4) “Mi conciencia da testimonio conmigo”. (5) Este testimonio es “en el Espíritu Santo” (“guiada por el Espíritu Santo”, DHH; “iluminada por el Espíritu Santo”, NBE). Para el apóstol es de importancia fundamental que los romanos acepten como totalmente cierto lo que declara acerca de sus propios sentimientos con respecto a la situación espiritual de su nación. Estos sentimientos están expresados en la declaración “tengo una gran tristeza y continuo dolor en el corazón”. El apóstol de los gentiles seguía sintiendo una gran carga por su propia nación y este debe ser el sentimiento de todo creyente sea judío o gentil.
  3 porque deseara yo mismo ser separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los que son mis familiares según la carne. La partícula de transición, “porque”, indica que este versículo es una explicación de hasta donde llega la tristeza y dolor de Pablo por su pueblo. Si pudiera favorecer a su pueblo, él estaría dispuesto a ser “anatema, separado de Cristo” (RV, BLA). Es importante retener la palabra “anatema” (omitida en RVA) que Pablo usa porque es el término específico para designar algo o alguien destinado a sufrir destrucción como expresión del castigo de Dios (Ver el caso clásico de Acán en Josué 7, especialmente 7:13.). El sentido del término es ser maldito (LPD) o estar bajo maldición (DHH), ser un proscrito (NBE). Esto se explica con una frase preposicional, “de Cristo”, vale decir, separado de Cristo. Pablo aceptaría voluntariamente lo que ninguna fuerza en el mundo es capaz de lograr, ser separado de Cristo (comp. 8:35-39), eso es, condenación eterna.
Estas expresiones indican hasta donde Pablo estaría dispuesto a ir “por el bien de mis hermanos”, literalmente “por mis hermanos”, si fuese de valor. Otras versiones traducen “por amor a mis hermanos” (RV), “en beneficio de mis hermanos” (BI). En un contexto de castigo se podría encontrar la idea de sustitución en la frase, “en lugar de mis hermanos”. Inevitablemente el versículo trae a la mente el ruego de Moisés: “Pero ahora perdones su pecado; y si no, por favor, bórrame de tu libro que has escrito” (Ex. 32:32). Pablo llama a los judíos “hermanos”, término que generalmente se usa para referirse a creyentes. Aquí lo califica con la frase “los que son mis familiares según la carne”, frase que en este caso significa “los de mi propia raza” (LPD), “los de mi raza y sangre” (NBE). BI traduce las dos expresiones “mis hermanos de raza”.
4 Ellos son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas. Al decir que son israelitas los identifica no como miembros de una nación o un grupo étnico, sino como el pueblo escogido de Dios (“el pueblo de Israel”, NVI). Los versículos 4 y 5 detallan ocho bendiciones especiales que pertenecen en forma especial a los judíos. 
Les pertenece “la adopción” como hijos de Dios. Este es el único pasaje en el Nuevo Testamento donde adopción no se refiere a creyentes. En el Antiguo Testamento tampoco se usa de Israel, pero Bruce señala que la idea está presente en pasajes que hablan de Israel en forma colectiva como “hijo” de Dios (Exo. 4:22; Jer. 31:9; Ose. 11:1) o en forma individual como sus “hijos” (Ose. 1:10). Se refiere a la elección por gracia de la nación para ser su hijo.
Les pertenecen “los pactos” (“las alianzas”, BC, LPD). Algunos manuscritos antiguos y buenos tienen “el pacto” refiriéndose al pacto de Sinaí, pero es probable que se debe dar preferencia al plural y entender una referencia a los varios pactos, por ejemplo, con Noé (Gén. 9:9), con Abraham (Gén 17:2), con Moisés (Exo. 24:8) con Josué (8:20 sgs.) y con David (2 Sam. 23:5). 
Les pertenece “la gloria” (“la gloria divina” NVI), la manifestación visible de la presencia de Dios en medio de su pueblo como, por ejemplo, en el tabernáculo (Exo. 40:34) y el templo (1 Rey. 8:10 sgs.). DHH traduce “Dios estuvo entre ellos con su presencia gloriosa”. 
Les pertenece “la promulgación de la ley”. El término que se usa puede indicar 
(1) el acto de legislar o promulgar leyes o 
(2) las leyes que resultan. RVA ha interpretado la palabra en el primer sentido, pero quizás es más lógica entenderlo en el segundo sentido y traducir con BC y BJ “la legislación” como equivalente a “la ley”, es decir, la ley mosaica. 
Les pertenece “el culto”, el culto instituido por Dios, según las indicaciones, sobre todo, de Levítico y que tuvo su expresión histórica en el servicio del templo (“el privilegio de adorar a Dios”, NVI). Es “el culto” en contraste con todos los cultos que los hombres han fabricado.
Les pertenecen “las promesas”. Es  natural pensar en las promesas hechas a Abraham (Gén. 12:7; 13:14-17; 17:4-8; 22:16-18) y repetidas a Isaac (Gén. 26:3 sgs.) y a Jacob (Gén 28:13 sgs.); pero debe incluir las promesas escatalógicas y mesiánicas y, quizás, las muchas promesas generales de bendición para el pueblo.
5 De ellos son los patriarcas; y de ellos según la carne proviene el Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. Les pertenecen “los patriarcas”, literalmente “los padres”, específicamente Abraham, Isaac, Jacob y sus doce hijos y quizás algún otro personaje importante del Antiguo Testamento como David (Mar. 11:10; Hech. 2:29). 
Pablo completa la lista mencionando el privilegio más grande de los judíos, el hecho de que “el Mesías” (DHH, NBE) era judío. El apóstol califica esta declaración con la frase “según la carne”, vale decir, “en lo humano”, (NBE), “en cuanto a hombre”, BI). Esto quiere decir que hay algo más que su descendencia humana que se puede afirmar con respecto a la naturaleza de Cristo.
La última frase, “quien es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos”, nos presenta con uno de los más discutidos problemas de interpretación del Nuevo Testamento. 

En esencia, el problema es si esta frase se refiere 
(1) a Cristo o 
(2) a Dios Padre.

Casi todos los argumentos sintácticos y lógicos favorecen la primera interpretación. El principal argumento de peso para aceptar la segunda interpretación es el hecho de que no hay otro pasaje donde Pablo claramente se refiere a Cristo por medio del término theos, “Dios”. Aunque sigue la discusión, el consenso entre traducciones recientes es entender que Pablo se refiere a Cristo en esta frase (así: RV, BLA, DHH, NVI, BJ, BI, BC, LPD). Constituye una declaración singular de la divinidad de Jesús.

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