ROMANOS 9 -V. La justicia de Dios e Israel (9:1-11:36).Parte IV
3. El problema moral de la elección (9:19-29). Pablo ha expuesto el principio de la elección y ha citado tres ejemplos de la historia de Israel: Isaac y Ismael, Jacob y Esaú, y el caso de el Faraón. Ha insistido en la total soberanía de Dios en la demostración de su misericordia. De paso ha tocado el tema de la justicia de Dios y la elección. En la sección que viene ahora él responde más directamente al asunto del problema moral y la elección.
19 Luego me dirás: ¿Por qué todavía inculpa? Porque, ¿quién ha resistido a su voluntad? El uso de la segunda persona singular, “me dirás”, introduce la objeción del lector al argumento de Pablo. Se presenta en la forma de dos preguntas conectadas; la segunda apoya la primera. Si las cosas son como se presentan en el versículo anterior (“Siendo así”, DHH), si el Dios soberano tiene misericordia del que quiera y endurece al que quiera, entonces, ¿cómo puede Dios culpar o reprochar (BLA) al hombre? Si aun el acto de endurecer resulta en mostrar su poder y dar a conocer su nombre, ¿cómo puede Dios estar enojado con el hombre? ¿Quién resiste su voluntad? Es probable que el tiempo del verbo en la segunda pregunta debe entenderse no en términos históricos como la entienden los traductores de la RVA, “¿quién ha resistido?”, sino en términos actuales, “¿quién resiste” o “se opone” a su voluntad? La respuesta implícita es que nadie efectivamente resiste la voluntad divina.
20 Antes que nada, oh hombre, ¿quién eres tú, para que contradigas a Dios? ¿Dirá el vaso formado al que lo formó: “¿Por qué me hiciste así?” Pablo ha anticipado en el versículo anterior las preguntas del lector y ahora responde. NVI traduce: “Respondo”. Sin embargo, su respuesta consiste de sus propias preguntas. Hay una serie de cinco preguntas en los versículos 20 al 24. La expresión “oh hombre” aparece primero en el versículo en el texto griego para énfasis y está contrastado con “Dios” que aparece al final de la primera pregunta del versículo 20. Su pregunta, “¿quién eres tú, para que contradigas a Dios?”, implica que el hombre finito y caído (BI traduce “pobre hombre”.) no tiene derecho a cuestionar las intenciones del soberano de la historia. El verbo usado en la pregunta significa “contestar” o “discutir”.
Pablo sigue con una segunda pregunta en apoyo de la primera: “¿Dirá el vaso formado al que lo formó: ‘¿Por qué me hiciste así?’.” Esta pregunta usa la imagen del alfarero tan común en el Antiguo Testamento (Job 16:8; Sal. 2:9; Isa. 29:16; 41:25; 45:9: 64:8; Jer. 18:1-12). Las palabras de la pregunta reflejan el lenguaje de Isaías 29:16 y 45:9. Las palabras usadas significan simplemente “el objeto modelado” y “el que lo modela” (BLA), pero en este contexto es claro que se trata de vasos o ollas (Ver v. 21). El griego anticipa una respuesta negativa: “Acaso la olla de barro le dirá al que la hizo . . .” (DHH).
El apóstol no está diciendo que las preguntas no tienen respuestas, sino que las preguntas en sí son ilegítimas. El comentario de Bruce es pertinente. “Dios no tiene que responder al hombre por lo que hace. Sin embargo, se puede depender de que él actuará en consecuencia con su carácter como ha sido revelado en forma suprema en Cristo.”
21 ¿O no tiene autoridad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para uso honroso y otro para uso común? En la tercera pregunta, Pablo sigue usando la analogía del alfarero, pero mientras la pregunta anterior se hacía desde la perspectiva del vaso, ahora la pregunta se hace desde la perspectiva del alfarero. La lógica de la ilustración es clara. La misma naturaleza del trabajo del alfarero requiere que el pueda concebir y producir con el mismo barro vasos o ollas para diferentes fines, en algunos casos honrosos y en otros comunes (literalmente, “para honra o para deshonra”). La traducción de LPD hace explícito el sentido: “¿No es el alfarero dueño de su arcilla, para hacer de un mismo material una vasija fina o una ordinaria”. En 2 Timoteo 2:20 los vasos se hacen de diferentes materiales para diferentes fines.
La conclusión es que el Soberano de la historia es libre para destinar a los hombres para diferentes funciones en el curso de la historia de redención para el cumplimiento de su propósito. Hasta aquí parece evidente que la ilustración del alfarero se refiere solamente a los usos o roles de los vasos. No hay ninguna sugerencia de una voluntad caprichosa en la manera de proceder de Dios ni hay alusión a los destinos finales de las personas. De hecho, en la continuación del argumento Pablo demostrará que Dios procede con paciencia y misericordia.
22 ¿Y qué hay si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira que han sido preparados para destrucción? Los versículos 22 al 24 son notablemente difíciles por la construcción gramatical de las oraciones y por las expresiones mismas. La frase “vasos de ira preparados para destrucción” se ha interpretado de maneras diferentes. ¿Quién los ha preparado para destrucción? Se han sugerido las siguientes respuestas: Dios, los vasos mismos (El participio traducido “preparados” puede ser voz media en lugar de voz pasiva con un sentido reflexivo.), Satanás, o los vasos con alguna ayuda de Satanás.
Cranfield, en cambio, sugiere que la intención de Pablo es dirigir la atención al hecho de que los vasos están listos para destrucción sin pensar en algún hecho de parte de Dios o ellos mismos que explica su condición. Señala la expresión paralela “hijos de ira” usada en Efesios 2:3 donde es claro que se refiere a la condición de creyentes antes de su conversión. De modo que, para Cranfield, aunque su situación actual puede describirse como “vasos de ira”, esto no indica que tienen que permanecer en esta condición. Evidentemente la “destrucción” es destrucción eterna, el destino de estos vasos si persisten en su condición actual.
A pesar de las dificultades del versículo 22 es claro que el énfasis está en la paciencia de Dios que soporta los vasos de ira listos para la destrucción. Tanto la ira como la paciencia de Dios tienen un solo propósito último, contribuir a las condiciones que permitirán la demostración de misericordia como indica el versículo 23.
23 ¿Y que hay si él hizo esto, para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia que había preparado de antemano para gloria. El lenguaje sigue difícil y los traductores buscan de diferentes maneras completar el sentido. A pesar de las dificultades hay cierto consenso en el sentido general. El versículo es el lado opuesto de lo expuesto en el anterior. Aquí tenemos “vasos de misericordia” en lugar de “vasos de ira”. Sobre estos vasos Dios da a conocer la riqueza de su gloria (NBE: “su inagotable esplendidez”; para el sentido de gloria véanse 2:7, 10; 3:23; 5:2: 8:28.).
Se debe notar las diferencias en lo que se afirma con respecto a las dos clases de vasos:
(1) los vasos de misericordia han sido preparados para gloria no para destrucción;
(2) Dios se identifica explícitamente como aquel que ha preparado los vasos de misericordia para gloria, mientras en el caso de los vasos de ira, como ya se ha visto, no hay identidad explícita del agente de la preparación para destrucción;
(3) Dios preparó “de antemano” los vasos de misericordia, expresión que no se usa en el caso de los vasos de ira.
Se supone que esta última expresión se refiere a la actividad de Dios en la elección y la predestinación a que Pablo se refiere en 8:28-30, aunque algunas encuentran aquí una alusión a la preparación para gloria que Dios realiza en la historia de su pueblo y la experiencia personal de cada hijo suyo.
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