Un futuro lleno de esperanza

Un futuro lleno de esperanza



En esta mañana les invito a invocar su atención en un gran texto de aliento del A.T., Jeremías 29.11, un texto muy conocido. Stott lo considera como quizás el equivalente en el A. T. de Romanos 8.28 en el N. T.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jer 29:11 NVI)

Jeremías vivió en la época de principios del siglo VI antes de Cristo, época de la caída de Jerusalén en manos de Nabucoconosor y los babilionios, la destrucción absoluta de la ciudad incluyendo el templo y el exilio del pueblo a Babilonia. El libro de Lamentaciones describe la magnitud de la destrucción y el sentido de desesperación que provocó. Parecía el fin de todas las esperanzas de un futuro para la nación elegida por Dios como pueblo propio. Para el profeta debe haber parecido el fin del mundo. Es en este momento, uno de los más negros en la historia del pueblo de Dios, que le vino la palabra del Señor. 

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jer 29:11 NVI) 

El texto es parte de la carta que Jeremías envió a los desesperados exiliados en Babilonia y en el versículo Dios afirma tres cosas.

En primer lugar, Dios afirma que hay:

I. Un futuro con sentido en el presente catastrófico de su pueblo cuando parece que no hay ninguno

Era uno de estos momentos en que lo que ocurría parecía no tener ningún sentido. Parecía que quien mandaba no era Dios sino el más grande de los reyes de Babilonia, el poderoso y arrogante rey Nabucodonosor, aquel hombre que construyó la estatua de oro y mandó que fuera objeto de adoración de todo el mundo. Sin embargo, en la carta de Jeremías a los exiliados Dios afirma que él había permitido que fueran llevados de Jerusalén a Babilonia. Formaba parte de sus planes para ellos. El presente catastrófico tenía sentido aun cuando parecía no tener ninguno. Dios seguía siendo el soberano de todos los soberanos. 

El Salmo 137 describe la enorme tristeza del pueblo de Israel en exilio en Babilonia. Extrañaban a Jerusalén. Su situación era de un pueblo exiliado de su país como prisioneros de guerra. Escuchemos su lamento.

 Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión. (Psa 137:1 NVI) En los álamos que había en la ciudad colgábamos nuestras arpas. (Psa 137:2 NVI) Allí, los que nos tenían cautivos nos pedían que entonáramos canciones; nuestros opresores nos pedían estar alegres; nos decían: «¡Cántennos un cántico de Sión!» (Psa 137:3 NVI) ¿Cómo cantar las canciones del SEÑOR en una tierra extraña? (Psa 137:4 NVI)

Dios afirma a los exiliados, “Solo yo sé los planes que tengo” (RVC). Dios tenía planes desconocidos por su pueblo. Hoy también hay un futuro con sentido cuando por el momento puede parecer que no hay ninguno.

Por el momento parece que Putin manda en la situación actual en Ucrania. Pero más allá de toda la fuerza militar ruso hay una mano divina que está ejecutando planes que escapan nuestra capacidad de comprensión. En el peor momento debemos seguir confiando en que hay un futuro con sentido para el pueblo de Dios cuando parece que no hay ninguno. En el momento más desesperante Dios no ha abdicado del trono y tiene planes solamente conocido por él. Hay un futuro con sentido cuando parece que no hay ninguno. 

En segundo lugar, Dios afirma que hay:

II. Un futuro que hace posible convertir el catastrófico presente en bendición.

Los falsos profetas estaban diciendo al pueblo que pronto Dios los iba a llevar de vuelta a su tierra, No había ninguna necesidad de preocuparse por establecerse en Babilonia. Dentro de poco estarían de vuelta en su país. Sin embargo, el mensaje de Dios por medio de Jeremías para el pueblo era muy distinto. Él había hecho transportar al pueblo de Jerusalén a Babilonia. Aun en el exilio sus planes para ellos fueron para bien y no para mal. Escuchemos lo que Dios dice a su pueblo.

“Así dice el SEÑOR Todopoderoso, el Dios de Israel, a todos los que he deportado de Jerusalén a Babilonia: (Jer 29:4 NVI) Construyan casas y habítenlas; planten huertos y coman de su fruto. (Jer 29:5 NVI) Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al SEÑOR por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.” (Jer. 29.7, NVI)

Fíjense en como Dios exhorta al pueblo a que se den cuenta de que aun en el exilio él puede bendecirlos. Los planes de Dios para los suyos son planes para el bien y no para el mal aun en medio de la adversidad del exilio. El podía convertirlo en una circunstancia donde ellos pueden ser bendecidos y ser una bendición. 

Hace tiempo vi un artículo acerca de un cuadro por el pintor ruso Nikolai Yaroshenko de una ciudad en Ucrania. En el cuadro cinco prisioneros—un soldado, un obrero, un campesino, una madre y un niño—miran por la ventana con barras de un vagón de ferrocarril.

El niño está alimentando las palomas que vuelan por el lugar. En medio de una situación terrible los cinco prisioneros eligen participar de la vida. El título del cuadro es “Hay vida en todas partes”. La mano sucia del niño se extiende por las barras de la ventana con migajas para las palomas. El mensaje del cuadro es que el mal puede estar en todas partes, pero la vida también, y la bondad y la hermosura.

El presidente del Seminario Bautista en Ucrania y pastor de una iglesia cuenta como el seminario y su iglesia se han convertido en un refugio para los que se escapan del conflicto. A pesar de todo, siguen los nacimientos, los bautismos y los casamientos. La vida sigue a pesar de la guerra. Dice el pastor que aún hoy en Ucrania la gente llena los templos, canta himnos en las estaciones del tren, y ayuda de manera sacrificada a los más necesitados. 

Dios afirma en nuestro texto que hay un futuro que hace posible convertir el catastrófico presente en bendición.

En tercer lugar, Dios afirma que hay:

III. Un futuro lleno de esperanza cuando parece que hay ninguna. 

En cuanto al futuro, Dios dice que sus planes para su pueblo son planes “de darles un futuro lleno de esperanza” (DHH).

La carta de Jeremías a los exiliados les recordaba la promesa del retorno a su tierra. Así ha dicho el Señor: “Cuando se cumplan los setenta años de Babilonia, yo iré a visitarlos, y les cumpliré mi promesa de hacerlos volver a este lugar”, esto es, Jerusalén. Con el correr del tiempo Dios cumpliría la promesa de llevarlos de vuelta a su tierra. Había un futuro lleno de esperanza justo cuando parecía que no había ninguna esperanza. En este futuro figuraba el nacimiento del Mesía y Salvador Jesucristo. Un futuro lleno de esperanza. En esta mañana quiero afirmar con el profeta que hay una futuro para todos los hijos de Dios, un futuro lleno de esperanza.

DHH: “planes para su bienestar y no para su mal” “a fin de darles un futuro lleno de esperanza” 


RVC: “Solo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza.”

LA: “Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.”

Por eso Dios afirma, DHH: “planes para su bienestar y no para su mal” “a fin de darles un futuro lleno de esperanza” 


RVC: “Solo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza.”

LA: “Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.”


DHH: “planes para su bienestar y no para su mal” “a fin de darles un futuro lleno de esperanza” 


RVC: “Solo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza.”

LA: “Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.”


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Dr. S. Clark sobre: Galatas

Introduccion a las Cartas NT II

El Sentido de la Muerte Según la Biblia