El cumplimiento del plan redentor divino (11:1-36) Parte I
En los capítulos 9 al 11 Pablo demuestra como la justicia de Dios se expresa en su trato de Israel. En este último capítulo de la sección su interés es indicar como Dios demostrará su justicia al lograr el cumplimiento de su intención redentora para la nación. El pasaje es importante para entender como Pablo veía el desarrollo del plan redentor de Dios en la historia y juntamente con 1 Corintios 15:20-28 y capítulos 1 y 2 de 2 Tesalonicenses presenta en líneas muy generales su comprensión de como este plan ha de llegar a su fin.
El capítulo puede dividirse en cuatro partes que se refieren a los siguientes temas:
(1) La existencia en el día de Pablo de un remanente creyente en Israel (11:1-10);
(2) la exclusión de Israel no es permanente y la inclusión de los gentiles influirá en la restauración de los judíos (11:11-24);
(3) la salvación futura de Israel (11:25-32);
(4) la doxología en alabanza de la sabiduría de Dios (11:33-36).
1. El remanente creyente de Israel (11:1-10). Como en otros casos una pregunta sirve de transición. Aquí la pregunta es si Dios ha rechazado su pueblo (11:1). Pablo dará tres razones para responder que no. La primera razón es la existencia en su día de un remanente de creyentes judíos. De esta respuesta se ocupa en los versículos 1 al 10.
1 Por tanto pregunto: ¿Acaso rechazó Dios a su pueblo? ¡De ninguna manera! Porque yo mismo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. “Por tanto” parece referirse a lo que Pablo acaba de decir con respecto a la desobediencia y rebeldía de Israel. Esta desobediencia y rebeldía hace preguntar si quizás Dios se ha cansado y los ha rechazado en forma definitiva. Por su forma, la pregunta retórica claramente requiere la respuesta “No” como indica la traducción de RVA (Ejemplos de la misma forma de pregunta aparecen en 10:18 y 19 y 11:11.). Esto está confirmado por la negación enfática de Pablo: “¡De ninguna manera!”.
La partícula lógica “Porque” indica que lo que sigue tiene la intención de proveer base lógica para lo anterior. Pablo mismo es israelita, de la descendencia de Abraham y de la tribu de Benjamín (Ver Fil. 3:5). Para Cranfield la referencia a ser de la tribu de Benjamín enfatiza el hecho de que Pablo es un israelita verdadero. Morris señala que Benjamín era el único de los hijos de Jacob que nació en la tierra de Israel, que Jerusalén estaba en la parte de la tierra prometida que correspondía a Benjamín, que había sido leal a Judá, que el primer rey de Israel era de Benjamín y que Pablo llevaba su nombre.
No es muy evidente como la descendencia judía de Pablo provee base lógica para insistir en que Dios no ha rechazado a su pueblo. Se han ofrecido diferentes explicaciones. (1) Si Dios no rechazó a Pablo que había sido hasta perseguidor de la iglesia, entonces tampoco rechazará a su pueblo rebelde. (2) El apóstol era judío y creyente y esto comprueba que Dios no ha rechazado a judíos como tales. (3) A pesar de señalar la rebeldía de los judíos, Pablo siendo judío se indigna como cualquier otro israelita a la sugerencia del rechazo definitivo de su pueblo por Dios. (4) Si Dios hubiera rechazado a su pueblo, ¿cómo se explica que elige a un judío para ser el apóstol de los gentiles? En Pablo Israel está cumpliendo su vocación misionera a los gentiles.
2a Dios no rechazó a su pueblo, al cual conoció de antemano. De modo que el apóstol puede afirmar categóricamente que Dios no ha rechazado a su pueblo. Aunque no se identifica como tal, la declaración “Dios no rechazó a su pueblo” es una cita exacta de 1 Samuel 12:22 y Salmo 94:14 de la Septuagina con la diferencia del uso de “Señor” en lugar de “Dios” en los pasajes del Antiguo Testamento. Su pueblo se identifica como aquel que “conoció de antemano”. Esta referencia se ha interpretado de dos maneras diferentes: (1) como una referencia al remanente o (2) como una referencia a toda la nación. Sin embargo, parece claro que “pueblo” tiene el mismo sentido que en 11:1 donde claramente se refiere a la nación y no al remanente. En este caso, hay que reconocer que “conocer de antemano” no significa lo mismo que en 8:29-30 donde se refiere a los creyentes. Aquí se refiere a la elección de Israel como una nación y no elección para salvación. Esta manera de entender la expresión está confirmada por la referencia inmediata al remanente.
2b-3 ¿O no sabéis lo que dicen las Escrituras en el caso de Elías, cuando consultó con Dios contra Israel? Dice: Señor, han matado a tus profetas y han derribado tus altares; y yo he quedado solo, y procuran quitarme la vida. Si la cita explícita anterior no es suficiente, Pablo ahora agrega un ejemplo para reforzar la afirmación de que Dios no ha rechazado su pueblo. Cita el bien conocido ejemplo de Elías cuando en su soledad acusa a Israel de haber abandonado totalmente a Dios. La frase “en el caso de Elías” representa una expresión griega que dice literalmente “en Elías”. En una época cuando el texto no estaba dividido en capítulos y versículos, se refería a los títulos de las secciones (Un ejemplo semejante aparece en Marcos 12:26 cuando Jesús dice literalmente “en la zarza” para identificar el pasaje acerca de la zarza ardiendo.). BLA traduce con más precisión “en el pasaje sobre Elías”. El apóstol cita la acusación de Elías combinando y abreviando los textos de 1 Reyes 19:10 y 14. El relato de la matanza de profetas y la destrucción de altares describe una situación de rechazo violenta y absoluta de Dios de parte del pueblo. La parte significativa para el argumento es la frase, “y yo he quedado solo”. El sentido no es que Elías ha quedado como el único profeta, sino que es el único adorador de Dios que se ha quedado. Es una exageración típica de la persona desalentada que solamente puede ver los aspectos negativos de su situación.
4 Pero, ¿qué le dice la respuesta divina? He dejado para mí siete mil hombres que no han doblado la rodilla delante de Baal. Pablo ahora cita 1 Reyes 19:18 donde Dios corrige la visión pesimista de Elías con respecto al número de personas en el pueblo que son leales a él. En realidad, las palabras de Elías en el versículo anterior son una declaración y no una pregunta que pide una respuesta. Sin embargo, Dios responde a una especie de cuestionamiento implícito de parte del profeta. Aunque “he dejado” refleja el sentido común del verbo usado aquí, en este caso es mejor traducir con RV y BLA, “he reservado”. Dios por su propia iniciativa ha guardado para sí este número. Se entiende que 7,000 es un número simbólico siendo el número siete y sus múltiples números perfectos. Habla de un remanente leal guardado por Dios y sugiere su capacidad de asegurar la continuidad de los elegidos. La referencia solamente a los hombres para indicar el número de personas puede compararse con Marcos 6:44. Doblar la rodilla es, por supuesto, un símbolo de reconocimiento y sumisión y refleja las presiones de promover el culto a Baal en la época de Elías.
5 Así también, en este tiempo presente se ha levantado un remanente según la elección de gracia. Ahora Pablo indica la pertenencia del caso de Elías. De la misma manera que había un remanente leal en el día de Elías hay un remanente (“un resto”, BI; “un residuo”, BC, NBE) leal en el día de Pablo. Es un remanente “según la elección de gracia” (“escogido por puro favor”, NBE). Tanto “elección” como “gracia” enfatizan que el remanente existe por iniciativa divina. Ahora se hace explícito el sentido de “he reservado para mí” en el versículo anterior. Un remanente “ha quedado” (así RV, BLA y muchas otras) por iniciativa específica de Dios. La existencia de este remanente por la decisión y el actuar de Dios es una confirmación de que él no ha rechazado a su pueblo; además, es una promesa de su salvación. De esta manera se recalca el significado simbólico de los 7,000; como dice Cranfield, el número del remanente no es un número cerrado sino abierto y como tal es una promesa elocuente de la redención de la totalidad del pueblo. La declaración de Nygren es significativa.
El ‘remanente’ no es solamente un grupo de individuos
sacados del pueblo condenado a la destrucción, sino que es el mismo el pueblo elegido; es Israel in nuce [en la nuez]. Es la semilla que, pasado el invierno, producirá la cosecha.
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