El cumplimiento del plan redentor divino (11:1-36) Parte X

 


32 Porque Dios encerró a todos bajo desobediencia, para tener misericordia de todos. Este versículo sirve como explicación de los versículos 31 y 32 y resumen y conclusión del argumento de Romanos 9 al 11. Los temas de desobediencia y misericordia son los temas de 9:31-32 y los temas de los capítulos 9 al 11. Además, mediante el verbo “encerró” el apóstol asocia con ellos el tema de la soberanía de Dios, tema que ha estado presente en toda la sección.

El verbo traducido “encerró” puede usarse en el sentido literal de encerrar peces en una red o personas en un edificio. NVI y DHH lo traducen “sujetó” y LPD “sometió”. La referencia a que Dios los encerró en desobediencia recuerda la declaración que se repite tres veces de que Dios “los entregó” (1:24, 26, 28) y la referencia a endurecer (9:18; 11:7, 25). La resistencia persistente del hombre a reconocer al Creador termina con una resolución de parte de Dios de respetar la libre decisión del hombre y permitir las consecuencias inevitables de su proceder. Sin embargo, aun en el proceso de endurecimiento Dios busca llevar al hombre a una situación en donde él reconozca la realidad de su condición y vuelva al lado del Padre amante. 

Es necesario prestar atención al sentido de la palabra “todos” en las dos frases. Bruce dice que hay un “universalismo inequívoco” en el lenguaje de Pablo en este versículo, pero es necesario definir los alcances de este universalismo. Es claro que en la frase “encerró a todos bajo desobediencia” Pablo quiere decir “todos sin excepción”; este es el tema de 1:18-3:20. Pero ¿cuál es el sentido de todos en la otra frase?: “para tener misericordia de todos”. Para Dodd “todos” también debe significar “todos sin excepción” aquí. El termina adoptando una interpretación universalista absoluta del pasaje que es imposible de sostener a la luz de toda la revelación bíblica. Parece mucho más convincente la interpretación de Bruce que entiende que el sentido de “todos” en la segunda frase es “todos sin distinción” y no  “todos sin excepción”. Dios encerró a todos en desobediencia para poder tener misericordia de todos sin distinción, pero él puede mostrar su misericordia solamente a los que responden en arrepentimiento y fe.

4. Doxología en alabanza de la sabiduría de Dios (11:33-36). Los versículos 33 al 36 constituyen una hermosa doxología que sirve de conclusión no solamente del argumento del capítulo 11 sino de los capítulos 9 al 11. El apóstol ha estado hablando de como el propósito redentor de Dios está expresándose en la respuesta de judíos y gentiles al evangelio. Ahora incluye un himno de alabanza a Dios por la maravilla y el misterio de su proceder en la salvación del hombre. Al pensar en su misericordia y su sabiduría la única reacción posible es adoración.

33 ¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos! La doxología empieza con dos exclamaciones en alabanza a Dios. La primera exclamación puede entenderse de dos maneras. Es posible entender con RVA, DHH y BLA que Pablo menciona tres virtudes de Dios: sus riquezas, su sabiduría y su conocimiento. Es también posible entender que Pablo se refiere a solamente dos virtudes de Dios, su sabiduría y su conocimiento; por ejemplo, NVI traduce: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios” (Así también LPD y NBE). El griego permite cualquier de las dos interpretaciones. Quizás el contexto y la naturaleza de la pareja de virtudes mencionadas en la segunda exclamación nos inclinan a pensar en dos virtudes, su sabiduría y su conocimiento.

El término traducido “profundidad” sugiere inmensidad, lo que es inagotable (NBE: “¡Que abismo . . .!”). Si hemos de pensar en tres virtudes, entonces la palabra califica a las tres y afirma lo inagotable que son las riquezas, la sabiduría y el conocimiento de Dios. Si “riquezas” se refiere a una virtud de Dios en lugar de ser una calificación de su sabiduría y su conocimiento, entonces surge la pregunta con respecto a la identidad específica de sus riquezas. Se puede pensar en sus riquezas en misericordia, gracia y amor. Por razones ya señaladas parece mejor ver riqueza como una calificación de las dos virtudes que se mencionan a continuación, la sabiduría y el conocimiento de Dios.

La sabiduría de Dios parece referirse a la virtud que orienta sus propósitos y sus intenciones hacia los mejores fines. El conocimiento puede indicar la virtud de Dios que asegura su pleno domino de toda la información pertinente para realizar los mejores fines que determina su sabiduría.

La segunda exclamación describe los juicios y caminos de Dios. Sus juicios o “designios” (LPD) se describen como “incomprensibles”. Literalmente no tienen fondo, son “insondables” (BC, LPD, BI,) “impenetrables” (NBE), “indescifrables” (NVI). Sus caminos, es decir, las maneras que él utiliza para lograr sus propósitos, se describen como “inescrutables” (“irrastreables”, BI). Se puede detectar su huella, pero es imposible seguirla hasta el fin. La manera de proceder de Dios no puede ser comprendida por el hombre. Es solamente por medio de someterse a sus juicios y caminos que el hombre puede comprobar que son correctos.

34-35 Porque: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero? ¿O quién le ha dado a él primero para que sea recompensado por él? Pablo apoya las exclamaciones del versículo 33 con citas del Antiguo Testamento en la forma de preguntas retóricas que anticipan una respuesta negativa.  Las primeras dos preguntas retóricas son una cita de Isaías 40:13 según la LXX. Las preguntas destacan la sabiduría trascendente de Dios y su autosuficiencia. Nadie ha comprendido la mente de Dios y nadie ha sido su consejero. La tercera pregunta retórica es una cita de Job 41:11 según el texto masorético. Enfatiza la imposibilidad de que el hombre pueda poner a Dios en su deuda.

36 Porque de él y por medio de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. A veces se ha visto en la primera oración del versículo una referencia a la trinidad; pero, aunque “de él” podría referirse al Padre y “por medio de él” podría referirse al Hijo, es difícil encontrar en la frase “para él” una referencia al Espíritu Santo. Más bien las frases señalan a Dios como el que dio origen a todo, el que sostiene todo y el que es la meta de todo. Morris señala la traducción de Moffatt de la oración: “Todo viene de él, todo vive [existe] por él, todo termina en él”. La doxología concluye atribuyendo a Dios no meramente gloria, sino “la gloria”, la gloria por excelencia que solamente pertenece a Dios. Pablo puede no habernos dado todas las respuestas a las preguntas con respecto a la manera misteriosa en que Dios obra en la realización de su propósito redentor. Sin embargo, como afirma Cranfield: nos ha proporcionado lo suficiente como para que podamos repetir el “amen” de su doxología con la gozosa confianza de que el profundo misterio que nos rodea no constituye ni un misterio fantasmal incoherente, ni un tenebroso misterio de arbitraria omnipotencia, sino un misterio que jamás resultará ser otra cosa que el misterio de ese Dios que es enteramente bueno, misericordioso y fiel”.



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