El cumplimiento del plan redentor divino (11:1-36) Parte V
Las dos ilustraciones recalcan para los gentiles la situación especial de Israel en los planes de Dios y la referencia a las ramas en la segunda ilustración sirve de transición al ejemplo del olivo en el párrafo siguiente.
17-18a Y si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado entre ellas y has sido hecho copartícipe de la raíz, es decir, de la abundante savia del olivo, no te jactes contra las demás ramas. La parábola del olivo está dirigida a los gentiles y sirve en primera instancia para advertirles con respecto a una actitud de soberbia hacia los judíos. Además, ilustra lo que Pablo está diciendo con respecto al futuro de Israel. Se ha criticado la parábola porque normalmente la práctica es injertar vástagos de plantas cultivadas en el tronco de plantas silvestres. Sin embargo, es posible citar obras de la época de Pablo que indican que ocasionalmente vástagos de plantas silvestres se injertaban en plantas cultivadas para dar nuevo vigor a la planta cultivada y William Ramsay cita evidencia de la misma práctica en Palestina en tiempos más recientes (Pauline and Other Studies, Londres: 1906, 217 y sgs.).
No obstante esto, es probable que el interés del apóstol no está en los detalles técnicos, sino en la idoneidad de la ilustración para sus propósitos. Además, es posible ver en la frase “contra la naturaleza” del versículo 24 el reconocimiento por el apóstol del hecho que lo que está sugiriendo no es la práctica normal y que ésta es precisamente la lección de la ilustración, que la presencia de los gentiles en la iglesia va en contra de todo lo que se podía haber esperado. De hecho, Morris cita ejemplos de Filón y del Talmud donde se refiere a prosélitos y extranjeros como injertos en el pueblo de Israel.
La elección del olivo como ilustración se debe al uso de esta planta en el Antiguo Testamento como símbolo de Israel (Ver Jer. 11:16 y Oseas 14:6). La aplicación específica de la ilustración es advertir a los gentiles injertados a que no se jacten “contra las demás ramas”. NVI traduce, “no te vayas a creer mejor que las ramas originales”. El uso de la segunda persona singular en todo el párrafo hace que la exhortación sea más personal, más directa. No es explícito si “ramas” en esta frase se refiere (1) a las que fueron quitadas o (2) a todas las ramas naturales, vale decir, si se refiere a los judíos no creyentes o a todos los judíos, tanto los incrédulos como los creyentes. Quizás el segundo sentido es preferible. El mandato, “no te jactes”, es en realidad la prohibición de una acción ya en proceso. El sentido sería, “deja de jactarte”. Parece evidente que Pablo veía el peligro de arrogancia espiritual de parte de los creyentes gentiles de la congregación en Roma en su actitud hacia los judíos en general y específicamente hacia judíos creyentes (Compárese 14:1-15:13).
18b Pero aunque te jactes en contra de ellas, no eres tú quien sustentas a la raíz, sino la raíz a ti. Los vástagos injertados no pueden jactarse en contra de las ramas originales porque dependen de la misma raíz para su sustento. De modo que los gentiles no pueden sentirse superiores a los judíos porque dependen de la misma herencia de fe para su sustento. Jactarse es desconocer la relación de dependencia que existe entre raíz y ramas. Los judíos no están en deuda con los gentiles sino al revés.
19 Entonces dirás: "Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado." En un estilo típico paulino, el apóstol avanza en su argumento mediante una respuesta por el lector imaginario a quien él ha estado dirigiéndose desde el versículo 17 en adelante. La respuesta subraya la voluntad divina expresada en quitar ramas originales para injertar las silvestres. Implica la superioridad de las nuevas sobre las originales como base del proceder divino y prepara el camino para una explicación adicional de la manera en que Dios actúa.
20a Está bien; por su incredulidad fueron desgajadas. Pero tú por tu fe estás firme. En la respuesta a la objeción del interlocutor imaginario, Pablo concede que su declaración es correcta hasta cierto punto: “Está bien” (NVI traduce “De acuerdo”.). Sin embargo, la actitud de arrogancia no toma en cuenta la razón de base de la acción de Dios. Las ramas originales fueron desgajadas por incredulidad, no por otro motivo, y las ramas silvestres fueron injertadas por su fe, no por alguna superioridad innata. La expresión “por . . . fe” está en la posición enfática para destacar la razón de la inclusión de los gentiles en el pueblo de Dios.
20b-21 No te ensoberbezcas, sino teme; porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. La actitud de los gentiles no debe ser de arrogancia sino de temor. Lo que determina su inclusión en el pueblo de Dios es fe, dependencia humilde de Dios, que es lo opuesto de la autosuficiencia reflejada en el orgullo. Morris señala que hay dos clases de temor, la del esclavo y la del hijo. Una implica miedo y la otra reverencia. Es la segunda clase de temor a que Pablo se refiere aquí.
El versículo 21 provee apoyo para la exhortación a temer. Por su forma gramatical se da como hecho la condición de la oración condicional; puede traducirse: “ya que Dios no perdonó a las ramas naturales . . .” El razonamiento es claro. Es mucho más fácil pensar en quitar ramas silvestres injertadas que quitar ramas originales. Es por eso que ellos deben tener temor y no orgullo. Dice Calvino: “Nunca debemos pensar en el rechazo de los judíos sin sentir temor y terror”.
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