El cumplimiento del plan redentor divino (11:1-36) Parte VIII



endurecimiento es de una parte de Israel y, además, es provisorio: “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”. En 11:12, Pablo se refiere a la plenitud de los judíos (RVA traduce “plena restauración”, pero es el mismo término que aquí se traduce “plenitud”. Ver el comentario sobre 11:12.). Parece claro que la palabra designa el número total de los gentiles que han de ser salvos. La expresión “entrar” recuerda las palabras de Jesús cuando él habla de entrar al reino o a la vida (por ejemplo, Mat. 7:21; 18:18; Mar. 9:43-47) y en algunos casos donde se refiere simplemente a “entrar” sin especificar a donde (Mat. 7:13; 23:13; Luc. 13:24). Cranfield no excluye la posibilidad de que la plenitud de los gentiles puede significar algo como “el mundo gentil como un todo” (NBI traduce “el conjunto de las naciones”.). Desde la perspectiva misionológica, es interesante pensar en este último sentido a la luz de versículos como Mateo 24:14 y Apocalipsis 7:9.    

El tercer elemento del misterio está en la primera frase del versículo 26. “Y así todo Israel será salvo.” Cranfield identifica claramente las cuatro interpretaciones posibles de la frase “todo Israel”: (1) todos los elegidos, tanto judíos como gentiles, eso es, Israel espiritual; (2) todos los elegidos de Israel nacional; (3)todos los individuos de la nación de Israel; (4) la nación de Israel como un todo, pero no incluyendo cada individuo. 

Con respecto a interpretación (1), es claro que hay pasajes donde Pablo usa Israel en sentido espiritual para referirse a la iglesia, por ejemplo, Gálatas 6:16 en la frase “el Israel de Dios”. También es claro que en Romanos 2:28-29 él usa “judío” en este sentido espiritual para referirse a creyentes sean judíos o gentiles. Pero no puede haber ninguna duda que en el versículo 25 Israel se usa en sentido físico y lo que dice en el versículo 26 parece requerir el mismo sentido. Además, toda la discusión de 11:11-32 presupone un contraste entre gentiles e Israel. De modo que la frase “todo Israel” no puede incluir los gentiles. 

Tampoco parece correcta interpretación (2) porque afirmar simplemente que todos los elegidos de Israel serán salvos es una declaración demasiado evidente como para tomarse en serio y de ninguna manera puede considerarse un misterio. Además, la referencia a la plenitud de Israel  (11:12), a su “readmisión” (11:15) y a la reinserción de las ramas quitadas (11:23-24) requieren un sentido que sea algo más que la salvación del remanente elegido.

  La palabra “todo” en la frase “todo Israel” puede parecer favorable a la interpretación (3), sin embargo, los comentaristas señalan ejemplos del uso de la frase en el Antiguo Testamento que no requieren entender absolutamente todos los individuos (1 Sam. 7:5; 25:1; 1 Rey. 12:1; 2 Crón. 12:1; Dan. 9:11). Además, citan un ejemplo muy interesante en la Mishná (Sanedrín 10:1) donde se dice que todo Israel tendrá parte en el mundo venidero, pero inmediatamente después se da una larga lista de excepciones.

Por lo tanto, la interpretación (4) parece ser la correcta. Se refiere a la nación de Israel, pero no incluye todos los individuos. La expresión “será salvo” a la luz de todo lo que viene diciendo y lo que dice a continuación claramente se refiere a algún momento en el futuro cuando Israel aceptará a Jesús como su Mesías, su Salvador. Para Israel en general en algún momento futuro habrá inclusión en lugar de exclusión (11:15), habrá fe en lugar de incredulidad (11:23). 

26, como está escrito: Vendrá de Sion el libertador; quitará de Jacob la impiedad. Pablo cita partes de Isaías 59:20-21 y 27:9 en apoyo de su declaración con respecto a la salvación de Israel. La referencia a “el libertador” es claramente una referencia a Cristo. “Sión” puede indicar Jerusalén terrenal o “la Jerusalén celestial” (Heb. 12:22; también Gál. 4:26; Apoc. 3:12, 21:9-27). El momento a que Pablo se refiere depende del sentido que se asigna a “Sión”, o la primera venida de Cristo o su segunda venida. Es posible que la referencia sea a su segunda venida (Ver 11:15.). En este caso, la salvación de Israel forma parte de los acontecimientos a realizarse en el retorno de Cristo. Es claro que “Jacob” es una referencia a Israel usando el nombre de aquel personaje a quien Dios le cambió el nombre y es este nuevo nombre “Israel” que llegó a identificar a los judíos como nación (BI: “el pueblo de Jacob”). El versículo hace claro en que consiste la salvación mencionada, el perdón de los pecados. 

27 Y éste será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. En la primera parte de este versículo el apóstol continúa con el texto de Isaías 59:21 con su referencia al pacto, pero la segunda parte incorpora una frase de Isaías 27:9 y menciona uno de los aspectos del pacto, el perdón (Ver Jer. 31:33-34.). El verbo traducido “quitar” no es el mismo traducido “quitar” en el versículo anterior. El sentido del verbo en 11:26 es “desviar” y la tendencia en las versiones es usar “apartar” o “alejar” para traducirlo. En el versículo 27 el sentido propio del verbo es “quitar” y otras alternativas usadas por los traductores son “borrar” o “perdonar”. En este contexto los verbos son sinónimos en su significado general, pero el segundo parece tener un sentido más enfático. Cuando el nuevo pacto haya entrada en vigencia, Dios removerá efectivamente el pecado y no será más una barrera a la comunión con él. Los salvados vivirán en comunión con Dios sin que haya interrupciones. 

Bruce hace una observación tremendamente pertinente. En todo lo que Pablo dice con respecto a la restauración de Israel no dice nada acerca de la restauración del trono davídico, ni nada acerca de la restauración nacional del pueblo en la tierra de Israel. Lo que Pablo anticipaba para su pueblo es algo infinitamente mejor.


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