El cumplimiento del plan redentor divino (11:1-36) Parte VI
22 Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente para con los que cayeron; pero la bondad para contigo, si permaneces en su bondad. De otra manera, tú también serás cortado. El versículo es una solemne exhortación a fijarse cuidadosamente en lo que ha ocurrido. Dios está manifestando dos aspectos de su amor: en el caso de los gentiles a causa de su fe, bondad; en el caso de los judíos, a causa de su incredulidad, severidad. Aquí se dice que los judíos “cayeron”. En el versículo 11, Pablo había usado el mismo verbo en una pregunta retórica para negar que hubieran caído, pero en aquel versículo se refería a una caída definitiva; no es éste el caso aquí como claramente indica el contexto. La declaración es un recuerdo fuerte de que el amor de Dios necesariamente tiene dos caras: bondad hacia el pecador arrepentido y severidad hacia todo aquel que persiste en la rebeldía.
Pero el gentil debe saber que la bondad de Dios depende de su permanencia. En el versículo 20 el apóstol había dicho “por tu fe estás firme”. Bruce señala la relación del versículo con la doctrina neotestamentaria de la perseverancia de los santos y cita 2 Corintios 13:5: “Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis firmes en la fe”. Cranfield dice que la oración es una advertencia contra un sentido falso y no evangélico de seguridad.
23 Y ellos también, si no permanecen en incredulidad, serán injertados; porque Dios es poderoso para injertarlos de nuevo. Los gentiles no solamente deben evitar arrogancia en su actitud hacia los judíos, sino deben darse cuenta de que Dios no ha terminado con Israel. Lo que ha determinado su rechazo es su incredulidad. Si no permanecen en su postura de incredulidad podrán ser incluidos en el pueblo de Dios. Esto puede parecer imposible por el momento, pero Dios “es poderoso” para hacerlo y, de hecho, había creyentes judíos que lo demuestraban.
Es claro que al hablar de volver a injertar las ramas originales se ha dejado atrás toda relación de la ilustración con la práctica normal. Se puede citar antecedentes para injertar ramas silvestres en una planta cultivada aunque esto no sea la práctica común, pero no hay antecedentes para volver a injertar ramas originales quitadas. Es precisamente esta anormalidad, esta práctica no lógica, que subraya la soberana capacidad de Dios en su obrar con el hombre. Dios es capaz de cambiar la incredulidad del hombre en fe y esto debe animar a todo aquel que comparte el evangelio. Pablo mismo es la evidencia más impactante del poder de Dios de cambiar incredulidad en fe.
24 Pues si tú fuiste cortado del olivo silvestre y contra la naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¡cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo! Pablo sigue dirigiéndose al lector gentil. El versículo representa apoyo para la inclusión de Israel en el pueblo redimido en el futuro. Si una rama de un olivo silvestre puede ser injertada en un olivo cultivado que es de naturaleza diferente, cuanto más pueden las ramas del olivo cultivado ser reinjertadas en la planta. El argumento se basa, no en la práctica normal, sino en la lógica de la correspondencia por naturaleza entre ramas y planta. Si gentiles sin preparación pueden ser incluidos en el pueblo de Dios, cuanto más puede Israel con toda su herencia espiritual. La ilustración del olivo ha preparado el camino para la declaración explícita en los versículos 25 al 32 del lugar de Israel en el plan redentor en el futuro.
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