El cumplimiento del plan redentor divino (11:1-36) Parte VII


 3. La salvación futura de Israel (11:25-32). El apóstol ahora expone un misterio, algo que el hombre no puede descubrir si Dios no lo revela. En la exposición de este misterio se identifican tres etapas en el plan redentor de Dios (Ver también 11:12 y 15): (1) el endurecimiento parcial de Israel (11:25); (2) la entrada plena de los gentiles (11:25); (3) la salvación de Israel (11:26). Ya se ha mencionado que esta última etapa llevará a otro momento que puede representar una cuarta etapa en el programa de redención del hombre, “vida de entre los muertos” (11:15). En la proclamación del evangelio el orden es “al judío primero y también al griego” (1:16). Sin embargo, en la respuesta al evangelio la secuencia es la inversa, primero gentiles y después Israel.  

25-26a Hermanos, para que no seáis sabios en vuestro propio parecer, no quiero que ignoréis este misterio: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Y así todo Israel será salvo. Al principio del versículo 25 hay una partícula lógica de transición que los traductores de RVA no han tomado en cuenta; se traduce “Porque” en RV y BLA. Indica que lo que Pablo va a decir ahora constituye apoyo para lo que acaba de decir con respecto a la reinserción de las ramas naturales quitadas y, en alguna medida, constituye apoyo de todo el argumento desde el versículo 11. La expresión “no quiero que ignoréis” se usa por el apóstol para subrayar la importancia de algo que va a decir y la palabra “hermanos” siempre acompaña la expresión para no dar la impresión de superioridad. Desde 11:17 Pablo ha estado usando la segunda persona singular para dirigirse a un lector gentil hipotético, pero ahora vuelve a usar el plural como es el caso en general en la carta (Ver 2:1 y sgs. para otro pasaje donde usa la segunda persona singular.). 

Lo que él no quiere que ignoren es “este misterio”. En el griego extra-bíblico de la época la palabra traducida “misterio” era un término técnico usada para designar los secretos de los cultos de misterio que no deben revelarse a los no iniciados. Pero en el contexto bíblico designa algo que el hombre no puede descubrir por cuenta propia; se conoce porque Dios se lo ha revelado. Es un secreto que, una vez que se haya revelado, puede darse a conocer ampliamente. El término aparece veinte o veintiún veces en los escritos de Pablo (Hay un problema textual en 2 Cor. 2:1.). En el caso presente, el término puede referirse a una revelación nueva especial que Pablo ha recibido. El término no tiene el sentido de algo incomprensible como es el caso de la palabra “misterioso” en castellano. 

La finalidad de la revelación de “este misterio” es la misma que ha estado recibiendo énfasis desde el versículo 18: “para que no seáis sabios en vuestro propio parecer” (DHH: “para que no se crean sabios”; NVI: “para que no se vuelvan presuntuosos”.). Parece que algunos gentiles creían que no había ningún futuro para Israel y esto había producido arrogancia de parte de ellos.

El misterio consiste de tres elementos: (1) el endurecimiento de una parte de Israel, (2) la entrada plena de los gentiles, (3) la salvación de todo Israel. En 11:7 Pablo habló de algunos elegidos de Israel que alcanzaron la salvación mientras “los demás fueron endurecidos”. Aquí usa el sustantivo de la misma raíz verbal (Ver el comentario de 11:7 para el sentido del término.). En el pasaje que habla de la relación entre Dios y el Faraón, Pablo dijo: “De manera que de quien quiere, tiene misericordia, pero a quien quiere, endurece” (9:18. En este versículo la raíz del verbo que se usa no es la misma que está presente en los términos empleados en 11:7 y 11:25, pero el sentido es el mismo.). Cranfield parece tener razón al indicar que la incredulidad de Israel no es meramente un asunto de desobediencia humana, sino que hay un endurecimiento divino involucrado. Por este motivo los gentiles no deben estar arrogantes. El endurecimiento es “en parte”, es decir, afecta una parte de Israel porque había un remanente creyente en el día de Pablo. El contexto requiere este sentido y no el sentido de un endurecimiento parcial de todo Israel.



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