Ética y doctrina

Ética y doctrina



Efesios 2:1-10

Intro.: Repaso de la fuente de la doctrina.
Doctrina es enseñanza; es la enseñanza organizada por tema. La fuente de la doctrina para nosotros como bautistas es la Biblia.
No aceptamos como fuentes la tradición, los credos, las decisiones de los concilios, ni la experiencia

Hoy: Ética y doctrina. En realidad la ética es una parte de la doctrina, es la parte que tiene que ver con nuestros principios de conducta, la parte que se refiere a las pautas de comportamiento, lo que se relaciona con las normas de la vida cristiana. En los programas de estudio de teología es común que se dividen en dos campos, el campo de la doctrina y el campo de la ética y el campo de la doctrina. Pero esto es más por conveniencia que otra cosa.

No obstante, a veces la palabra ética se usa no para referirse a las enseñanzas éticas, sino a la vida ética. Se puede decir que uno tiene una ética pobre. Nos referimos no tanto a sus normas de conducta sino a la consecuencia de su vida con las normas. Queremos decir que la conducta ética de la persona es pobre aunque sus principios pueden ser buenos. Interpreto que nuestro tema se refiere a esto, a la conformidad de nuestra vida con lo que el N.T. dice que la vida de un cristiano debe ser.

Tengo tres observaciones con respecto al tema que quiero hacer en esta mañana.

I. Nuestra doctrina debe determinar nuestra ética.

En general es cierto que lo que uno cree determina como uno es. En la medicina esto ha dado lugar a todo que lo que conocemos como enfermedades sicosomáticas. Lo que la mente cree puede determinar la salud del organismo. 

Il. La situación de la mamá de Catalina.

Es aún más cierto con respecto a lo que creemos acerca de Dios y nuestra relación con él. Es imposible creer en Jesucristo en el sentido bíblico y seguir siendo la misma persona.

Es cierto que hay una clase de creencia que no determina nuestra conducta. Es la creencia teórica, la de la cabeza solamente. Santiago habla de esta clase de creencia en Sgo. 2:14-20.

Pero la creencia bíblica no es mera creencia mental; es entrega absoluta, dependencia total, sumisión plena, una relación dinámica de confianza en Dios. 

Il. la conversión de la srta. Yuh.

II. Nuestra doctrina debe orientar nuestra doctrina.

La conversión del creyente le da nuevos recursos y una nueva perspectiva de lo bueno y lo malo. Le da a su conciencia una nueva sensibilidad al deber moral. La presencia del Espíritu Santo sirve de guía. Sin embargo, su experiencia de conversión no le da una fórmula mágica para determinar siempre lo que debe hacer.

En el mundo complejo en el cual vivimos a veces la determinación de lo correcto no es fácil. Además, el viejo hombre con sus tendencias sigue influyendo en nuestra manera de pensar y actuar. No perdemos nuestra capacidad de racionalizar conductas inadecuadas.

Por lo tanto, nuestra ética necesita constantemente ser orientada por nuestra doctrina. Debes er imposible escuchar un sermón sin darnos cuenta de cambios que debemos realizar en nuestra vida.

Hollywood y el cristiano. Pero no son solamente las películas. También el medio gráfico, la radio, aun la informática pueden influir en nuestra conducta incientemente.

Lectura del libro de John MacInnis, The New Pilgrims

III. Nuestra doctrina define nuestra ética como una ética de gracia.

La motivación para la vida ética varía de acuerdo a lo que creemos. 
El legalismo puede ser la base de nuestra ética. Fariseos. Grupos cristianos contemporáneos. Mormones.

El esfuerzo humano. Autobiografía de B. Franklin. Nueva Era.

Nuestra ética es una ética de gracia. Lo que significa por lo menos cinco cosas:

A. Nuestra conducta es una respuesta de gratitud y obediencia a Aquel que nos salvó por su gracia.

En Romanos 15:15-16 Pablo define su servicio como el de preparar a gentiles creyentes para que sean una ofrenda agradable a Dios.

Il. Roberta Hampton al retirarse como misionera

B. Nuestra conducta es obra de la gracia de Dios.

La paradoja entre esfuerzo y gracia. Fil. 2:12-13.

Romanos 15:18 "Porque no me atrevería a hablar de nada que Cristo no haya hecho por medio de mí, para la obediencia de los gentiles, por palabra y obra".

Il. La enfermera Elizabet

C. Nuestra conducta nunca está a la altura de nuestra doctrina.

D. Nuestra ética siempre necesita el beneficio del perdón

El rol del diablo como acusador y su intento de evitar que aprovechemos el recurso previsto del perdón.

E. Nuestra ética afirma la posibilidad de comenzar de nuevo.

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