Jehová es mi guardador

 Jehová es mi guardador



Esta noche les propongo meditar en el Salmo 121, uno de los más hermosos de todos los salmos. Los salmos 120-134 tienen el mismo encabezamiento que se traduce de manera diferente en las diferentes versiones de la Biblia. “cántico gradual” (RVR95): “cántico de ascenso gradual” (BLA); “canción de las subidas” (DHH); “cántico de los peregrinos” (NVI); “cántico para las peregrinaciones (LA).  Constituyen una colección especial dentro del libro de Salmos. No se sabe con seguridad el motivo específico de la colección pero la explicación más probable es que se usaban en la peregrinación de los fieles hacia Jerusalén para las fiestas.

Leer Salmo 121 en la NVI

Cántico de los peregrinos.

1A las montañas levanto mis ojos;   

¿de dónde ha de venir mi ayuda?

2Mi ayuda proviene del SEÑOR,

que hizo el cielo y la tierra.

3No permitirá que tu pie resbale;

jamás duerme el que te cuida.

4Jamás duerme ni se adormece

el que cuida de Israel.

5El SEÑOR es quien te cuida;

el SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha.

6De día el sol no te hará daño

ni la luna de noche.

7El SEÑOR te cuidará;

de todo mal guardará tu vida.

8El SEÑOR cuidará tu salida y tu entrada,

desde ahora y para siempre.

El salmo se divide en dos partes por el cambio de la persona que habla en el versículo 3. En los versículos 1 y 2 el salmista habla en primera persona. En el uno pregunta de dónde vendrá su ayuda o socorro y en el dos responde diciendo que su ayuda viene del Señor, eso es, de Jehová. 

En los versículos 3 al 8 hay un cambio de persona y hay una serie de declaraciones que afirman la verdad de que Dios es su ayudador. Puede ser el salmista que se dirige a si mismo afirmando la declaración del versículo 2 o otra tercera persona que se dirige al salmista afirmando la declaración del versículo 2. De cualquier manera, versículos 3 al 8 aplican de diferentes maneras lo que significa que Dios es su ayudador. De modo que tenemos la pregunta en el versículo 1, la respuesta en el versículo 2 y la aplicación en versículos 3 al 8.


I. La pregunta: “¿de dónde ha de venir mi ayuda?” (121.1)

Se esperaba que todo judío por lo menos una vez durante su vida hiciese el viaje a Jerusalén para una de las fiestas religiosas principales. Un viaje implicaba peligros: ladrones, animales salvajes, caminos difíciles, lluvia y ríos desbordados, enfermedad, etc. Los peregrinos iban en grupos para la protección. Nos hace recordar el relato de Lucas 2 que se refiere al grupo con el cual los padres de Jesús volvieron de Jerusalén después de la Pascua cuando Jesús cumplía doce años.

 

II. La respuesta: “Mi ayuda proviene del SEÑOR, que hizo 

el cielo y la tierra.” (121.2)

Quizás el salmo sea la meditación de un peregrino que antes de entrar a su carpa para pasar la noche eleva su vista al cerro y pregunta acerca de la fuente de su ayuda. 

Al levantar la vista a la montaña, ve al centinela, pero a su lado ve otro guardián. En última instancia su socorro no es socorro humano sino la ayuda de Dios. Él es el único que puede proteger de todo peligro.

El verbo traducido “cuidar” en NVI y “guardar” en RVR95 aparece cinco veces en los 6 versículos que van del versículo 3 al versículo 8. El sustantivo “guardador” (RVR95) o “quien te cuidada” (NVI) aparece en el versículo 5. El verbo o el sustantivo aparece en todos los versículos salvo el versículo 6 y aparece dos veces en el versículo 7.  La idea fundamental del salmo es la de protección como indica RVC que dice “protector” en el 4 y el 5.

III. La seguridad de la protección del Señor: 

A. Evita todo tropiezo. “No permitirá que tu pie resbale.” (121.3)

Siempre me ha llamado la atención que E. Stanley Jones puso como título de su autobiografía “Una canción de subidas” (A Song of Ascents). Mirando hacia atrás él podía ver su peregrinaje como creyente en términos de estar subiendo hacia la cumbre.

B. Vigila sin dormirse:   “jamás duerme el que te cuida. Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel” (121.3b-4)

El camino es peligroso. Pero el que nos cuida de peligro no duerme un instante. El centinela puede dormirse, pero Jehová nunca se duerme.

Il. En un taller del Plan Maestro en Ecuador conocí a un misionero que se llama Tommy Larson (¿Larner?). Me decía que había escrito una nota en su Biblia al lado de este texto. La nota decía, “Porque él no se duerme yo puedo dormir.”

 C. Es sombra protectora: “De día el sol no te hará daño ni la luna de noche.” (121.5)


Puede proteger del peligro del sol de día y de   

las influencias malas de la luna de noche. La 

creencia en las malas influencias de la luna

está por el término griego traducido 

“lunáticos” {σεληνιαζομένους} en Mateo 4.24 donde dice que Jesús sanaba a los lunáticos (RVR95). La palabra castellana refleja 

precisamente los elementos del término 

griego. En Mateo17:15 el Padre que trae su 

hijo a Jesús para ser sanado dice que es

“lunático” (RVR95).


D. Guardará de todo mal:  “El SEÑOR te cuidará; de todo mal 

guardará tu vida. (121.7)

Fíjense en el cambio de tiempo de presente a futuro. Lo que ha sido cierto hasta el presente seguirá siendo cierto en el futuro. Jehová guardará de todo mal, no simplemente del mal, sino de todo mal. Puede proteger del peligro más grande y del enemigo más poderoso. 

1 Juan 5:18: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca.” (RVR95)


E. Guardará en toda circunstancia y para siempre.  “El SEÑOR cuidará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.” (121.8)

Me agrada más la traducción más conocida de RVR95 aquí: “Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.” El salmo llega a una declaración final y absoluta de la protección de Jehová. Abarca todas las posibilidades, la salida y entrada, es decir, en la casa y en el camino. Además, es “desde ahora y para siempre”.  

En la década de los años setenta del siglo pasado, Débora Dortzbach enfermera en un hospital en África fue secuestrada por guerrilleros junto a otra enfermera compañera Anna. Débora llevaba cinco meses de estar embarazada. Anna no podía mantener el ritmo de la marcha de los guerrilleros al huirse y la mataron de un tiro. 


En este instante terror invadió el corazón de Débora y se preguntaba si ella sería la próxima víctima. Temblaba de temor y quería gritar. Al darse vuelta vio las montañas y tan claramente como si alguien estuviera diciéndolo vino a su mente el texto de nuestro salmo: “Alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.” (Sal. 121.2, RVR95) Se llenó de paz y sintió la presencia del Señor. Sabía si ella ponía su confianza en él, la protegería. Sintió que Dios le había dado paz a su amiga Anna y que ella estaba en su presencia.


Estuvo detenido 26 días. Los guerrilleros esperaban recibir medicamentos y dinero a cambio de soltarla. En algún momento pidió una aguja y deshaciendo una tela de colores que le habían dado y aprovechando los hilos empezó a bordar textos bíblicos en un pedazo de tela blanca. 


Al ser puesta en libertad después de los 26 días sin haberse pagado el rescate, pudo volver a encontrarse con el marido Kart. El ansioso por su estado de saludo le preguntó como estaba y como estaba el embarazo. Sonriendo le entregó la tela blanca con el texto que había bordado: “Alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.” (Sal. 121.2, RVR95)

El 7 de agosto de 1970, Claude Fly, un ingeniero agrónomo norteamericano estaba trabajando en un laboratorio en Montevideo, Uruguay.  Fue secuestrado del mismo laboratorio y durante siete meses estuvo en poder de los Tupamaros. El lugar donde lo tenían era una especie de jaula de dos metros por tres metros, suficiente para un catre y medio metro de espacio en donde moverse. Estaba dentro de una habitación de un edificio donde no había ninguna ventana y no tenía manera de saber si era de día o de noche. El piso era de cemento y había una estufita eléctrica para luchar contra el frío. Solamente pudo marcar el paso del tiempo por el cambio de guardia de los que lo tenían preso. 


En el principio los Tupamaros lo trataron con hostilidad acusándolo de ser un espía de la CIA. Acusaban al gobierno de los EE. UU. de ser imperialista, racista y con la intención de dominar y oprimir América Latina. Le hablaron de los problemas en Uruguay, pobreza, inflación, escasez de comida. Fly insistía que no tenía ningún interés político, que había venido a Uruguay a ayudar a resolver algunos de los problemas de la escasez de comida mediante su trabajo como ingeniero agrónomo que tenía como fin aumentar la producción de comestibles.  


Con el correr del tiempo empezaron a creerlo y él entabló cierta amistad con los captores y oraba por ellos. Le trajeron libros y un N. T. y jugaban con él a las damas, al domino y a las cartas. Pudo desarmar la actitud de hostilidad hacía su persona.


Cuando sufrió un ataque al corazón, le trajeron médicos y enfermeros para salvar su vida. En el momento de soltarlo uno de sus captores le dijo que algunos de ellos creían en Cristo y una mujer le entregó una pequeña cruz dorado. Fue dejado en la puerta de un hospital. 


Durante todos estos meses comprendió que Dios era su protector aun en estas circunstancias de ser preso. En la ocasión de su liberación, se acordó del texto de 2 Cor. 4.9 que en la versión TEV que es el equivalente en inglés de Dios Habla Hoy dice: “. . . el poder supremo pertenece a Dios. . . . Nunca estamos sin amigo y aunque nos derriban nunca nos destruyen”.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Dr. S. Clark sobre: Galatas

Introduccion a las Cartas NT II