Jehová reina
Jehová reina
Salmo 97:1: “¡Jehová reina! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrense las muchas costas!” (RVR95)
Hace muchos años leí un artículo en la revista The Expository Times, una revista publicada en Inglaterra que se ocupa de temas de la fe cristiana y especialmente temas bíblicos. El autor del artículo, Stewart Mechie decía que en su mente nuestro texto siempre se asociaba con un profesor suyo de la Universidad de Glasgow, profesor en el campo de la filosofía moral, profesor Henry Jones. Mechie había podido asistir a solamente una media docena de sus clases porque Jones ya estaba enfermo de cáncer de la mandíbula cuando él ingresó a la universidad. Mechie decía que después había sido conmovido al leer en la biografía de Jones que sus últimas palabras fueron las de nuestro texto: “Jehová reina; regocíjese la tierra.” ¡Que manera de irse a la eternidad!
Los Salmos 93, 97 y 99 todos empiezan con la afirmación “¡Jehová reina!” Pero solamente el Salmo 97 a continuación de la declaración de la soberanía de Dios invita la tierra a regocijarse y a las costas más remotas a alegrarse. Es una declaración alegre de la soberanía de Dios, de su autoridad absoluta e incuestionable, una afirmación de su control de todo.
En su artículo Mechie propone la consideración del tema de la soberanía de Dios desde la perspectiva de tres esferas de la experiencia humana en donde Dios reina. Aprovecho la sugerencia que propone Mechie para la consideración de nuestro texto.
I. El orden física o natural
La primera esfera de la soberanía que propone Mechie es la esfera del orden físico o natural.
Salmo 96:10 también usa la declaración de nuestro texto para afirmar la soberanía de Dios. Dice: “¡Jehová reina! También afirmó el mundo, no será conmovido” (RVR95).
Jehová “afirmó el mundo y no será conmovido.” La soberanía de Dios se revela en la esfera física o natural donde operan lo que suelen llamarse las leyes naturales. Si uno conoce estos principios, puede usarlos para sus fines. El comportamiento uniforme de los elementos de nuestro mundo es uno de los presupuestos que da seguridad a nuestras vidas y provee al científico con un marco de referencia para sus experimentos. Se usa la expresión leyes naturales para designar este aspecto del comportamiento del universo. Sin embargo, la Biblia insiste en que es Dios que está expresando su soberanía en mantener en operación estos principios.
Una de las declaraciones más explicitas de la soberanía de Dios en el orden natural se encuentra en Colosenses.
Colosenses 1:15-17: “Cristo es la imagen visible de Dios, que es invisible; es su Hijo primogénito, anterior a todo lo creado. En él Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible, así como los seres espirituales que tienen dominio, autoridad y poder. Todo fue creado por medio de él y para él. Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden” (DHH).
Es mediante Cristo que todo se mantiene en orden. O como dice la NVI es por medio de Cristo que todas las cosas “forman un todo coherente”. Dios actúa mediante el hijo para que haya orden en la esfera física.
Los salmos afirman una y otra vez esta convicción de la soberanía de Dios en el orden físico, a veces de una manera muy pintoresca.
Salmos 104:10-14 (DHH)
Tú envías el agua de los manantiales
a los ríos que corren por las montañas.
De esa agua beben los animales salvajes;
con ella apagan su sed los asnos del monte.
A la orilla de los ríos anidan las aves del cielo; ¡allí cantan, entre las ramas de los árboles! Tú eres quien riega los montes desde tu casa, allá en lo alto; con los torrentes del cielo satisfaces a la tierra. Haces crecer los pastos para los animales, y las plantas que el hombre cultiva para sacar su pan de la tierra.
Jesús afirma que Dios es nuestro “Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45, RVR95).
La Biblia declara que la soberanía de Dios se expresa en el orden natural y por eso se puede calcular la hora exacta en que va a salir el sol mañana y la hora exacta en que va a ponerse y los pescadores pueden saber la hora exacta de la marea alta y la marea baja.
Nosotros nos gozamos por los actos extraordinarios de Dios cuando él trasciende el comportamiento normal del universo en respuesta a la oración de su pueblo. Sin embargo, les pregunto, ¿Cuál es el milagro más grande? ¿Los acontecimientos extraordinarios? o ¿el hecho de que todos los días nuestro universo se mantiene en su curso por la mano de Dios? ¿Cuál es el milagro más grande? ¿Lo excepcional? O ¿el comportamiento fijo y regular del universo?
El satélite que se acercó a Plutón hace un tiempo tardó nueve años en llegar a destino, pero llegó al lugar prefijado en el momento prefijado porque Dios mantiene todo en orden.
Ilu. Conversión del científico ruso por la ley de la física que dice que todo sistema físico tiende hacia el deterioro si queda sen ser atendido.
II. El orden moral
Decía Mechie que una segunda esfera donde
la soberanía de Dios se expresa es en lo que
él llama el orden moral.
Volvamos al versículo 10 del Salmo 96: “Decid entre las naciones: “¡Jehová reina! . . . juzgará a los pueblos con justicia” (Salmos 96:10, RVR95).
Salmo 97:1 afirma “Jehová reina” y en el versículo 2 dice “Justicia y juicio son el cimiento de su trono”. Dios está juzgando a los pueblos con justicia y la conducta mala recibirá su castigo la conducta buena su aprobación.
En pocos lugares se expresa esta realidad de una manera más clara que en el libro de Amos.
Amos 7:7-9: “El Señor me mostró también esto: Estaba él junto a un muro, y tenía en la mano una plomada de albañil. Y me preguntó:
—¿Qué ves, Amós?
—Una plomada de albañil —respondí.
Entonces me dijo:
—Pues con esta plomada de albañil voy a ver cómo es de recta la conducta de mi pueblo Israel. No le voy a perdonar ni una vez más.” (DHH)
Romanos 1:18: “Pues Dios muestra su ira castigando desde el cielo a toda la gente mala e injusta, que con su injusticia mantiene prisionera la verdad” (DHH). Muestra su ira no en un castigo catastrófico, sino en permitir que los pecadores sigan su camino y experimenten las consecuencias inevitables de su pecado. Tres veces se dice que Dios entregó a los pecadores al camino que ya han elegido. Menciona la perversión sexual y declara que los que practican tales cosas reciben “en sí mismos la retribución debida a sus extravíos” (Rom. 1:27, NVI).
Galatas 6:7: “No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha” (DHH).
Mechie: “La plomada estaba realmente allí en los días de Amos; está siempre allí probándonos y probando nuestras instituciones con la prueba de la rectitud de Dios. En verdad puede llevar años, generaciones, aún siglos para que ella llegue a ser evidente en la destrucción de las sociedades sin Dios. La ira de Dios no es una explosión incontrolada, sino una firme resistencia al mal, a todo lo que no está de acuerdo con la plomada de su rectitud. Cuando la iniquidad va demasiado lejos y cuando sea demasiado grande, lleva al colapso catastrófico de las obras de los sistemas humanos.” (Mechie)
“Lo que es cierto de las sociedades es cierto de los individuos, aunque de nuevo no es siempre obvio. Hay obras de maldad que llevan al desastre pronto, pero en otros casos la caída viene a largo plazo y a veces a muy largo plazo.” (Mechie)
El bien y el mal no se determinan por el voto popular, ni por una ley aprobada por los poderes legislativos, ni por decretos del poder ejecutivo, ni por las decisiones de los jueces. Dios ha puesto en la misma constitución del universo su inexorable reacción contra el mal. El hace llover sobre los buenos y los malos, pero no es indiferente a la conducta diferente de los buenos y los malos. No hay permisos en el orden moral.
Empecé la carrera docente como profesor en el campo de la retórica en la universidad bautista del estado de Luisiana. Encontré en un libro de texto de introducción al tema de la retórica una cita del psicólogo William James quien ha sido llamado el padre de la psicología moderna. Es una cita que confirma la verdad que estamos considerando.
Decía James: “Estamos hilando nuestros destinos, para bien o para mal, que nunca serán deshechos. Cada pequeño toque de virtud o vicio deja su huella tenue. El borracho Rip Van Winkle, en la obra de teatro de Jefferson, se justifica por cada caída diciendo: ‘No lo voy a tomar en cuenta esta vez”. Bien, él puede no tomarlo en cuenta, y un Cielo benigno puede no tomarlo en cuenta. Sin embargo, se está tomando en cuenta. En las células de los nervios y las fibras de las moléculas se está contando y registrando y se usará en su contra la próxima vez que la tentación se presenta. Ninguna cosa que hacemos en el sentido científico estricto se borra”. (Citado por Sarett y Foster, p. 111).
Dios es soberano en la esfera moral esta soberanía se expresa en su juicio de los hombres y de las sociedades.
III. El orden redentor
Hay una tercera esfera donde Dios reina, lo que Mechie llama el orden redentor o el orden de la gracia. Podríamos llamarlo el orden del reino de Dios. Afirma nuestro texto.
¡Jehová reina! ¡Regocíjese la tierra!
¡Alégrense las muchas costas! (Salmos 97:1, RV 95)
Es precisamente porque Dios reina en el orden redentor que la tierra puede regocijarse y las costas lejanas pueden alegrarse. Romanos 8.1 y 2 afirma la soberanía de Dios en el orden moral.
Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús, te liberó de la ley del pecado y de la muerte (DHH).
Pablo habla de dos leyes en este pasaje, dos principios operativos en la experiencia humana. La ley del pecado y de la muerte. El que peca morirá. Pero habla también de la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús. Hay otra ley capaz de librarnos de la ley del pecado y de la muerte. En la esfera de la gracia opera una nueva ley, la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús y que nos libra de la ley del pecado y de la muerte de la esfera moral.
Mechie: “El orden de la gracia es el orden más profundo, el orden último. Es nuestra ceguera humana que no permite que reconozcamos detrás de los otros órdenes la armonía del amor de Dios. Lo que es determinativo en última instancia no es el orden moral o el orden físico, sino la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”.
“Aunque los hombres estén en rebeldía contra Dios, él está aún buscándolos. Solo para los rebeldes sus caminos llenos de gracia no parecen amor sino ira.”
“El Señor reina. Esto es para nosotros advertencia si estamos pensando que podemos hacer nuestros propios caminos y alejarnos del camino de Dios y despreciarlo. Dios no es burlado. Cualquier cosa que un hombre sembrare, esto también segará. La vida funciona bien solamente en los caminos de Dios. En su voluntad está nuestra paz. Dios reina. Para los que quieren recibirlo es alentador, tranquilizador” y da seguridad.
E. Stanley Jones en su autobiografía cuenta la historia de una mujer que se levantó al finalizar una reunión de predicación para decir: “Si yo hubiera tenido lo que Uds. tienen, yo no estaría en el lío en que estoy ahora.” Su vida era un desastre. El hogar estaba por derrumbarse después de Navidad. El matrimonio había decidido mantenerse juntos hasta pasar la Navidad para no destrozar el corazón de los niños. Ella no tenía ningún recurso para luchar contra la tragedia pendiente.
Stanley Jones le dijo que Cristo tenía la respuesta, si ella estaba dispuesta a rendirse a él y poner sus problemas en sus manos. Oró con ella y ella prometió orar al llegar a su casa.
Después ella escribió a Jones contando lo que pasó. No sabía como orar de modo que escribió una carta a Dios en el único idioma que ella conocía, el idioma del juego de cartas de su club. “Estimado Dios: La vida me ha dado una mano mala y no se qué carta jugar. Por favor, muéstrame qué carta debo jugar y yo la jugaré.” Firmó con su nombre.
Dios entendió y oyó. No se separaron después de Navidad. Ella mantuvo unido el matrimonio por su espíritu cambiado. Ahora ella es la mejor oradora en el país que yo conozco y ha ocupado los puestos más importantes de su denominación.
Pero mientras ella ha experimentado estos resultados por someterse a Cristo, el grupo de su club al cual ella estaba asociada, quienes no se someten a nadie que no sea ellos mismos, han vivido resultados muy diferentes. Diez de las parejas están divorciadas, dos personas cometieron suicidio, tres llegaron a ser alcohólicos, dos fueron internados en instituciones siquiátricas. Solo dos de los matrimonios se mantuvieron unidos, el de ella y otro que a penas se mantiene.
Invitación: ¿Qué es lo que debemos hacer para que la soberanía de Dios en el orden de la gracia opere en nuestra vida?
S. Jones: “Lo único que necesitamos hacer es darnos vuelta, arrepentirnos, y nos encontramos en los brazos del Padre.”
Craig Denison notes in yesterday's First15, “No fuimos creados para llevar la carga de vivir la vida sin el señorío de Jesucristo y nunca conoceremos paz verdadera, gozo, propósito y amor hasta que sometamos todo lo que somos y todo lo que Dios es.”
“Esta clase de sumisión puede parecer imposible y cargosa. Pero cuando vemos a Jesús tal como él es, entonces postrarnos en reconocimiento de su señorío es nuestra respuesta natural y gozosa a su Gloria.” Lewis: La voluntad de Dios es nuestro bien y nuestro bien es amarlo . . . . Para amarlo tenemos que conocerlo.” Si lo conocemos, de hecho, caeremos con sobre nuestros en tierra. Si no lo hacemos, Esto demuestra solamente que lo que estamos tratando de amar no es todavía Dios.”
Moisés indicó a las tribus de Rubén y Gad que si no acompañan a las otras diez tribus en la conquista de Canaan que cometen un pecado y deben saber a los que cometen un pecado contra el Señor y algún día “les llegará el castigo por ese pecado” (Num. 32:23, DHH).
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