La mentalidad de la langosta
La mentalidad de la langosta
Quiero visitar con ustedes un pasaje que usé hace un tiempo para la reflexión bíblica. Vuelvo al mismo pasaje no porque no hay otros posibles, sino porque me parece muy oportuno en este momento tan especial en la vida de la iglesia de Flores. Es además un momento especial para Catalina y mi y me ha hecho bien tenerlo en cuenta en estos días.
El texto bíblico que quiero usar como base de nuestra meditación hoy es el relato de un momento crucial en la vida de Israel. Es cuando los hijos de Israel están listos para pasar a tomar posesión de la tierra prometida. El momento es sumamente importante en la historia redentora porque el pueblo de Dios ha de tener al fin tierra propia en donde los eventos de la historia redentora se han de realizar. Se acordarán que como paso previo Moisés envia a los doce espías a conocer la tierra. El relato se encuentra en Números capítulos 13 y 14.
Leer Números 13:1-3; 17-21; 25-33 en DHH. Resumir el final de la historia.
Era un momento de importancia crucial. Sin embargo, los hijos de Israel se achicaron ante la oportunidad que tenían y los planes de Dios tuvieron que postergarse por cuarenta años. ¿ Fijense en lo que decían los hijos de Israel: "Eramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas y así les parecíamos a ellos" (Num. 13:33). Ellos tenía lo que podemos llamar "la mentalidad de la langosta", no la mentalidad que tiene la langosta, sino la mentalidad de vernos como langostas. Langostas en gran número son una fuerza difícil de vencer, pero una por una no son nada. La mentalidad de la langosta es la tendencia humana de subestimar nuestra capacidad, de pensar que no podemos vencer los obstáculos en el camino. Es también la tendencia a ver los obstáculos como imposiblemente grandes, imposibles de vencer. Ellos se veían como poca cosa, como sin importancia en comparación con los habitantes de la tierra a quienes veían como gigantes.
Cuáles son las lecciones que nos deja el pasaje para asegurar que el pueblo de Dios no falle en tomar posesión de la tierra prometida, hacer suya esta historia de conquista y victoria que Dios tienen en su diseño divino? Creo que hay por lo menos tres grandes lecciones en este relato que ha sido registrado para nuestra instrucción.
I. Debemos fijarnos no en el pasado muchas veces idealizado, sino en el futuro prometedor que nos espera.
Seguían pensando en Egípto pero no de una manera realista. Pensaban en el pescado, los pepinos, los melones, la cebolla, el ajo (Num. 11:5-7). Se habían olvidado de la esclavitud, de la fabricación de ladrillos, de la matanza de los hijos varones, etc. Querían volver a Egipto (14:2-3).
No tenían en cuenta todo lo favorable del informe con respecto a la tierra que les esperaba: el racimo tan grande de uvas que dos hombres tenía que llevarlo, los higos, la tierra que fluye leche y miel.
Queremos volver a lo conocido, lo familiar. Nos parece más seguro que lo desconocido que tenemos por delante aun cuando hay razones para pensar que lo que tenemos por delante será muchísimo mejor.
El misionero Toby Walker en un mensaje para los misioneros nos contó de una vaca que su padre tenía. Al rotar el ganado de campo en campo, esta vaca siempre volvía al campo que recién habían dejado. Tenía una capacidad increíble de romper el cerco y escaparse al campo gastado que acaba de dejar. Era siempre la vaca más flaca, sus terneros los más pequeños y necesitaban más tiempo para estar listos para llevar al matadero. Al fin la vendieron para fiambre. Así nos pasa cuando seguimos mirando atrás.
Tuve la oportunidad en estos días de ver unos videos sobre el liderazgo hechos por John Maxwell, pastor y autor de libros sobre el tema algunos de los cuales han sido traducidos al castellano. Una cita en el material me llamó muchísima la atención. Decía la cita: “Los éxitos de la iglesia de ayer nos están matando hoy”. La tendencia es seguir haciendo lo que fue exitoso cuando ya dejó de ser eficaz.
En la década de los setenta se publicó un libro en los EE. UU. acerca de las diez iglesias con las escuelas dominicales más grandes. Hoy treinta años después, ninguna de estas iglesias está entre las que más crecen.
Cuando el caballo ya está muerto, hay que desmontar.
En mi propia vida, ¿estoy mirando al pasado, atado al pasado? ¿Estoy permitiendo que lo que pasó ayer impida que esté en condiciones de enfrentarme con el presente y reclamar mi futuro?
Como iglesia, ¿estamos mirando atrás? ¿Estamos atados a maneras de trabajar que ya perdieron su eficacia? Ralph Neighbor ha dicho que las últimas palabras de cualquier iglesia son: "Nunca lo hemos hecho así".
El pasado puede servir para enseñarnos, pero no es posible avanzar mirando hacia atrás. Dejemos el pasado en las manos de Dios y miremos hacia adelante.
II. Debemos fijarnos no en las dificultades futuras, sino en todos los obstáculos ya vencidos.
Pueblos fuertes, ciudades grandes con muros, tierra que traga a sus moradores, hombres de gran estatura, los gigantes.
No pensaron en los obstáculos ya vencidos--pasar por el mar rojo en seco, la columna de fuego y la nube para guiarlos, la provisión de agua y de comida en el desierto. Por delante les esperaban victoria sobre obstáculos aun mayores--cruzar el Jordán desbordado, ver caer los muros de Jericó, triunfar sobre ejércitos más grandes y fuertes. Tan fácilmente se habían olvidado de los tirunfos de Dios en sus vidas en el pasado.
Tenemos una memoria muy corta. Somos muy olvidadizos. Hoy nos olvidamos de lo que Dios hizo por nosotros ayer. Perdemos de vista su poder y disposición a ayudarnos. El valor de los diarios y las listas de oración. No sabríamos todo lo que Dios hizo por Guillermo Müller si él no hubiera tenido la práctica de registrar en su diario las provisiones diarias para sus hogares de niños y escuelas.
De vez en cuando me encuentro con una lista vieja de oración y me maravilla por la obra de Dios en las circunstancias de mi vida. Revisando papeles en estos días y tratando de determinar que guardar y que tirar, eoncontré una lista de lo que que en cierta oportunidad pedía a Dios que hiciera en mi vida, de cambios en mi persona que deseaba ver. Me sorprendí por todo lo que Dios había logrado. Queda mucho más por lograr, pero Dios ha ido cambiándome de una forma que me sorprende.
¿Tengo mi atención tan fija en los obstáculos que no puedo ver todo lo que Dios ha hecho en mi vida en el pasado? ¿Estoy permitiendo la situación presente tan difícil a cegarme a lo que Dios ha logrado en mi vida en circuntastancias igualmente difíciles en el pasado? ¿Será que para mi el corralito, las dificultades financieras, las desilusiones de estos tiempos ocupan la atención de tal manera que no puedo recordar lo que Dios ha hecho en circunstancias no favorables en el pasado?
III. Debemos fijarnos no en nuestras propias limitaciones, sino en el poder y los recursos de Dios que están a nuestra disposición.
Este es el punto clave. Los enemigos parecían invulnerables. En cambio ellos se sentían poca cosa en comparación con sus enemigos. Lo interesante aquí es preguntarnos, ¿qué impresión tenía la gente de la Tierra Prometida acerca de ellos? ¿Qué comparación hacían ellos? Ellos creían que a los ojos de sus enemigos eran como langostas (Num. 13:33). Sin embargo, sabemos por el informe de Rahab a los espías que 40 años después la gente todavía se acordaba de todo lo que Dios había hecho para sacarlos de Egipto. Además sabían de victorias más recientes. Les decía Rahab:
Sé que Jehovah os ha dado esta tierra, porque el miedo a vosotros ha caído sobre nosotros. Todos los habitantes de esta tierra se han desmoralizado a causa de vosotros.
Porque hemos oído que Jehovah hizo que las aguas del mar Rojo se secaran delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos al otro lado del Jordán: a Sejón y a Og, a los cuales habéis destruido por completo. Al oír esto, nuestro corazón desfalleció. No ha quedado más aliento en ninguno a causa de vosotros, porque Jehovah vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. (Josué 2:9-11)
Mientras los Hijos de Israel veían a los moradores de la tierra como gigantes, estos "gigantes" estaban muertos de miedo de ellos. ¡Que risa!
¿Conocen al topo? ¿Se acuerdan del topo Gigo? El topo es un pequeña animal que se mueve debajo de la tierra a poca profundidad y de vez en cuando saca la cabeza para mirar. Donde saca la cabeza deja un pequeño montón de tierra. Pisandolo uno lo deja aplastado sin ningún esfuerzo. En el mundo de habla inglesa hay un dicho común. El dicho se refiere a la tendencia en los seres humanos de conviertir los montones esos del topo en montañas. Me parece que muchas veces es así.
Los enemigos nos parecen gigantes cuando están muertos de miedo, vencidos y listos a entregarse. Los obstáculos nos parecen montañas, cuando en realidad son montículos de topo que pueden ser facilmente conquistados, aplastados.
Uno de los grandes obstáculos para depender de Dios en la realización de nuestros ministerios es la mentalidad de la langosta. Nos vemos como poca cosa delantde Dios, inútiles para la obra. No hemos aprendido a depender de él. Pero podemos vencer la mentalidad langosta si:
1. Nos fijamos no en el pasado muchas veces idealizado, sino en el futuro prometedor que nos espera.
2. Nos fijamos no en las dificultades futuras, sino en todos los obstáculos ya vencidos.
3. Nos fijamos no en nuestras propias limitaciones, sino en el poder y los recursos de Dios que están a nuestra disposición.
Dios ofrece a todos los hombres un futuro prometedor. Mañana puede ser mejor que cualquier momento de tu pasado. Revisando otros papeles en estos días encontré algo que había escrito en un momento particularlmente difícil. Durante uno de los encuentros de los misioneros en Villa Bautista, un día salí en el auto solo y tomé el camino de tierra que cruza las montañas en la localidad de La Falda y pasé por la valle del otro lado para recruzar las montañas cerca de la ciudad de Ascochinga y volver al campamento. En algún punto de la ruta que sube desde La Falda me encontré con una frase que alguien que subía la montaña a pie había escrito en la roca para animar a otros que vendrían trás él. La exhortación era: “Siga, le falta lo mejor”.
Hace años que tengo sobre mi escritorio pegado a un portalapices un dibujo. En el dibujo se ve un pollito recien nacido y el texto: “Hoy es el primer día del resto de tu vida”. Es el recuerdo de la posibilidad siempre latente para empezar de nuevo.
Hay un futuro prometedor para ti: en tu vida personal con Cristo, en tu matrimonio, en tu trabajo, en tus relaciones.
Efesios 2:1-5: Antes ustedes estaban muertos a causa de las maldades y pecados 2 en que vivían, pues seguían los criterios de este mundo y hacían la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire y que anima a los que desobedecen a Dios.3 De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios, igual que los demás.4 Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande,5 que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación. VPEE
Conversión de Billy Kim
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