Llamados a la libertad
Llamados a la libertad
La fecha patria hace inevitable que pensemos en la libertad. Cantamos:
"Oíd mortales el grito sagrado.
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas."
La libertad sigue siendo uno de los más profundos anhelos del ser humano. Millones de personas lo demuestran al huir de los regímenes totalitarios aun con gran peligro para sus vidas. Los gobiernos totalitarios pueden edificar muros para mantener a sus súbitos bajo su dominio. Pero aun así los ciudadanos encontrarán maneras de franquearlos o de hacerlos pedazos.
La Epístola a los Gálatas con frecuencia ha sido llamada la Epístola de la Libertad Cristiana. Está dirigida a iglesias establecidas por Pablo en su ministerio por la zona en lo que es hoy Turquía. Subsecuentemente unos falsos maestros que han sido llamados judaizantes porque enseñaban que para completar la experiencia de salvación se debe circuncidarse y guardar la ley de Moisés. Gálatas es una fuerte condenación de estos maestros falsos y sus enseñanzas que se oponen a la doctrina de la salvación por gracia que excluye todo elemento de obligación legalista.
La libertad verdadera es más que vivir en un país donde uno puede elegir sus gobernantes, moverse de un lugar a otro y ser dueño de la tierra y de los bienes. Recordamos fechas patrias porque la libertad política es tan importante. Sin embargo, hay una libertad aún más importante.
Dijo Jesús a unos judíos que habían creído en él: “. . . si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres”. (Jn. 8:36 NVI) Solamente el Hijo ofrece la libertad verdadera. Tres versículos nos servirán de base para la reflexión sobre la libertad verdadera en esta mañana: Gálatas 5.1 y 5.13 y 14.
Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. (Gal 5:1 NVI) Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor. (Gal 5:13 NVI) En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» (Gal 5:14 NVI)
¿Cómo es la libertad verdadera de que habla Jesús?
I. Es libertad cuyo autor es Cristo.
Es lo que dice Pablo a los gálatas. “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad.” (Gal. 5.1, NVI) La afirmación de Jesús en el pasaje de Juan 8 ya citado es que solamente cuando el Hijo nos libera somos verdaderamente libres. Toda otra libertad es parcial.
II. Es libertad del dominio del pecado.
En Gálatas 1.4 Pablo declara: “Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre . . . . (Gal. 1.4, NVI)
Rescatarnos, liberarnos. El pecado no consiste simplemente de actos aislados. Es una fuerza que esclaviza. La primera pareja eligió pecar en Edén. Después todos los seres humanos han hecho la misma elección. El pecado nos tiene presos bajo su poder. El ruido de cadenas rotas más importante de todos es el de las cadenas rotas de pecado.
Cuando los judíos con quienes dialogaba Jesús en Juan 8 protestaban de que no eran esclavos de nadie, él respondió: “Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado . . . .” (Jn. 8:34, NVI) El poder del pecado para esclavizar es grande cómo confirman los millones de adictos que no encuentran manera de librarse de su adicción.
Cristo no solamente nos libra de la esclavitud al pecado, sino que nos libra del castigo del pecado. Hemos estado estudiando la doctrina de la justificación que afirma precisamente esto. Jesús en la cruz pago el precio del castigo por el pecado de todos los hombres. Hemos sido justificados por fe y Dios nos trata como si no hubiéramos pecado.
A veces cuando tenemos que hacer un trámite se realiza una búsqueda de antecedentes en bases de datos para ver si figuran ofensas que pueden impedir el trámite. Tenemos miedo de lo que puede aparecer. Pero el que ha puesto su fe en Jesús no debe tener ningún miedo de que en la base de datos celestial del haya antecedentes de ofensas en su contra.
Afirma Pablo que Dios nos ha dado “vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados”. Según Colosenses 2.14 Dios no solamente ha perdonado todos nuestros pecados, pero ha “anulado el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz”. (Col. 2.14, NTV). Dios perdonó nuestros pecados, anuló los antecedentes y elimino toda documentación pertinente.
III. Es libertad de toda imposición legal para la salvación.
Es este el aspecto de la libertad que Pablo está enfatizando en nuestro texto. “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. (Gal 5:1 NVI)
Los destinatarios de Gálatas habían respondido a la predicación de Pablo que ofrecía salvación solamente por fe en Jesús por la gracia de Dios. Habían gozado de lo que significaba su nueva experiencia de salvación. Se fue Pablo y vinieron otros para decirles que su experiencia de salvación estaba incompleta. Era necesario someterse nuevamente al yugo de esclavitud de la ley de Moisés. Deben añadir a la fe y la gracia el guardar las leyes judaicas incluyendo la circuncisión.
Pablo rechazó de manera directa y rotunda estas ideas. Insistió en que las dos cosas no pueden mezclarse. Lo dice claramente en Gálatas 5:4. “Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia. (NVI) Agregar obras de la ley como requisito para la salvación es desplazar totalmente la gracia, es desvincularse de Cristo.
Lo incompatible de las dos cosas lleva a Pablo a preguntarles: Díganme, los que desean estar bajo la ley, ¿no oyen a la ley? (Gal 4:21 NBH) ¿Realmente se han prestado atención a lo que la ley dice? Es someterse “nuevamente al yugo de esclavitud” (Gal. 5.1, NVI). Tan pesado es este yugo que Pablo afirma: “Ni siquiera esos que están circuncidados obedecen la ley”. (Gal 6:13 NVI)
La fe cristiana es una expresión gozosa y espontánea de lealtad a Jesús. No es una carga pesada de obligaciones que deja a la gente con un yugo como los animales de carga.
Me di cuenta de esta sensación de estar bajo una carga insoportable al volver a leer Levítico y Números recientemente con sus listas de lo que contamina y las instrucciones minuciosas de las medidas para limpiarse de la contaminación. Me preguntaba como la gente podía tener cuenta tantas reglas y tantas medidas de limpieza. Un yugo de esclavitud.
IV. Es libertad, pero no libertinaje.
Pablo aclara que la libertad verdadera es libertad, pero no libertinaje. La ausencia de leyes para controlar la vida cristiana no significa una vida descontrolada.
“. . . . ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones.” (Gal. 5.13, NVI)
La nueva vida del hombre librado del dominio del pecado es una vida bajo el dominio del Espíritu y no de la carne como afirma Pablo en el resto del capítulo 5 de Gálatas. Por eso no hay necesidad de agregar la ley para mantener en línea la conducta del creyente. Es el Espíritu que mantiene en orden la vida del creyente. De modo que Pablo puede decir a los gálatas: “Andad en el Espíritu, y así jamás satisfaréis los malos deseos de la carne.” (Gal. 5.16, RVA) El control de la vida del creyente no es externa por leyes impuestas, sino interno por el Espíritu que mora dentro de su persona.
V. Es libertad para servir con amor.
Más bien sírvanse unos a otros con amor. (Gal 5:13 NVI) En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» (Gal 5:14 NVI)
Hemos sido librados para convertirnos en siervos por amor. En esto hay una contradicción. Somos libres, pero ahora voluntariamente asumimos el rol de siervo. El servicio que prestamos es amar. Hay lugar para un solo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” (Gal 5:14 NVI) Es porque en este mandamiento se resume todos los demás mandamientos de Dios.
VI. Es libertad del dominio de las circunstancias de la vida.
El hermano Sergio predicó un sermón de inspiración hace poco sobre el desafiante texto de Filipenses 4.12-13.
“Se lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacer frente, gracias a Cristo que me fortalece.” (Fil. 4.12-13, DHH)
Para Pablo era lo mismo la pobreza o la abundancia, estar satisfecho o tener hambre, tener de sobra o no tener nada. Él pudo hacer frente a todo gracias a Cristo que le fortalecía. Esto sí es verdadera libertad: Poder vivir triunfante en todas las circunstancias de la vida.
Hace tiempo leí la experiencia de un misionero que había ido a la ciudad de Reading en el estado de Pensilvania para dar una conferencia. El director de la Asociación de Jóvenes Cristianos de la ciudad le dijo que quería que él conociera a un empleado de la Asociación. El misionero dijo después de conocerlo se dio cuenta en seguida de algo distinto en el hombre, su forma de ser, su manera de expresarse y llevarse.
Entonces le preguntó acerca de su vida. El otro le contó que había sido dueño de la fábrica de tela de artículos de seda más importante de la ciudad, pero la aparición de las telas de fibras sintéticas había terminado con su negocio. Perdió todo y fue obligado a tomar el trabajo humilde de manejar el ascensor y lavar platos en el edificio de la Asociación de Jóvenes.
Perdió todo menos su dignidad personal y su fe en Dios. Además, no había perdido un órgano que valía cincuenta mil dólares que él había donado a una iglesia en su tiempo de prosperidad. Los nuevos dueños le permitían tocar el órgano todos los días después de terminar el trabajo del día.
De modo que a pesar de haber perdido una fortuna y de haber sido obligado a tomar un trabajo muy humilde, por medio de la música del órgano cantaba un canto de victoria.
Dijo el misionero que se dio cuenta que cuando estrechó la mano del hombre estaba estrechando la mano de un verdadero hombre de Dios. Decía: “He estrechado la mano de reyes y emperadores, pero fue el apretón de manos más memorable de mi vida. El era libre del dominio de las circunstancias de la vida.”
¿Qué es la libertad verdadera? Es (1) la libertad cuyo autor es Jesús, (2) libertad del dominio del pecado, (3) libertad de toda imposición legal para la salvación, (4) libertad, pero no libertinaje, (5) libertad para servir por amor, (6) libertad del dominio de las circunstancias de la vida.
Para terminar el culto vamos a cantar un himno de testimonio de la paz que ofrece solamente la verdadera libertad. Deseamos que en esta mañana pueda ser el testimonio de absolutamente todos nosotros. Pero si no es así cantar este himno puede ser su confesión de fe en Jesús.
(HB 334, Paz con Dios Busqué Ganarla)
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